Lectura 4:00 min
La ministra Loretta, un "alfil" al servicio de la 4T
Dentro del alud de noticias acerca del sector energético, ahora le toca el turno a la Ministra Loretta Ortiz, pues se acaba de hacer pública la propuesta de sentencia como Ministra ponente de las modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica que da marcha atrás en la reforma energética de 2013 y a la acción de inconstitucionalidad presentada por la Comisión Federal de Competencia Económica por privilegiar a la CFE en el despacho eléctrico frente a las energías renovables en generación de electricidad.
Son cerca de 130 páginas llenas de cuadros comparativos de leyes, tesis de jurisprudencia y otros adornos estilísticos, pero a los que les falta lo mero principal: la fundamentación y motivación que debe acompañar a una sentencia de nuestro máximo Tribunal. Y es una pena además que ese proyecto provenga de la recién estrenada ministra de la Corte Loretta Ortiz Ahlf, académica e internacionalista prestigiada, de quien el autor no sospechaba de su solvencia técnica y moral para ser independiente a las veleidades de Palacio Nacional y la 4T.
Porque buscando los argumentos que desestimen los presentados por el órgano antimonopolios en cuanto a las limitaciones a la competencia que ocasionará al obligar al Centro Nacional de Energía (Cenace) a privilegiar a la CFE en el despacho eléctrico frente a las otras generadoras de electricidad, fundamentalmente privadas y limpias, y que se otorgaba anteriormente en condiciones de competencia, cuando además CFE es el agente económico dominante del sector, la Ministra llena su Proyecto de paja para concluir que por tratarse de una actividad estratégica, los principios de competencia y las atribuciones de la Cofece en materia de libre concurrencia, no son aplicables al sector eléctrico.
A veces uno quería pensar que, con la institucionalización del país, la calidad del Poder Judicial y la independencia de la Suprema Corte iba a ser un hecho, lo que se había logrado parcialmente con los gobiernos neoliberales. Me negaba a pensar que con el advenimiento de la 4T esta independencia iba a recular cincuenta años como cuando la Suprema Corte de la época de José López Portillo ni siquiera admitió a trámite el juicio de amparo promovido por los banqueros contra la estatización de la banca.
Y esta sentencia era especialmente importante, pues iba a señalar los parámetros dentro de los cuales se podían mover las modificaciones legales aprobadas por el grupo en el poder y promovidas por Manuel Bartlett a la Ley de Industria Eléctrica, que dieron lugar a la agresiva reforma estatizadora del sector energético a favor de la CFE en discusión en el Congreso, y nos iba a mostrar el músculo de independencia del que estaba formada nuestra ministra al resolver su primer caso de relevancia nacional. ¿Resultado? 0 de calificación. ¿Ganas de devolverle el favor al presidente? Seguramente. ¿Miedo? Quizá también.
Dicen que el papel lo soporta todo, también los saltos a las conclusiones fuera de toda lógica y este es el caso del proyecto de sentencia de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica de la ministra Ortiz. Yo añadiría otro factor: el sofístico. Tenemos a un sofista más en nuestro máximo tribunal constitucional para jugar con las palabras y como los magos, sacar conejos de los sombreros. Eso estaría bien si se tratase de un show de magos, pero no en el serio caso de la Suprema Corte, donde se debate el futuro nacional de un sector transversal a toda la economía como el de la electricidad.
Qué lástima que la ministra Loretta no haya pasado la primera prueba para ser un buen juez, el de la independencia, con lo que la 4T consolida su manejo de la institución que debía ser el árbitro entre los poderes de la Unión y los estados y municipios del país. Qué triste y qué peligroso.