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Opinión

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La excreción que se aproxima

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Manuel Ajenjo | El privilegio de opinar

Manuel Ajenjo

Ahí va un navío, un navío, cargado de… 20 millones de litros de “patria líquida” bogando como si fuera limonada fiscal. Y como en toda buena historia nacional, el escándalo no sólo huele a combustible, sino a excreción que está a punto de salir del drenaje profundo de la política mexicana.

La detención en Palermo, Buenos Aires del contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrino de quien fuera secretario de Marina en tiempos de la austeridad republicana y hermano del también contralmirante Manuel Roberto, preso en el Altiplano, nos demuestra que en México la corrupción no se acaba, se internacionaliza.

Porque una cosa es ordeñar ductos en la madrugada y otra, más sofisticada, es ordeñar al fisco a plena luz del día, con traje, corbata y uniforme. A eso le llaman “huachicol fiscal”, un eufemismo con licencia para facturar. El libreto tiene todos los ingredientes de una serie de éxito: un barco decomisado con 20 millones de litros de petróleo de contrabando, una red que salpica a aduanas, energía, puertos, migración, medio ambiente y, por supuesto, a la siempre discreta familia. Porque en México la familia no se toca, salvo para hacer negocios. Y ahí aparecen los sobrinos, los compadres, los conocidos de un conocido, todos unidos por la noble causa de convertir el erario en un hidrocarburo altamente rentable.

La periodista Carmen Aristegui difundió una grabación —dicen que generada por Inteligencia Artificial— donde el contralmirante Fernando Rubén Guerrero, denuncia, ante el secretario Ojeda, la red de huachicol. La pieza duró en YouTube lo que dura la honestidad en campaña: dos horas. Luego desapareció, como desaparecen los archivos incómodos y, a veces, las personas incómodas. Guerrero fue asesinado.

Y mientras el video se esfumaba, las preguntas se multiplicaban. ¿Quién tenía el poder suficiente para coordinar este ballet de dependencias? Porque aquí no estamos hablando de un par de empleados descuidados en la aduana, sino de una coreografía institucional donde cada quien sabía cuándo entrar y cuándo hacerse el distraído. Marina, Aduanas, Energía, SAT, una alineación digna de selección nacional, pero jugando para el equipo contrario.

Recientemente apareció en Argentina, el prófugo Farías Laguna quien cayó por usar un pasaporte falso, no por el tamaño del escándalo que carga en la maleta. Es decir, lo detienen por la etiqueta, no por el contenido.

Ahora México pide —o debería pedir— la extradición del contralmirante. Aunque no falta quien, en los pasillos donde se decide lo indecidible, prefiera que Fernando Farías se tome su tiempo en Buenos Aires, que conozca el Obelisco, que se haga hincha del River y no del Boca —no sea que la vaya a abrir. Su regreso podría provocar lo que en términos fisiológicos llamaríamos una “excreción institucional mayor”. Y ya sabemos que en política mexicana las excreciones no se limpian: se administran.

El caso tiene, además, un toque de modernidad: Un video hecho con Inteligencia Artificial que acusa, denuncia y enseguida desaparece. Es la nueva forma de la verdad: digital, efímera y suprimible. Lo que es el progreso, ¿no?

Sin embargo, el asunto no se trata sólo de huachicol, sino de un sistema que permite que un barco con millones de litros de energético navegue sin que nadie lo vea; eso se llama corrupción, una máquina perfectamente aceitada, cuyo lubricante se cobra en efectivo.

Esperamos la extradición como quien espera la lluvia en temporada de sequía: con fe, pero sin paraguas. Y cuando Farías Laguna pise suelo mexicano, veremos si habla o si aprende el idioma más útil de la política nacional: el silencio.

Al final, el verdadero combustible de este país no es el petróleo. Es la impunidad. Y ese, por desgracia, no se agota.

Punto final

La francotiradora del micrófono, la senadora Lilly Téllez, le pidió al presidente argentino que no extradite al contraalmirante para que no lo asesine la mafia —a la que pertenece. Milei prometió consultarlo con “Conan”, su perro disecado.

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Manuel Ajenjo

Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros

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