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Opinión

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La Cultura de la Paz, Conflictos Desbordados

Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la Paz.

Benito Juárez

La invasión de Rusia a Ucrania y sus arteros ataques, iniciados el 24 de febrero pasado, son una muestra de la creciente violencia en todos los ámbitos de interacción social e internacional. 

Las naciones y las personas se enfrentan cotidianamente a conflictos, ya que el conflicto es algo inherente a la interacción entre países e individuos. Sin embargo, la diferencia entre conflictos que escalan o que se superan está en la forma de dirimirlos. La mediación permite prevenir, disminuir y aun eliminar los conflictos o controversias y con ello toda forma de violencia.

Se sabe que la posición de Rusia para retirar sus fuerzas armadas de las fronteras con Ucrania consistía en que Kiev no se integrara a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Si Ucrania se integra a la OTAN supondría limitar al mínimo el poderío e influencia de Rusia sobre ese país, esa es la justificación de la invasión a Ucrania que pretende evitar que cuente con armamento nuclear. Recordemos que Ucrania inició su proceso de adhesión a la OTAN desde 2008 pero que todavía no forma parte de esa organización. 

Aunque Ucrania, segundo país más grande de Europa, es independiente desde 1991, como consecuencia del desmantelamiento de la Unión Soviética. Rusia está aferrada a impedir su eventual entrada a la OTAN, pues evitará a toda costa ser cercada por la OTAN lo que ha provocado el resurgimiento de la política del poder geopolítico donde la soberanía, independencia y el derecho internacional han sido violados sin recato alguno.

Estados Unidos y otros miembros de la referida organización han rechazado esas exigencias y han advertido al Kremlin sobre la aplicación de sanciones económicas en el caso de que invadiera Ucrania. Tristemente, ni las advertencias ni las sanciones detuvieron la invasión ni han propiciado un cese al fuego contra el pueblo ucraniano y menos aún, una retirada del ejército ruso. Hoy, además de muertos y heridos, miles de ucranianos han tenido que refugiarse en sótanos sin calefacción, estacionamientos y estaciones de metro para protegerse de los ataques rusos y del intenso frío. No puede perderse de vista que la aplicación de las sanciones económicas a Rusia también tendrá efectos negativos en las economías de los países de occidente.

La situación previa y actual no deja de parecerse a la que prevalecía cuando la Alemania nazi invadió Checoslovaquia sin que los líderes de los países europeos ni de los Estados Unidos lo evitaran. Las ambiciones de Putin, como las de Hitler en su momento, son las de restituir el poder territorial que tuvo, en este caso, la Unión Soviética, de recuperar lo que en su opinión siempre ha sido de Rusia y no perder una posición estratégica. Como bien nos ilustra el estudioso de la civilización Yuval Noah Harari en “The Guadian”, Putin pretende hacer creer que Ucrania no es una nación real, lo cual es una mentira, pues Ucrania es una nación con más de mil años de historia y Kiev ya era una metrópoli cuando Moscú ni siquiera era una aldea.

Ni la Convención de la Haya que preveía la resolución pacífica de controversias internacionales desde 1899 ni la Carta de las Naciones Unidas de 1945, que prevé que la mediación sea la vía para la reconciliación entre países, han tenido la potencia para evitar las conflagraciones que han azotado al planeta. La creación de la ONU, recordemos, tuvo como principal motivación la devastación de dos guerras mundiales que sus fundadores habían sufrido, por ello su objetivo era evitar que las siguientes generaciones padecieran el flagelo de la guerra. No lo lograron. 

La facultad de veto que tienen las potencias en el Consejo de Seguridad de la ONU ha demostrado, una vez más, lo sencillo que es neutralizar las decisiones de dicho órgano, en este caso, por el propio atacante e invasor.

Mientras la OTAN pretende ampliar su influencia en Europa del este, el líder Ruso se acerca a los regímenes autoritarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela, así como a los populistas de Argentina y Brasil, lo que sin duda será un desafío para Estados Unidos y occidente.

Por lo que hace a la incorporación de Ucrania a la Unión Europea, el Presidente Zelenski ha solicitado desesperadamente al Parlamento Europeo su inmediata adhesión. Por su parte, el Consejo de la organización ha declarado que "para ser miembro de la UE, hay que seguir un procedimiento que no se resuelve de un día para otro".

Parece que los buenos tiempos terminaron y que la historia retrocede a una barbarie. 

No debe ignorarse que la concordia es la esencia de las buenas relaciones en la familia, en la escuela, en las comunidades y entre países. Es la vía para alcanzar una convivencia social e internacional pacífica y armónica. 

La práctica de la concordia facilita el alcance de consensos y a su vez la convivencia entre sus integrantes.

No se olvide que cuando existe un conflicto es toda la comunidad la que padece esa situación y la intervención para resolverlo, por tanto, debe ser integral. Es decir, se debe actuar sobre todas las personas que conviven en el ámbito en el que se produce el desencuentro. Para ello, la utilización de la mediación suele ser la mejor opción.

Se trata, como hemos sostenido, de un ejercicio de comunicación y negociación asistida entre los involucrados, para conocer, analizar y negociar todos los puntos que se pongan en la mesa; sirve para discutirlos y construir los acuerdos que convengan de mutuo acuerdo a las partes, con el propósito de solucionarlos e incluso prevenirlos. 

En este caso, como en toda mediación, que las partes se sienten a negociar, depende de la voluntad de las partes. Aunque el Presidente Ruso ha manifestado la posibilidad de negociar y recién ocurriera un acercamiento entre representantes rusos y ucranianos, hasta ahora no parece que eso sea posible, pues al mismo tiempo denosta, descalifica y hasta ha pedido un golpe de estado contra el Presidente de Ucrania, quien fue democráticamente electo por su pueblo. 

Es urgente lograr que impere la razón y se puedan construir los acuerdos y compromisos entre el concepto de seguridad de Rusia, los intereses de soberanía de Ucrania y los de la OTAN. 

Confiemos en que prevalezca la política de respeto y principios sobre la política del poder geopolítico. 

Parece que entramos a un túnel cada vez más oscuro, en el que se ha descuidado la democracia y avanza el autoritarismo. Es importante recordar que la democracia no es natural ni espontánea, es el resultado de un trabajo arduo y conjunto de las sociedades de cada país. 

Insistimos en recordar la conveniencia de que toda controversia sea gestionada, prevenida o resuelta para que no escale ni se transforme en un conflicto grande, ruidoso, violento o -peor aún- en una guerra, pues esa situación nos coloca en riesgos de muy graves consecuencias que nos pueden destruir.

*El autor esd abogado y mediador profesional.

#mediacionenmexico

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

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