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‘La innovación mexicana también tiene huevos’

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Si Marina Cigarini tiene razón, vamos a enfrentar nuestra propia ‘Odisea’. México parece condenado al estancamiento porque no aprendimos a hacer cosas nuevas y a producir más.
¿Pueden romper esa tendencia algunas luces que surgen como excepciones? ¿Mujeres y hombres que deciden salir a ganar su batalla? Esta vez depende mucho de ustedes, de quienes están leyendo.
Para explicarme, tomen el ejemplo de un taquero que sabe hacer tacos al pastor. Tal vez pudo aprender también a cortar rib eye, pero decidió no hacerlo.
¿Resultado? Tiene que esperar a que lleguen comandas que pidan ‘de trompo’ y, mientras eso no suceda, estará tal vez platicando, sin producir. Alguien más tendrá que preparar los de rib eye. Ese taquero no elevó su productividad.
Ahora, una autocrítica. Si yo no sé coordinar agentes de IA ni tengo habilidades en Claude y Canva, es posible que siga usando solamente Word y Excel, pero difícilmente crearé una empresa o algo relevante. Produzco, sí. Pero podría producir más, quizás sin invertir más tiempo.
Ayer, Cigarini, managing partner de la consultora McKinsey en México, brindó una conferencia durante el AWS Summit en la Ciudad de México, un evento que reúne anualmente a miles de personas entrenadas en las plataformas de esta compañía. Hizo un resumen sencillo de nuestro pasado reciente: la economía de México creció porque muchos jóvenes se incorporaron a trabajar, pero ese efecto ya se detuvo.
Marina lo atribuyó al estancamiento de la productividad y, acongojada, dio datos: México obtuvo 18 puntos en talento, en una encuesta entre líderes globales sobre competitividad en inteligencia artificial. Las economías avanzadas registraron 52 puntos. ¿El promedio de Latinoamérica? 23 puntos.
¿Entonces ya perdimos? Yo preguntaría otra cosa: ¿queremos ganar en esa economía?
Hay mexicanos que parecen tenerlo resuelto. Por ejemplo, Ernesto Salmón, en Bachoco.
Su equipo implementó IA, análisis de datos, modelos predictivos y algoritmos para proyectar la demanda de alimentos y, entre otras cosas, coordinar rutas de distribución en tiempo real.
La empresa ya no es pública, pero los últimos datos que reveló detallan que aumentó sus ganancias casi 20 por ciento en 2024, pese a que sus ventas cayeron ese año.
“La innovación mexicana también tiene huevos, literalmente”, dijo ayer Rubén Mugártegui a propósito de las mejoras tecnológicas de la compañía. Es el director general de AWS en México, anfitrión del encuentro de este miércoles y proveedor de los servicios en la nube para la administración de información y proyectos de Bachoco.
El país carece de una verdadera estrategia para asumir protagonismo tecnológico mundial, pero se acumulan ejemplos de mexicanos que buscan relevancia global.
Ayer también conocí el caso de Nauphilus, empresa dirigida por Juan Diego Gómez Almada, que montada en AWS y mediante IA analiza el comportamiento de las personas para distintos propósitos. Incluso en Estados Unidos.
Con sus herramientas facilita créditos a personas que quieren comprar un celular. También presume haber reducido 90 por ciento el robo en sucursales mediante mejoras en el reclutamiento de “una de las principales cadenas de farmacias de México”.
Y hay cruzadas encabezadas por personajes que se asoman a mercados exigentes. ¿Supieron de Andrey Zarur, el ingeniero graduado por la UNAM? Estudió posgrados en Boston y allá fundó una empresa llamada GreenLight Biosciences.
Ayer lo recibió el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, para anunciar una inversión de al menos 50 millones de dólares destinada a una fábrica en México operada por esta compañía.
Producirá el primer biofungicida de ARN en el mundo, que utiliza organismos vivos para combatir patógenos que afectan a las plantas. Una alternativa para quienes se preocupan por los químicos actuales que, además, están ‘quemando’ el suelo.
Ya veremos el futuro de Bachoco, Nauphilus o GreenLight. Pero es su trabajo el que puede elevar una productividad nacional que luce estancada. Su misión luce emocionante.
El gobierno podría ayudar forzando a sus equipos a elevar mediante IA la calidad de los servicios que ofrecen a los ciudadanos. Eso puede provocar inercias, crear empresas. La otra opción es olvidarnos de una economía global que ya no hace pausas. No sé a dónde lleva eso.

