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¡Los accidentes en Pemex!
Y desde luego, en adición a las pérdidas humanas por dichos percances están los costos económicos. Unos, por la reparación de los equipos que sufrieron daños y, otros, por las pérdidas de ingresos a cargo de la empresa sobre-endeudada.
¿Será mera casualidad, o hay una razón de naturaleza operativa para los accidentes que se han registrado en la empresa estatal Pemex durante lo que va de la presente administración? En un importante reportaje publicado aquí en El Economista el pasado lunes, se informó que en agosto de 2021 se produjo una explosión en una plataforma en la sonda de Campeche cuyo restablecimiento no se concretó hasta nueve días después. Ya en el presente año, en febrero se reportó un incendio en la refinería en Minatitlán y otro siniestro en un equipo de perforación en Veracruz. También otro incendio en la refinería Deer Park y otro más en la refinería en Salina Cruz. Y el 20 de junio el desplome de un helicóptero de servicio, con el resultado de dos fallecimientos.
En la nota periodística no se aporta un balance completo del costo en vidas humanas a causa de los percances descritos. Sin embargo, en el accidente en Minatitlán murieron tres operarios y hubo dos lesionados mientras en el siniestro en Veracruz perdieron la vida cinco y siete más resultaron heridos. En el percance de la semana pasada en la región marina del noreste, murieron dos operarios y otro adicional se encuentra desaparecido.
Y desde luego, en adición a las pérdidas humanas por dichos percances están los costos económicos. Unos, por la reparación de los equipos que sufrieron daños y, otros, por las pérdidas de ingresos a cargo de la empresa sobre-endeudada. El accidente de agosto de 2021 causó la paralización de 25 pozos productivos con una pérdida de ingresos que se estimó en 25 millones de dólares. Por su parte y de manera importante, el accidente de la semana pasada ya importa un costo de 700,000 barriles a un precio unitario de 70 dólares por barril. El percance obligó a la evacuación de la zona de más de 321,000 trabajadores.
Según la famosa Ley de Murphy (“Todo lo que puede fallar, fallará”) y otras consideraciones de carácter operativo, es imposible que no se produzcan siniestros en una empresa petrolera. Pero la frecuencia en el caso de Pemex, despierta dudas que no son ilógicas. Según un analista respetado del periódico, estamos “ante una doble crisis en Pemex”. Por un lado, por la falta de transparencia en su política de comunicación, pero, sobre todo, por “el estado crítico en el que se encuentran diversas instalaciones productivas” de la empresa estatal.