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Opinión

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La Cultura de la Paz, Día Internacional de la Mediación

La mediación tiene la cualidad de hacer una contribución positiva y concreta a la construcción del futuro.

Francisco Diez

El pasado viernes 21 de enero se conmemoró el Día Internacional de la Mediación. Fue instituido por la Unión Europea en 1998, en un primer momento como el Día Europeo de la Mediación ya que, en esa fecha, su Comité de Ministros aprobó la Recomendación sobre Mediación. Posteriormente se le comenzó a dar la denominación de Día Internacional de la Mediación, como resultado del contagio positivo que ha tenido la mediación a nivel mundial por las ventajas que representa, tales como su flexibilidad; rapidez; bajos costos de dinero y menor desgaste personal, así como por la globalización en diversos aspectos. 

Recordemos que desde la antigüedad no han faltado las controversias ni los conflictos en la vida de las personas. Por ello no es posible vislumbrar en forma precisa el inicio de la mediación. Sin embargo, podemos encontrar a lo largo de la historia testimonios de momentos, culturas y sitios en el mundo en los que se ha utilizado la mediación como vía de resolución pacífica de los conflictos. Grupos étnicos y religiosos establecieron, en tiempos remotos, sus propios sistemas pacíficos para la gestión y resolución de desavenencias. Dichos sistemas se emplearon, sobre todo, para gestionar y solucionar los conflictos interpersonales con la intervención de un tercero reconocido por las partes intervinientes, para que pudiera ayudar a los afectados por el conflicto o la controversia a dirimirlo de forma pacífica, sin necesidad de acudir a instancias ajenas al propio grupo al que pertenecían.

Algunos antecedentes de la regulación de los mecanismos pacíficos de solución de controversias y de la mediación moderna los encontramos en la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824; la Convención de la Haya de 1899; la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917; la Carta de las Naciones Unidas de 1945; la Comisión Nacional de Mediación, competente en temas laborales, creada en 1947 en los Estados Unidos de América, y la constitución china de marzo de 1978.

Fue en los Estados Unidos de América donde se desarrolló la mediación como se practica en la actualidad. Su positivo impacto propició un contagio positivo y fue adoptada en cada vez más estados y países.

Posteriormente en Europa, América Latina y otras latitudes, se adoptó la mediación y se desarrollaron resoluciones, se escribieron libros, se redactaron proyectos normativos, se crearon escuelas de mediación y se ampliaron los ámbitos de aplicación, además de desplegarse diversas y múltiples acciones de difusión.

La conmemoración del Día Internacional de la Mediación es un excelente motivo para dar una mayor divulgación a la mediación a escala mundial, pues se trata del mejor mecanismo pacífico de gestión, prevención y resolución de conflictos y controversias que fortalece las acciones para consolidar una efectiva cultura de la paz. No es casual que en esa fecha se organicen conferencias, mesas redondas, foros y otros eventos culturales, tanto presenciales como a distancia, en torno a ese importante tema, que difunden los diversos aspectos en torno a la mediación tales como las características de este mecanismo y la labor de los mediadores, compartiendo experiencias y prácticas con expertos de todo el planeta.

Cabe recordar que la mediación es el mecanismo pacífico de resolución de controversias por excelencia que ha probado su utilidad para gestionar, prevenir y resolver conflictos o controversias y que, por tanto, es una vía para recuperar y fortalecer la paz social, la armonía, la cordialidad y los tejidos sociales. 

La mediación ofrece diversas ventajas sobre el litigio, la conciliación y el arbitraje, en virtud de que la mediación no es un fin en sí misma, se trata de un medio —tal vez el mejor, si no el único— para gestionar, prevenir y resolver conflictos sin acudir a los medios estrictamente judiciales o, en su caso, como medida previa ante ese agotamiento.

La idea básica de la mediación —y más importante— es la responsabilidad individual de las partes en conflicto. Si bien el mediador tiene a su cargo el proceso, por su parte, los mediados, o sea las partes, son responsables del contenido, ya que los involucrados en un conflicto saben mejor que nadie cual o cuales son los problemas que les afectan y solamente necesitan el apoyo del mediador para construir la solución. La participación directa de las personas involucradas es indispensable.

Las materias en las que la mediación puede ser de utilidad son de lo más variadas, es aplicable en asuntos internacionales, políticos, comunitarios, corporativos, vecinales, escolares, deportivos, organizacionales, empresariales, electorales, comerciales, familiares, civiles y hasta penales. Dicho en pocas palabras, en todo conflicto humano se puede aplicar alguna modalidad de la mediación y esa vía no se limita a la gestión, prevención y resolución de conflictos legales. 

En la actualidad la mayoría de las democracias consolidadas del mundo contemplan la justicia autocompositiva o consensuada, denominada justicia alternativa —que se refiere especialmente a la mediación—, como parte integral de sus políticas públicas; dichos países, independientemente de su regulación normativa, también buscan reeducar a sus ciudadanos para que resuelvan por sí mismos sus desavenencias de manera civilizada, participativa, democrática y responsable, acotando la intervención del Estado.

En México la adopción de la mediación se formalizó en 1997 en la primera Ley de Justicia Alternativa, que fue la del estado de Quintana Roo. Actualmente todas las entidades federativas cuentan con centros de mediación adscritos a sus poderes judiciales y cuentan con sendas leyes en la materia, excepto el estado de Guerrero.

Podemos afirmar que contamos con un sistema mexicano de mediación como resultado del movimiento de los poderes judiciales y legislativos locales, desplegado durante los últimos 25 años. Dicho movimiento se fortaleció en 2008 con la inclusión en la Constitución de los mecanismos alternativos de solución de controversias, lo que constituyó un paso para fortalecer a la democracia al privilegiar la participación de las personas en la gestión y solución de sus conflictos y así convertir dicha opción en una garantía institucional, en un derecho humano. 

Si bien es cierto, dicho sistema todavía está en proceso de construcción, se espera que en la redacción y eventual expedición de una ley general de mecanismos pacíficos de solución de controversias se aprovechen los avances responsablemente.

Recordemos que todo conflicto o controversia merece ser gestionado, prevenido o resuelto para que no escale ni se transforme en un conflicto grande o ruidoso o en una crisis social que detone violencia, pues esa situación nos colocaría en riesgo de auto destruirnos, de destruir al otro y a la vida social.

*El autor es abogado y mediador profesional.

#mediacionenmexico

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

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