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Marath Bolaños aclara dudas de la reforma de 40 horas y asegura que "llegará a la Constitución"

En entrevista con El Economista, el secretario del Trabajo confronta directamente las inquietudes de la reforma de 40 horas que, a su juicio, han sido avivadas por "grupos con interés político más que con buenas intenciones".

El secretario del Trabajo afirma en entrevista que la reforma de jornada de 40 horas que propone dará mayor claridad y certeza sobre los límites en el tiempo de trabajo.FOTO: Cortesía (STPS)

Con plena seguridad Marath Bolaños, secretario del Trabajo y Previsión Social, ha decidido tomar la palabra para confrontar directamente las inquietudes que, a su juicio, han sido avivadas por "grupos con interés político más que con buenas intenciones". En una extensa entrevista con El Economista, el secretario desmenuzó, punto por punto, el contenido real de la propuesta de reforma laboral que busca reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas, un cambio que, asegura, verá la luz una vez que concluya el proceso legislativo.

Bolaños subraya que la experiencia internacional proporciona una base sólida para el modelo mexicano. "Ya hay mucha experiencia sobre la semana de 40, o sea, no es un experimento", aseveró, señalando que la reducción gradual ha sido exitosa en otros países.

México, que actualmente tiene un promedio reportado de 42 horas semanales, está en condiciones de realizar la transición con gradualidad, en línea con una recomendación de la OIT desde 1962, que señala que “cada miembro debería fomentar y, dentro de los límites en que sea compatible con las condiciones y costumbres nacionales, asegurar la aplicación del principio de la reducción progresiva”. La reforma establece, de forma clara, que la reducción de la jornada debe aplicarse sin reducción salarial alguna.

Bolaños retoma uno de los puntos más polémicos, el del segundo día de descanso obligatorio y explica que la reforma, al establecer las 40 horas en la Constitución, no impone un segundo día de descanso de forma explícita, sino que lo deriva de la reducción de las horas semanales, manteniendo la Ley Federal del Trabajo el principio de “al menos, un día de descanso” por cada seis de trabajo.

Esta flexibilidad, enfatizó, atiende a las necesidades de sectores con estacionalidad, como la zafra o la minería. En sus propias palabras, la propuesta es tan amplia que permite la distribución de las horas de cualquier manera, posibilitando “dos días de descanso, o tres”, si se opta por jornadas diarias más largas.

Citó el caso de sindicatos que pactaron trabajar 4 días a la semana con jornadas de 10 horas, logrando tres días de descanso, y que temían perder ese beneficio si se obligaba un segundo día, al manifestar: "Si ustedes nos ponen dos días de descanso obligatorio, el empleador nos va a regresar el día de trabajo".

Pago de horas extraordinarias, tendrán limites, registro y prohibiciones

Pero el núcleo del argumento de la administración se centra en el cambio radical en el pago de las horas extraordinarias, un tema que, según el Secretario, ha sido intencionalmente malentendido.

El nuevo esquema busca “jalar” el tiempo extraordinario hacia un punto de cobro más temprano. Actualmente, la jornada ordinaria es de 48 horas, más 9 extraordinarias dobles, totalizando 57 horas, y a partir de la hora 58, el pago es triple e ilimitado. Con la reforma, la jornada ordinaria se acota a 40 horas. Las horas extraordinarias dobles se establecen en un margen de 12 horas, abarcando de la 41 a la 52. 

Por su parte, las horas triples arrancan en la hora 53 y se limitan a 4, hasta la 56, cumpliendo así con la recomendación de la OIT de no exceder las 56 horas semanales. Bolaños argumentó que esto no abarata las horas extras, sino que convierte el tiempo que antes se pagaba como ordinario (de la hora 41 a la 48) en tiempo extraordinario con pago doble.

El secretario explicó el impacto económico de este cambio con un ejemplo contundente para un trabajador con el nuevo marco, una vez aplicada de lleno la reforma. Si un trabajador en el escenario actual de 48 horas ganara 20,000 pesos y utilizara sus 9 horas extras dobles, percibirá un total de 25,904 pesos por 57 horas laboradas. 

En el nuevo marco, si el objetivo del trabajador fuera mantener el mismo ingreso de tiempo extraordinario (5,904 pesos), tendría que trabajar 37.45 horas, es decir, “10 horas menos para generar el mismo ingreso que está actualmente generando”.

Por otro lado, si un trabajador en el nuevo marco desea utilizar todo el tiempo extraordinario permitido, las 12 horas dobles más las 4 triples (16 horas en total), su tiempo generaría 14,000 pesos de tiempo extraordinario. Esto implica un total de 56 horas de trabajo a la semana, una hora menos que en el esquema actual, y resultaría en un aumento salarial del 32.24% al usar todo el tiempo extraordinario permitido.

Finalmente, el titular de la STPS reiteró que la reforma mantiene la jornada máxima de 8 horas diarias y que la gradualidad es clave para no comprometer el empleo ante una baja tasa de desempleo del 2.6% en México.

Además, enfatizó que no se modifica el precio de las horas extras (doble y triple), la prima dominical, los tiempos de descanso como la comida, ni el pago en día festivo, y que se incluye la obligación de un registro electrónico de horas para dar garantía a los trabajadores y dotar a la autoridad laboral de elementos para constatar el cumplimiento.

“Lo que tenemos que asegurar es que esta medida aclama derechos laborales, pero que no comprometa a los empleos y que las empresas también vivan”, concluyó Bolaños, insistiendo en que la medida se impulsa a la par del aumento continuo del salario mínimo, para que “en términos de tiempo, va a ser bajar, en términos de ingreso, va a ser subir”. También destacó la prohibición expresa de trabajo extraordinario para menores de edad.

Pilar Martínez es reportera de Empresas y Negocios.

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