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Geopolítica

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América Latina vive un voto de castigo más que un giro a la derecha, afirman expertos

Si se confirman los triunfos de Abelardo de la Espriella en Colombia y el de Keiko Fujimori en Perú, habrá 13 presidentes latinoamericanos de derecha, algunos habrán llegado con márgenes estrechos de votos a su favor

Ilustración: El Economista

El triunfo del virtual presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella y la muy probable confirmación del triunfo de Keiko Fujimori en Perú, precipitó un giro a la derecha en los gobiernos de los países de América Latina.

Sin embargo, de acuerdo con académicos internacionalistas, eso no se trata de hegemonía ideológica, sino, más bien, de votos de castigo ante gobiernos ineficientes.

Además, al tratar de formarse una idea de lo que está pasando en la región, es conveniente considerar las particularidades de cada caso.

A partir de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, en 1998, inició el periodo “La marea rosa”, que es la forma en que algunos analistas se refieren a la ola de gobiernos denominados progresistas o de izquierda, que surgieron en América Latina.

Se trató de gobiernos que se presentaron como la alternativa a las administraciones con una orientación neoliberal en la región.

De acuerdo con un recuento de las alternancias en la presidencia ocurridas en 20 países de América Latina, realizada por Álvaro Merono del sitio especializado El Orden Mundial, en enero de 2005 había 10 de derecha y 11 de izquierda.

El recuento considera México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Cuba, República Dominicana, Haití, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina.

En enero de 2006 había ocho de derecha y 10 de izquierda.

Se asumían como gobiernos de izquierda los de República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Panamá, Cuba, Brasil, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay. De derecha Paraguay, Colombia, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y México y, de centro, Perú y Haití.

Para 2012 se consideraban seis de derecha y 13 de izquierda.

De derecha estaba México, Honduras, Colombia, Haití y Chile; de centro, Costa Rica y, de izquierda, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina

En 2018 eran 10 de derecha y 10 de izquierda. En el grupo de la derecha, México (que ese año dio un viraje a la izquierda), Guatemala, Honduras, Haití, Panamá, Colombia, Perú, Brasil, Paraguay, Argentina.

En el grupo de izquierda El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile y Uruguay.

Para 2026, si se confirman los triunfos de Abelardo de la Espriella en Colombia y el de Keiko Fujimori en Perú, habrá 13 de derecha y siete de izquierda.

Los de derecha son Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Haití y República Dominicana. De izquierda Venezuela, Brasil, Uruguay, Nicaragua, Guatemala, México y Cuba.

Orientación política de los partidos en la presidencia.Gráfico: El Economista

Las democracias latinoamericanas están cansadas

Para el analista Carlos Bravo Regidor, lo que se observa en el panorama latinoamericano no significa un realineamiento ideológico. Lo que está ocurriendo, más bien, es que los votantes están ejerciendo un voto de castigo.

Estamos ante democracias cansadas y gobiernos ineficaces, destaca.

En ello coincide la catedrática de la Facultad de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad La Salle, Anabel Ortega Muñoz, quien señala que lo que es un hecho es que exigen gobiernos que sean eficientes, particularmente en temas de justicia, vivienda, salud, educación, donde hay serios problemas que no han sido resueltos.

En ese sentido, explica que a la hora de tratar de entender lo que está ocurriendo en cada uno de los países en particular, deben tomarse en cuenta problemas estructurales que padecen.

Eso tiene que ver con la implementación de modelos económicos que no han satisfecho las demandas de la población.

Hay casos en los que los gobiernos han podido resolver sus problemas a escala macroeconómica, pero gobiernos no han resuelto a nivel microeconómico, puntualiza.

Además, Ortega Muñoz considera que debe ponerse atención en comunicación política a la que recurren algunos candidatos, alentando la propagación de noticias con contenido falso con el fin de generar temor en el electorado.

Eso genera cambios políticos pendulares, es decir que el apoyo popular vaya de un extremo a otro.

Se van creando escenarios polarizantes propicios para el crecimiento de liderazgos disruptivos, explica.

Por ello piensa que debe analizarse caso por caso y de cómo están conformados los universos de votantes.

Puso como ejemplo el caso de Argentina, donde, en octubre de 2023, el equipo de campaña de Javier Milei, postulado por la alianza La Libertad Avanza, identificó los segmentos que le dieron el triunfo presentándose como un candidato disruptivo, antisistema, con gusto por el rock y con una imagen desenfadada. Milei se presentó como candidato disruptivo.

En tanto, en el caso del presidente Nayib Bukele, de El Salvador, Bukele convenció presentándose como conservador, religioso, con una imagen elegante, de mano dura, que busca mantener el estado de cosas.

También juzga relevante que se identifique qué fuerzas los apoyan y con qué intención, por ejemplo, grupos empresariales.

En votaciones cerradas no debe asumirse que se ganó todo

En tanto, Bravo Regidor llama la atención sobre que algunos casos, como Colombia, las ventajas estrechas de los candidatos ganadores exigen mirar con prudencia, porque prácticamente la mitad del electorado votó en contra.

Plantea que lo delicado no es que la izquierda o la derecha ganen con márgenes muy reducidos, sino que eso se pueda interpretar por el candidato ganador y su equipo como si hubieran ganado todo. En casos como ese, no hay un mandato, sino un reproche, enfatiza.

Hay un escenario mundial convulso

Por otra parte, Anabel Ortega Muñoz  subraya que también es relevante para la comprensión de lo que pasa en la región, considerar que, a escala internacional, hay un escenario convulso y disruptivo, en gran parte debido a las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el temor que puede generar en muchos países de América Latina el no contar con el apoyo estadounidense para varios temas, por ejemplo, la economía y seguridad, particularmente la relacionada con la operación de grupos de la delincuencia organizada.

Para la especialista, mientras el presidente Joe Biden descuidó la región y solo le preocuparon en cierta medida el tráfico de drogas hacia su país, el presidente Trump entendió que, para poder hacer incursiones militares en otras regiones del mundo, Trump requiere mayor influencia estratégica sobre América Latina, que le permita tener asegurada su seguridad estratégica.

El factor es absolutamente relevante para entender lo que está pasando en el vecindario, remarca.

En ese sentido, la académica aclara que el presidente Trump no tiene interés en que progrese en asuntos como democracia o derechos humanos, sino asegurar los intereses de su país en la zona, lo que, sostiene, explica el ánimo extractivista, por ejemplo, hacia el petróleo de Venezuela.

Por otra parte, Ortega Muñoz opina que México dejó de ser país hermano o líder en algunos temas. Desde 1994 sus intereses están concentrados en Norteamérica, particularmente en Estados Unidos, con quien se busca una relación no conflictiva.

En todo caso, matiza, el acercamiento con América Latina solo está en el relato.

Hay presidentes obsequiosos, socios, aliados y enemigos de Estados Unidos 

En otro aspecto, en el mapa político actual, lo que también llama la atención es que hay un grupo de presidentes que se definen afines a Donald Trump.

En ese grupo están los mandatarios de El Salvador, Nayub Bukele; Argentina, Javier Milei; Chile, José Antonio Kast; Costa Rica, Laura Fernández Delgado; Honduras, Nasry Asfura y el virtual presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella.

Además, hay que considerar la Alianza de Seguridad, impulsada por el gobierno de Estados Unidos en el que participan El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, y República Dominicana, Ecuador, Bolivia, Paraguay Argentina.

Algunos analistas suman Chile y Guatemala para identificar quienes son los gobiernos abiertamente aliados de Estados Unidos en el vecindario.

El presidente Trump no ha visitado América Latina y no se sabe que tenga intenciones de hacerlo.

Algunos medios de comunicación, como CNN identifica socios, rivales y enemigos de Estados Unidos. Ahí se encuentran México, Perú, Bolivia y Venezuela y define como rivales a Brasil y Uruguay y enemigos Nicaragua y Cuba.

Actualmente la atención de los analistas se concentra en Brasil, en donde, en octubre próximo se celebrarán elecciones presidenciales. Todo indica que Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección y enfrentará a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Los especialistas coinciden en señalar que el comportamiento electoral latinoamericano responde menos a definición ideológica que al desgaste de los gobiernos en funciones y el consecuente voto de castigo de los ciudadanos.

Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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