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Opinión

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El nuevo Fondo Rotatorio de la OPS: de la adjudicación al acceso

José Luis Cárdenas T. | Columna Invitada

El 29 de septiembre, los ministros de salud de los 35 Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aprobaron la integración del Fondo Rotatorio para el Acceso a las Vacunas y el Fondo Estratégico en un único Fondo Rotatorio Regional. La decisión pasó casi sin ruido, pese a la escala del mecanismo: en 2025, ambos fondos realizaron compras por 914.6 millones de dólares y abastecieron a 41 países y territorios.[1][2]

La reforma concentra capacidad financiera y amplía el alcance de uno de los principales compradores públicos de salud de las Américas. Pero la escala, por sí sola, no produce acceso. El desafío estará en convertir la demanda agregada en licitaciones atractivas, las adjudicaciones en órdenes de compra y esas órdenes en productos disponibles oportunamente para los pacientes. Para lograrlo serán necesarias reglas previsibles, una participación diversa de proveedores y capacidades nacionales para planificar, financiar y ejecutar las compras.

Un fondo mucho más amplio de lo que suele suponerse

Los dos fondos nacieron con mandatos diferentes. El Fondo Rotatorio acompaña desde 1977 los programas de inmunización de la región. El Fondo Estratégico fue creado entre 1999 y 2000 para facilitar el acceso a medicamentos e insumos contra el VIH, la tuberculosis, la malaria y otras prioridades de salud pública. Desde entonces, su cartera se ha expandido considerablemente.[3][4]

La lista de productos de la OPS actualizada en mayo de 2026 muestra que el Fondo ya alcanza algunas de las áreas de mayor carga clínica y presión presupuestaria. Incluye medicamentos para diabetes, como metformina, empagliflozina e insulinas; antihipertensivos y estatinas para enfermedades cardiovasculares; quimioterapias y tratamientos biológicos como trastuzumab y rituximab; productos hematológicos y de soporte, como eritropoyetina y filgrastim; además de diagnósticos, dispositivos y tecnologías para enfermedades poco frecuentes.[5]

La presencia de medicamentos biológicos añade una dimensión relevante. El catálogo no permite determinar si cada producto ofertado corresponde a un originador o a un biosimilar, pero incluye principios activos en los que la competencia de biosimilares ya existe internacionalmente. Esa competencia puede ampliar las alternativas de abastecimiento y contribuir a reducir costos, siempre que se sostenga sobre requisitos regulatorios y de calidad claramente definidos.[5]

Esta evolución cambia la naturaleza del mecanismo. Ya no se trata solo de comprar grandes volúmenes de productos relativamente estandarizados. El fondo integrado deberá administrar categorías con perfiles distintos de evidencia, regulación, precio, logística, capacidad productiva y riesgo de abastecimiento. Comprender esas diferencias será tan importante como agregar demanda.

Por qué la fusión importa

La evolución de ambas carteras hizo cada vez menos útil una separación financiera rígida entre vacunas, medicamentos y otras tecnologías sanitarias. También dejó al descubierto una asimetría. La línea de crédito del Fondo Rotatorio alcanzaba 310 millones de dólares y, según antecedentes presentados por la OPS, alrededor del 20% quedaba sin utilizar cada año. La del Fondo Estratégico, de 50 millones de dólares, resultaba en cambio insuficiente para responder a compras de medicamentos de alto costo.[6]

La principal ventaja financiera de la integración no consiste en crear recursos nuevos, sino en utilizar mejor los existentes. Si se aplica ese 20% a la línea de 310 millones de dólares, el margen que antes no se movilizaba equivale, de manera indicativa, a unos 62 millones de dólares. No es un ahorro ni una proyección oficial de gasto adicional: es una estimación de capacidad crediticia que podría emplearse con mayor flexibilidad para financiar otras tecnologías. El mecanismo promovido por la OPS y el Banco Interamericano de Desarrollo, anunciado por hasta 1,000 millones de dólares, cumple una función distinta al ampliar las alternativas de financiamiento disponibles para los países.[6][7]

La reforma tampoco aumenta el cargo general aplicado por la OPS a cada adquisición, que se mantiene en 4,25%. La organización señala, sin embargo, que los precios publicados son referenciales, dependen de la disponibilidad y no incluyen todos los componentes logísticos. Para presupuestar una compra, los países deben considerar también flete, seguro y el cargo correspondiente.[3][8] Precio de referencia no es lo mismo que costo final, y una adjudicación todavía no equivale a una compra.

La distancia entre adjudicar y dar acceso

La información pública permite conocer cuánto compran los fondos, qué productos ofrecen y cuáles son sus precios de referencia. Informa menos, en cambio, sobre qué proporción de las líneas adjudicadas termina convirtiéndose en órdenes de compra. Esa es una distinción fundamental: una licitación regional identifica precios y proveedores, pero la compra depende todavía de decisiones presupuestarias, regulatorias y administrativas de cada país.[3]

La distancia puede ser aún mayor en medicamentos de alto costo y productos biológicos. Incorporar una insulina, un anticuerpo monoclonal o una terapia para una enfermedad poco frecuente exige identificar poblaciones, estimar volúmenes, evaluar impacto presupuestario, asegurar las condiciones regulatorias y preparar la logística. Del lado de la oferta, los fabricantes necesitan señales suficientemente confiables para reservar capacidad, sostener precios y comprometer plazos de entrega. Estas relaciones deben medirse antes de extraer conclusiones sobre las causas de una baja conversión.

Por eso, el éxito del fondo no debería evaluarse solamente por el precio obtenido o el número de productos adjudicados. Importa saber qué proporción de las líneas recibe órdenes de compra, qué porcentaje del volumen previsto se compra efectivamente, cuánto tarda la primera orden y si los productos llegan en los plazos convenidos. Un precio regional que no se convierte en compra puede ser una referencia útil, pero todavía no es acceso.

Una oportunidad que debe integrar, no desplazar

Para quienes ya operan en América Latina, la agregación regional de demanda puede ofrecer mayor previsibilidad y justificar inversiones adicionales en capacidad productiva, registros, distribución y continuidad de abastecimiento. También puede ampliar la participación de fabricantes con presencia todavía limitada, siempre que cumplan requisitos equivalentes de calidad y asuman responsabilidades claras durante todo el ciclo de suministro. La oportunidad no consiste en eludir las capacidades nacionales, sino en conectar mejor la escala regional con los sistemas regulatorios y sanitarios de cada país.

Para países con mercados sanitarios de gran escala y capacidades regulatorias consolidadas, como México, Brasil, Argentina, Colombia y Chile, el nuevo fondo plantea una pregunta que va más allá de la compra: cómo combinar mecanismos nacionales y regionales cuando estos últimos aporten mejores condiciones de precio, disponibilidad o continuidad de suministro. No existe una única respuesta. Dependerá del producto, la situación competitiva, la necesidad sanitaria y la capacidad de implementación.

El equilibrio también alcanza a la producción regional. Desde 2024, ciertos productos fabricados en América Latina y el Caribe pueden beneficiarse de una reducción de 2,5 puntos porcentuales en el cargo aplicado por la OPS. En 2025, esta medida generó ahorros cercanos a 1.2 millones de dólares para los países compradores.[9] El incentivo no debería limitarse a favorecer un origen geográfico, sino ayudar a construir proveedores regionales capaces de competir en calidad, precio, escala y continuidad de abastecimiento.

Cinco condiciones para una participación sostenible

Durante el debate regional, los países pidieron una mejor proyección de la demanda y una base más diversa de proveedores. La OPS también reconoció la necesidad de fortalecer su capacidad para asegurar la calidad y operar con más oferentes.[6] En ese contexto, una participación sostenible de la industria requiere cinco condiciones:

1. Visibilidad sobre demanda, capacidad y riesgos de suministro. Los países necesitan previsiones más confiables y los fabricantes pueden aportar información sobre capacidad productiva, plazos de entrega y riesgos de abastecimiento. Esa reciprocidad mejora la planificación y reduce la incertidumbre para ambas partes.

2. Propuestas diferenciadas por categoría. Un antihipertensivo, una insulina, un anticuerpo monoclonal y una terapia para una enfermedad poco frecuente no pueden gestionarse con los mismos supuestos de demanda, precio, evidencia y logística. Las ofertas deben considerar el contexto clínico, presupuestario y regulatorio de cada tecnología.

3. Reglas claras para la competencia entre alternativas. La ampliación hacia biológicos abre una oportunidad para originadores y biosimilares, pero exige criterios comparables de calidad, intercambiabilidad cuando corresponda, capacidad de suministro y costo total. La competencia debe ampliar opciones sin rebajar estándares ni desconocer las responsabilidades nacionales.

4. Calidad y abastecimiento durante todo el ciclo. La elegibilidad no debería descansar únicamente en el expediente regulatorio. También importan la capacidad productiva, los plazos de entrega, la continuidad del suministro, las condiciones logísticas y el desempeño efectivo una vez emitida la orden de compra.[8]

5. Integridad y trazabilidad de las licitaciones. Un fondo con mayor volumen y más proveedores necesita reglas de gobernanza proporcionales a su escala.

La oportunidad de la reforma

La integración concentra el poder de compra regional en un momento en que los sistemas de salud necesitan ampliar el acceso sin renunciar a calidad, competencia ni sostenibilidad. También crea una oportunidad para aprovechar mejor la capacidad financiera, fortalecer la producción regional e incorporar proveedores capaces de ofrecer valor en categorías muy distintas.

Para los países, el desafío será traducir necesidades sanitarias en demanda susceptible de ser financiada y comprada. Para los proveedores, consistirá en comprender qué productos tienen una oportunidad real, qué requisitos deben cumplir y cómo sostener su abastecimiento en mercados diversos. Entre ambos existe un espacio de análisis y coordinación que será determinante para que la reforma produzca resultados.

El éxito no dependerá únicamente del tamaño del fondo o de los precios que consiga adjudicar, sino de su capacidad para transformar previsiones en demanda, adjudicaciones en órdenes y órdenes en tratamientos disponibles. Esa conversión puede hacer del nuevo Fondo Rotatorio algo más que una reforma administrativa: una plataforma regional de acceso efectivo.

Columna escrita en colaboración con Daniel Lopez Lizama, experto internacional de reconocida trayectoria en Salud Global y políticas en salud.

El autor es experto en políticas públicas en salud, ha trabajado para asociaciones e industria relacionadas con estas materias y se ha desempeñado también en el ámbito académico. Actualmente dirige Thera Health Policy & Access.

Referencias

1. OPS. Estados Miembros de la OPS aprueban fortalecimiento de los Fondos Rotatorios Regionales. Comunicado de prensa, 29 de septiembre de 2026. Disponible en línea

2. OPS. Informe Financiero del Director e Informe del Auditor Externo correspondientes a 2025. Documento OD376, 2026. Disponible en línea

3. OPS. Fondo Estratégico de la OPS: productos, precios y cooperación técnica. Disponible en línea

4. OPS. Informe sobre el cargo aplicado a la compra de insumos de salud pública. Documento CD61/16, 2024. Disponible en línea

5. OPS. Lista de productos y precios de referencia del Fondo Estratégico, actualizada el 28 de mayo de 2026. Disponible en línea

6. OPS. Informe anual del Presidente del Comité Ejecutivo. Documento CD63/2, 2026, párrafos 94 y 97-99. Disponible en línea

7. BID y OPS. Mecanismo de financiamiento para ampliar el acceso a bienes estratégicos de salud, según antecedentes citados en los documentos CD63/2 y CD63/9. Disponible en línea

8. OPS. Aseguramiento de la calidad de las tecnologías sanitarias adquiridas mediante los Fondos Rotatorios Regionales. Disponible en línea

9. OPS. Examen del cargo aplicable para la compra de insumos de salud pública. Resolución CD61.R14, 2024; e Informe sobre el cargo aplicable, documento CE178/24, 2026. Disponible en línea

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El autor es abogado (Universidad de Chile) y Doctor en Derecho, Universidad de Friburgo, Alemania, experto en políticas públicas en salud, director de la Asociación Chilena de Derecho de la Salud, ha sido académico en diversas universidades chilenas sobre temas relacionados con sistemas de salud.

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