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Política

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8M: ¿Cómo han avanzado los derechos de las mujeres en 20 años?

En las últimas dos décadas se han observado avances importantes en el acceso de las mujeres a sus derechos. Pese a las leyes y programas que se han implementado, la igualdad todavía está lejana en algunas esferas de la vida económica y social de México.

Ilustración EE: Nayelly Tenorio

En las últimas dos décadas, México ha registrado avances en distintos indicadores relacionados con los derechos y condiciones de vida de las mujeres, pero la igualdad sustantiva todavía está lejana.

Las brechas de género en esferas como el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado todavía son grandes. La violencia también sigue limitando, además, el acceso efectivo de las mujeres a sus derechos.

Participación laboral: un avance gradual

Uno de los cambios más visibles se ha dado en la participación de las mujeres en el mercado laboral: en 20 años el porcentaje de mujeres que tienen un empleo remunerado pasó aumentó en casi ocho puntos, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

En 2005 la participación laboral de mujeres era 38% en 2005 y pasó a 45.6% en 2025.

Infográfico EE

Aunque el avance refleja una mayor incorporación femenina al trabajo remunerado, la diferencia con los hombres sigue siendo amplia. La participación laboral masculina se ha mantenido relativamente estable, al pasar de 76% en 2005 a 74.3% en 2025. 

En otras palabras: mientras tres de cada cuatro hombres participan en el mercado laboral, menos de la mitad de las mujeres lo hace.

Brecha salarial: una desigualdad persistente

Otro de los retos persistentes es la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres. En promedio, las mujeres en todos los ámbitos tienen ingresos más bajos que sus pares hombres.

En 2024, el ingreso promedio masculino se ubicó en 36,047 pesos, mientras que el de las mujeres fue de 23,714 pesos. Esto implica una brecha salarial de 34.2%, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).

Aunque la diferencia se ha reducido frente a niveles observados años atrás —por ejemplo, en 2016 alcanzó 42.2%—, el indicador continúa por encima de 30%, lo que evidencia que la desigualdad económica de género sigue siendo estructural.

Infográfico EE

Esta brecha se relaciona con múltiples factores, entre ellos la segregación ocupacional, menores oportunidades de ascenso, interrupciones laborales asociadas a la maternidad y mayor presencia femenina en empleos informales o de menor remuneración.

Trabajo doméstico: la carga es profundamente desigual

Aunque cada vez más mujeres salen de sus hogares a trabajar, esto no se ha traducido en una redistribución del trabajo no pagado que se realiza en casa. El tiempo que se destina a la limpieza y mantenimiento del hogar y a cuidados de niños y adultos mayores es tres veces mayor en mujeres que en hombres.

En 2024, las mujeres destinaban 30 horas semanales a estas actividades, frente a 12.2 horas en el caso de los hombres.

Aunque la diferencia se ha reducido ligeramente con el paso de los años —en 2009 las mujeres dedicaban 33 horas y los hombres 11—, la brecha se mantiene amplia.

Infográfico EE

Esta desigual distribución del trabajo no remunerado limita el tiempo disponible de muchas mujeres para incorporarse al empleo formal, acceder a puestos de mayor responsabilidad o continuar con su formación profesional.

El reparto del trabajo doméstico y de cuidados sigue siendo la principal limitante que condicionan la participación económica de las mujeres; en México 9 de cada 10 mujeres que no trabajan señalan este como su factor. 

Violencia de género: un problema estructural

La violencia contra las mujeres sigue siendo uno de los problemas más graves en el país.  muestra que la mayoría de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida.

En el país, siete de cada 10 mujeres en México declararon haber sufrido violencia de cualquier tipo, ya sea psicológica, física, sexual, económica o patrimonial, de acuerdo con las cifras más recientes de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH).

El indicador ha fluctuado en los últimos años: en 2006 era de 67%, bajó a 63% en 2011 y volvió a incrementarse a 66% en 2016 antes de alcanzar el nivel actual.

Infográfico EE

Estos datos reflejan que, pese a los avances en las legislaciones locales y federales y políticas públicas para prevenir y sancionar la violencia de género, el fenómeno continúa siendo generalizado. 

Además de constituir una de las estructuras más grandes que limitan el libre desarrollo y el bienestar de las niñas, adolescentes y mujeres. De acuerdo con ONU Mujeres, la violencia interfiere en el ejercicio de todos los derechos básicos y sociales (alimentación, vivienda, educación, trabajo o recreación) de las mujeres.

A dos décadas de distancia, los datos reflejan que los avances han sido reales, pero el ritmo es lento. Aunque muchas leyes importantes y programas para la igualdad de género se han aprobado, traducir estos progresos en transformaciones en la vida cotidiana de las mujeres todavía requiere de mayores esfuerzos. 

Hace un par de años, en 2023, la ONU aseguró que si seguimos caminando a este ritmo, el mundo necesitaría 300 años más para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres.

Licenciada en Economía y Especialista en el Género en la Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha complementado su formación con estudios en Periodismo Incluyente y de Derechos Humanos en la International Women’s Media Foundation. Actualmente es coconductora del podcast Futuro 2050 de El Economista, donde se exploran temáticas sobre tecnología, ciencia y sociedad.

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