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Geopolítica

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ATF da su versión sobre Rápido y Furioso

La participación de ambos organismos fue corroborado al Comité de Supervisión de la Cámara Baja por el director en funciones de la ATF, Kenneth Melson, en un testimonio confidencial ofrecido el lunes pasado.

La investigación llevada a cabo respecto de la controversial operación del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), tuvo un giro sorpresivo cuando Kenneth E. Melson, director en turno, se reunió en secreto con el panel investigador del Congreso y su propio abogado.

Originalmente la entrevista que sostendría Kenneth Melson con el panel estaba programada para el 13 de julio en presencia del Departamento de Justicia y abogados del ATF. La decisión de Melson por apresurar esta audiencia muestra la intención de dar su versión de la historia.

El Director en funciones del ATF afirmó este miércoles que es factible que el FBI y la DEA hayan trabajado con los mismos criminales que el ATF tenía como sospechosos de tráfico de armas y que eran el objetivo de su controvertida operación, conocida como Rápido y Furioso.

Melson, quien dio testimonio ante investigadores del Comité de Reforma y Supervisión del Gobierno de la Cámara Baja y del Comité Judicial del Senado, indicó que fue sólo después que estalló la controversia pública que decidió revisar personalmente cientos de documentos relacionados con el caso y pudo percatarse de los errores que se cometieron en el transcurso de la operación.

Según su propia narración, se sintió nauseabundo cuando obtuvo los documentos y se enteró de toda la historia, escribieron el congresista republicano de California, Darrell Issa, quien preside el primero de los comités mencionados, y el senador Charles Grassley, republicano del segundo, en una carta sobre la reunión dirigida al procurador general Eric Holder.

El programa Rápido y Furioso permitió la compra ilegal de cientos de rifles semiautomáticos en Arizona con objeto de permitir al ATF observar hacia dónde en México se traficaban las armas, con la esperanza de poder derribar a uno de los cárteles de droga mexicanos.

Issa y Grassley encabezan las investigaciones y habían intentado hablar con Melson durante meses. En su carta a Holder, acusan al Departamento de Justicia de haber amordazado al funcionario y piden a Holder que no tome acciones punitivas contra Melson.

Resultaría inapropiado hacer de Melson el chivo expiatorio para evitar investigaciones más profundas del Congreso , escribieron Issa y Grassley.

Durante las varias horas que duró el testimonio, Melson dijo haberse enterado recientemente de que otras agencias federales no compartieron información crucial con el ATF sobre los traficantes que tenía como objetivo la operación Rápido y Furioso.

Melson también mencionó ante el panel que la operación estuvo bajo la dirección del fiscal de Arizona, Dennis Burke, y reconoció que sus agentes habían sido testigos de la trasferencia de armas entre los compradores falsos y terceros sin rastrear posteriormente el paradero del armamento.

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