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Costo de la electricidad pone presión sobre el sector inmobiliario
La electricidad puede representar hasta 25% de los costos operativos de un edificio, por lo que desarrolladores e inversionistas aceleran la adopción de inmuebles inteligentes
La disponibilidad y el costo de la energía se han convertido en factores cada vez más determinantes para el valor, la rentabilidad y la viabilidad de los inmuebles en México. En un entorno marcado por la incertidumbre económica nacional e internacional, la capacidad de un edificio para gestionar su consumo energético es clave para su competitividad.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) estima que para el 2030 la demanda de energía eléctrica será 13.4% superior a la observada en el 2024. Además, advierte que, sin mayores inversiones en infraestructura, el país podría enfrentar un déficit de generación superior a 48,000 gigawatts-hora (GWh) hacia el final de la década.
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Lo anterior cobra relevancia en el sector inmobiliario, ya que representa 30% de la demanda energética mundial y ha contribuido con aproximadamente 20% del crecimiento de la demanda total desde el 2019, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA).
"Los inquilinos de inmuebles están preocupados por el aumento de los costos energéticos y buscan cada vez más formas de reducir sus demandas y mejorar la eficiencia de energía. También buscan soluciones más creativas, como energía solar en el sitio o almacenamiento" comentó Josephine Tucker, directora de Servicios de Sostenibilidad para las Américas en JLL.
Costos operativos elevados
La relevancia de la energía dentro de la operación inmobiliaria es cada vez mayor, impulsada por nuevas tecnologías y la electrificación de sistemas. De acuerdo con la investigación de JLL Creación de Valor a través de Edificios Energéticamente Inteligentes 2025, la electricidad puede representar hasta una cuarta parte de los costos operativos de un edificio.
"El gran salto en la demanda de energía que estamos viendo ahora realmente está siendo impulsado por la inteligencia artificial, los centros de datos, la manufactura industrial, el reshoring u onshoring, y todo volviéndose eléctrico, desde edificios hasta automóviles" explicó Tucker.
Ante el aumento de las tarifas eléctricas y las crecientes exigencias de sostenibilidad, el sector inmobiliario busca evolucionar hacia inmuebles capaces de gestionar, optimizar e incluso generar parte de la energía que consumen.
Edificios cada vez más inteligentes
La tendencia ahora apunta a edificios equipados con paneles solares en azoteas, sistemas de almacenamiento mediante baterías y plataformas inteligentes que determinan en tiempo real si conviene utilizar energía solar, recurrir a la energía almacenada o consumir electricidad.
Esta modernización en los inmuebles no solo optimiza la operación, también ofrece beneficios financieros. Según JLL, las actualizaciones de edificios inteligentes pueden reducir hasta 20% los costos de mantenimiento y prolongar la vida útil de los equipos.
Un ejemplo de este potencial se observó en Londres, donde Workspace Group trabajó con la firma: en apenas cinco meses, redujo 31% el consumo eléctrico en su portafolio de bienes raíces, con ahorros de 63,000 kilowatts-hora (kWh) al mes, equivalentes a evitar casi 14 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Obstáculos en el sector
A pesar de los beneficios económicos y ambientales, la adopción de mejoras profundas en eficiencia energética avanza lentamente. La encuesta de Deloitte “Commercial Real Estate Outlook 2025” reveló que las rehabilitaciones que mejoran la eficiencia de un inmueble (en al menos 50%) se implementan en menos del 1% de los edificios del mundo cada año.
Entre los principales obstáculos destacan los elevados costos iniciales y las interrupciones operativas asociadas a estos proyectos. No obstante, incrementar la tasa de renovación del parque inmobiliario mundial del 1 al 3% podría acercar al sector a las metas de emisiones netas cero para el 2050.
Y es que, la demanda de edificios más eficientes ya no proviene únicamente de las autoridades regulatorias. Los inversionistas también han elevado sus exigencias respecto al desempeño energético de los activos inmobiliarios.
“La presión de los inversores y los reguladores regionales puede estar impulsando la acción en todas las regiones”, apuntó Deloitte. En las regiones de Asía pacífico, Europa y América del Norte, entre 70 y 80% de los encuestados planeaban rehabilitaciones energéticas profundas para sus inmuebles.