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Opinión

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La Cultura de la Paz, la Guardia Nacional, las Policías y la Mediación Policial II

ECONOMISTA

Es por todos conocido que la violencia es un fenómeno creciente en México. Cada una de sus entidades federativas, ciudades, poblaciones, comunidades y barrios reflejan esta realidad. Las personas se enfrentan cotidianamente a conflictos dentro de su comunidad, ya que el conflicto es algo inherente a la interacción humana.

La forma de dirimir esos conflictos hace la diferencia, la mediación —insistimos— elimina o reduce toda forma de violencia.

La mediación social, de la cual forman parte la mediación comunitaria y su vertiente de mediación policial, se enfoca en el individuo teniendo en cuenta los diferentes ámbitos en los que interactúa y que se interrelacionan y busca fomentar la cultura de la paz en la convivencia de las personas

En nuestra anterior entrega propusimos que la labor del integrante de la Guardia Nacional y de las policías locales, debe ampliarse a la función de agente de prevención comunitaria actuando de forma proactiva y no sólo como respuesta al conflicto y al delito.

También sostuvimos que la herramienta que es la mediación policial, una vertiente de la mediación comunitaria a cargo de policías, representa algunas ventajas consistentes en el aumento en la capacidad de prever, reducir, manejar y propiciar la solución de los conflictos de la comunidad.

La mediación policial se puede traducir en la gestión de los conflictos sociales a cargo de integrantes de la Guardia Nacional y de las policías locales, actuando como mediadores policiales. Ello podrá permitir y propiciar no sólo la solución de conflictos, sino evitar que esos conflictos escalen y desemboquen en la comisión de delitos.

Debe señalarse que lo recomendable es que todos los integrantes de la Guardia Nacional y de las policías locales sean sensibilizados para que sepan qué es y para qué sirve la mediación policial, y sólo algunos integrantes de sus respectivos cuerpos, seleccionados conforme a los criterios que se adopten, habrían de formarse como mediadores policiales, y en el ejercicio de sus funciones portar un uniforme distinto al de los demás integrantes de la Guardia Nacional o de la policía estatal correspondiente.

Existen dos conductas que azotan el tejido social: la violencia familiar y la violencia de género. Conductas que con la intervención oportuna de mediadores policiales podrían reducirse.

Sabemos que es obligación de todos los integrantes de una familia tratarse con respeto, lamentablemente la realidad rebasa el deber ser.

La violencia familiar es un acto de poder u omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexualmente a cualquier integrante de la familia, que tenga por efecto causar un daño. Se traduce en maltrato físico, sicológico, sexual o abandono y suele traducirse en alguna conducta delictiva. La violencia familiar genera crisis, enfermedades, depresión, indefensión, discapacidad e incluso muerte.

Además, la violencia doméstica es un factor determinante para el aumento de otros delitos y de la deserción escolar.

La violencia de género surge por la desigualdad de género, la cual tiene su expresión en los actos cotidianos que se cometen en contra de mujeres y de niñas, mismos que limitan u obstaculizan el acceso a las libertades y derechos que les corresponden. Se trata de una de las más extendidas formas de violación a los derechos humanos, que se agrava por casos de impunidad, insensibilidad y ausencia en la rendición de cuentas. Esta triste situación muchas veces culmina en feminicidios.

Ante una conducta violenta, la persona afectada puede solicitar el auxilio de los elementos de seguridad pública, quienes tienen la obligación de intervenir para detener la agresión.

Sin embargo, con una intervención adecuada de los mediadores policiales podría disminuirse y detenerse la violencia familiar y la violencia de género. De esta forma se evitaría que escalen a niveles mucho más dañinos como el feminicidio u otros delitos.

La adopción de la mediación policial habrá de ser expresamente regulada en el marco normativo. Ya existen avances en la regulación de la mediación comunitaria en disposiciones locales como la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, que la prevé expresamente desde 2017. 

Estos tiempos de la Cuarta Transformación, como se sabe, implican desaprender para aprender, son tiempos de resiliencia, de trabajar de manera cooperativa con la ciudadanía, con los agentes sociales, es tiempo de mediación, para conseguir entre todos un mundo mejor y arribar a la cultura de la paz

Pascual Hernandez Mergoldd es abogado y mediador profesional.

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter @Phmergoldd

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