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Opinión

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¿Por qué importa Chipre?

Después de casi cuatro meses ininterrumpidos de alza en los indicadores de los principales mercados accionarios, esta semana hemos visto un ajuste a la baja provocado por noticias negativas provenientes de la eurozona relacionadas con el rescate de Chipre y las condiciones atadas a dicho rescate. Chipre es una de las economías más pequeñas de la eurozona cuyo PIB, de tan sólo 22,000 millones de dólares, equivale a 0.2% del PIB de la eurozona. Aunque la importancia de Chipre en el panorama económico de la eurozona es minúscula, las condiciones que el eurogrupo plantea imponer a Chipre podrían tener ramificaciones importantes para el resto de la eurozona.

Aunque Chipre navegó de manera bastante exitosa la crisis del 2008-09, su sector financiero fue arrastrado por la crisis griega de los últimos dos años. Los bancos chipriotas tienen una concentración importante de riesgo como acreedores de Grecia mediante la tenencia de montos importantes de deuda soberana griega. La quita implícita en la reestructura de la deuda griega ha provocado pérdidas importantes a la banca chipriota que propiciaron un rescate gubernamental. El problema es que el rescate ha sido más costoso de lo esperado y el costo de fondeo del gobierno chipriota se ha encarecido de tal manera que la situación financiera de Chipre se ha vuelto insostenible.

Sin embargo, el paquete de apoyo incluye medidas sumamente controversiales, como la decisión inédita de cobrar un impuesto a las cuentas bancarias del sector privado. El eurogrupo está obligando a Chipre a recaudar hasta 5,800 millones de euros mediante el cobro de un impuesto de 6.75% a cualquier cuenta bancaria en Chipre con un saldo menor a 100,000 euros y un impuesto de 9.9% para cuentas con un saldo superior a 100,000 euros. A diferencia de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, ésta es la primera vez que los ahorradores podrían ser responsables de pagar de manera directa gran parte de la factura del rescate. Esta medida podría provocar un éxodo masivo de los ahorradores en Chipre a bancos en otros países de la eurozona, además de desatar una corrida en contra del sistema financiero chipriota; es por eso que las autoridades han decidido congelar los depósitos y mantener los bancos cerrados durante toda esta semana. Aunque la medida fue aceptada por el Presidente chipriota, fue rechazada por el Parlamento de ese país. Este rechazo abre la puerta a una posible salida de Chipre de la eurozona y el abandono del euro como moneda.

Las consecuencias más relevantes no radican en lo que sucedería con la economía chipriota, sino en la percepción de que el euro es reversible y que Chipre podría ser sólo el primero de muchos países que podrían abandonar la eurozona. Adicionalmente, la decisión inédita de implementar un impuesto a las cuentas bancarias en Chipre podría ser interpretado como un experimento para tomar medidas similares en los países más débiles de la eurozona. Si esta percepción se incrementa, podríamos ver una corrida bancaria en economías más grandes como Grecia o Italia que amenazarían con propagarse por el continente europeo. Una vez más, las decisiones del eurogrupo podrían tener efectos secundarios no intencionales graves. Lo más probable es que el eurogrupo y Chipre lleguen a un acuerdo para suavizar las condiciones atadas al rescate, incluyendo una exención a los pequeños ahorradores del impuesto, aunque esto implique una recaudación menor. Por vacaciones esta columna se volverá a publicar el 2 de abril.

joaquinld@eleconomista.com.mx

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