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Opinión

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La democracia exigente

La democracia es un proceso de reforma que conduce al Estado de derecho y a la justicia social. En la confrontación entre sistemas políticos diferentes y tomando como base el Índice de Desarrollo Humano, en las primeras 25 posiciones no aparece ningún régimen no democrático. El mayor problema de la democracia es la democracia misma. No hay ideologías alternativas ni hay otro camino.

La democracia liberal norteamericana tiene un enorme talón de Aquiles. Se trata de los colegios electorales que fueron diseñados, desde su origen, para elegir a sus dirigentes que provenían de la población blanca. Así nombran al Presidente de manera indirecta. El perdedor del voto popular puede ganar la presidencia. Fue el caso de Trump que perdió las elecciones ante Hillary Clinton y fue nombrado Presidente.

También el Colegio Electoral les da a los Estados una representación en el Congreso sin importar el número de la población. Un ejemplo es el estado de Wyoming que tiene 600,000 habitantes y posee igual representación que California que cuenta con una población de 50 veces más.

En el campo de la justicia los jueces de la Suprema Corte de Estados Unidos tienen puestos vitalicios.

Subyace dentro de la sociedad norteamericana el sistema económico capitalista que es modelo mundial, la propiedad privada, los contrapesos del poder y el Estado de derecho.

Dentro de la democracia surge el populismo. Dice José Antonio Aguilar: “El populismo es difícil de combatir porque mantiene una relación parasitaria con la democracia. A diferencia de las dictaduras, el populismo no puede prescindir de las elecciones ni de la legitimidad popular. Vive en el tracto intestinal de las democracias alimentándose de los mismos nutrientes”.

Los populismos de izquierda no resuelven los problemas asociados a la pobreza y la desigualdad que son sus banderas de promoción. Los populismos de derecha agudizan las tensiones sociales con sus posiciones nacionalistas, fomentan focos de inestabilidad bélica, establecen guerras comerciales mediante el proteccionismo y no ofrecen mejor seguridad. También hay populismos combinados de izquierda y derecha que adoptan posiciones de conveniencia.

La democracia exige de los ciudadanos una participación informada, de los gobernantes librarse del peso de sus intereses privados y consigo misma para verificar resultados y consenso.

El año pasado la democracia se vio afectada por las guerras, los autoritarismos y el deterioro de la confianza en los partidos políticos.

La experiencia socialdemócrata que tiene su desarrollo en los países nórdicos es un modelo democrático ejemplar. Ofrecen los satisfactores necesarios, lo que hace que sus gobiernos sean legitimados por la población. Son producto del pragmatismo para gradualmente mejorar las instituciones y los servicios públicos. Ello da estabilidad y paz a la población, lejos de las carencias y la devastación de los deseos humanos que es el subdesarrollo.

smota@eleconomista.mx

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Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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