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Los presidentes no son reyes: jueza que llevará el nuevo caso de Trump
Tanya Chutkan será quien determine si es o no culpable el expresidente por conspirar frente a resultado de elecciones.
U.S. District Judge Tanya Chutkan is seen in undated photograph
Washington. El caso de la tercera inculpación penal de Donald Trump, por cargos de conspiración para revertir el resultado de las elecciones de 2020, será quizá el más importante de la historia de Estados Unidos y de la carrera de la jueza Tanya Chutkan, quien ha dictado algunas de las sentencias más duras contra simpatizantes del expresidente en casos sobre el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio.
Chutkan y Trump se cruzaron hace dos años cuando este último presentó una demanda afirmando que como presidente podía no entregar documentos a un comité del Congreso que investigaba el ataque al Capitolio por parte de sus partidarios.
Trump ya no era presidente en ese momento y Chutkan, en su fallo, rechazó la demanda diciendo que su argumento "parece estar basado en la noción de que su poder ejecutivo "existe a perpetuidad"".
"Pero los presidentes no son reyes y el demandante no es presidente", escribió Chutkan.
Algunos de los registros y archivos de la Casa Blanca que Chutkan ordenó que se publicaran se usaron como pruebas en la acusación penal de 45 páginas presentada contra Trump el martes por el fiscal especial Jack Smith.
Las juicios por el ataque al Capitolio se han llevado a cabo en Washington, y Chutkan, que ha presidido casi tres decenas de estos casos, ha dictado algunas de las sentencias más duras.
En diciembre de 2021, la magistrada condenó a un partidario de Trump a cinco años de prisión por agredir a policías en el Capitolio, la sentencia más dura hasta ese momento.
"Debe quedar claro que tratar de derrocar violentamente al gobierno, tratar de detener la transición pacífica del poder y agredir a los agentes de la ley en ese esfuerzo" lleva aparejado "un castigo", dijo.
Examen para la democracia
Richard Hasen, profesor de derecho en la universidad de California destaca la naturaleza única del caso.
"Es difícil exagerar lo que está en juego en esta inculpación y enjuiciamiento", escribió Hasen en Slate.com.
"Es quizás la inculpación más importante jamás dictada contra alguien para salvaguardar la democracia estadounidense y el estado de derecho en cualquier tribunal estadounidense", dijo el académico y añadió que "influirá en gran medida en si Estados Unidos seguirá siendo una democracia próspera después de 2024".