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La Cultura de la Paz, Repudio al Diálogo
Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz
“No es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo.” León Felipe
El mundo, y particularmente nuestro país, atraviesan un proceso creciente de polarización y fragmentación. Superar esta situación y atender los desafíos globales y nacionales exigen soluciones colaborativas que sólo pueden alcanzarse mediante un diálogo responsable y una comunicación abierta. El diálogo es el camino hacia la armonía, el acercamiento y la unión.
Sin embargo, la aplanadora oficialista que rechaza el diálogo como reflejo de la actitud de la Mandataria, ha hecho que los partidos de oposición sean irrelevantes en la toma de decisiones trascendentes del Estado mexicano. Desde la instauración de un régimen de simulación, el oficialismo actúa convencido de que puede prescindir del diálogo, debilitar la democracia y gobernar sin contrapesos.
Instituciones como el Poder Judicial, el INE y el Tribunal Electoral han sido doblegadas, y la alternancia se ha transformado en ruptura.
La Presidenta sostiene que en México existe democracia y que nuestro país es “la esperanza del mundo” en materia electoral. Por ello resulta incongruente que impulse una reforma electoral que, según ha anunciado, será presentada este mes de febrero. Aunque prometió gobernar para todos los mexicanos, en los hechos ha descalificado y ridiculizado las propuestas del INE y de quienes piensan diferente, además de afirmar que no se reunirá con los partidos de oposición. Sus declaraciones, junto con las del responsable de la comisión redactora de la reforma, revelan una marcada voracidad por el poder. Aun así, ha debido moderar su postura ante la presión de los partidos aliados, que no apoyarían una reforma contraria a sus propios intereses.
El proceso de redacción de la reforma ha generado una profunda desconfianza, pues permite vislumbrar el desmantelamiento del sistema electoral que ha dado estabilidad, paz y legitimidad política. Constituye una afrenta a la pluralidad del país. Avanza así una posible estocada final contra la democracia mexicana, que pone en riesgo la celebración de elecciones libres, el respeto a las minorías y la posibilidad de alternancia en el poder.
Es urgente que la Mandataria escuche a quienes de forma organizada, responsable, plural, incluyente, nacional y de buena fe, como es el Frente Amplio Democrático, organización que se ha propuesto evitar una regresión político-electoral.
No puede ignorarse que en diversos sectores de la opinión pública estadounidense y nacional, principalmente, se ha instalado la percepción de que México se ha convertido en un narcoestado. Hechos recientes refuerzan esa idea: en Michoacán, el alcalde de Uruapan fue asesinado; en Sinaloa, un diputado opositor resultó herido de bala. Ambos casos apuntan a la acción de brazos armados vinculados a alianzas perversas que buscaron impedir la participación de esos políticos opositores en las próximas elecciones, los mejor posicionados para alcanzar sus respectivas gubernaturas. Es muy preocupante que ese sea el clima que pueda prevalecer en el próximo proceso electoral.
Un gobierno responsable y comprometido con su país debe abandonar las falsas metas que ofrece a la ciudadanía y, en lugar de exacerbar la polarización, contribuir a distenderla. Ello implica suavizar conflictos, generar una atmósfera de diálogo y fortalecer la cultura de la paz.
Hasta hace pocos años habíamos avanzado en la construcción de una cultura de la paz; así como en materia de seguridad, de salud, de educación, de arte, de cultura y de democracia. Hoy enfrentamos políticas que fragilizan el tejido social. Esto ocurre porque lo hemos tolerado, no hubo resistencia.
No podemos permitir que no haya remedio.
Detener la destrucción y restaurar las instituciones del país sólo será posible si las defendemos a tiempo.
La pasividad ni la resignación son opciones.
*El autor es abogado, negociador y mediador.
X: @Phmergoldd
Contacto: mediador.negociador@gmail.com