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Trabajadoras del hogar proponen crear instancia especializada para garantizar sus derechos laborales
Sólo 1% de las trabajadoras del hogar tiene contrato escrito y apenas 3% están afiliadas al IMSS; ante el rezago, organizaciones y trabajadoras piden mecanismos de inspección y cumplimiento adaptados a las características de esta actividad.
En México, 2.3 millones de personas realizan trabajo del hogar remunerado, 9 de cada 10 son mujeres. no tiene acceso a ninguna prestación de ley
Las trabajadoras del hogar proponen crear una instancia especializada para garantizar el cumplimiento de los derechos de 2.3 millones de personas que realizan labores del hogar remuneradas, en su mayoría mujeres, y así revertir la precariedad que persiste para esta población.
“(Proponemos) crear una iniciativa en donde se fortalezca a las personas que atienden al gremio. Se fortalezca un mecanismo de inspección laboral sin ingresar al domicilio y que eso nos dé al acceso a la justicia”, explica María de la Luz Padua Orihuela, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO).
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Organizaciones civiles y las trabajadoras indican que ante la persistencia de las condiciones de precariedad laboral, es necesaria una instancia con presupuesto y con facultades vinculantes que garantice los derechos de estas mujeres.
“Esto se debe a que tal como está el sistema, aunque es obligatorio, como no hay un seguimiento (o) una vigilancia por parte de las autoridades, pues en términos prácticos es voluntario para las personas empleadoras y como hemos visto, no se ha avanzado”, menciona Néstor Génis, coordinador de Inclusión y Desarrollo Sostenible de Ethos Innovación en Políticas Públicas.
Actualmente, sólo 1% de las trabajadoras del hogar tiene un contrato de trabajo por escrito, 62% no tiene acceso a ninguna prestación de ley, 96% laboran en la informalidad y la afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sólo llega al 3% del total de las trabajadoras.
Estas condiciones laborales persisten, pese a que desde hace siete años se registraron avances legales para reconocer sus derechos, como la declaración de inconstitucionalidad de la exclusión del IMSS en 2018; la garantía legal del acceso a la seguridad social en 2019, la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el inicio de la incorporación obligatoria al IMSS en 2023.
Trabajadoras del hogar y el acceso a la justicia laboral
Las asociaciones civiles y las trabajadoras del hogar señalan dos principales barreras para acceder a sus derechos: que no se contemplan las particularidades del trabajo del hogar y que no existe un mecanismo de inspección de su centro laboral, en este caso los domicilios donde trabajan.
“En los espacios de justicia donde se presentan quejas laborales o por discriminación, no se atiende un problema de raíz, que son las condiciones laborales en las que nos seguimos encontrando la mayoría de compañeras”, asegura María de la Luz Padua Orihuela.
Las trabajadoras del hogar, a diferencia de otros empleos, no tienen un solo patrón ni una jornada de ocho horas continuas, sino que trabajan “de entrada por salida” en diferentes hogares, horarios distintos y realizan sus tareas en casas y no en una oficina o espacio netamente laboral.
“Esos factores complejizan el seguimiento del trabajo del hogar y la vigilancia. Por eso se requiere personal especializado que tenga conocimiento de esta dinámica y se pueda realizar la vigilancia con esa especificidad”, precisa Néstor Génis.
¿Cómo alcanzar el acceso a la justicia laboral?
De acuerdo con Génis, las características que debe tener una instancia especializada para acceder a una justicia laboral viable y que contribuya a atender el rezago en el cumplimiento de derechos de las trabajadoras del hogar son las siguientes:
- Contar con presupuesto, sobre todo para garantizar personal suficiente y especializado en realizar inspecciones para el trabajo del hogar.
- Capacitar al personal asignado para que comprenda las particularidades de este trabajo y evite repercusiones negativas contra las trabajadoras que exijan sus derechos.
- Que sus acciones sean vinculantes, es decir, que tras sus evaluaciones se notifique a los patrones que están en falta y que deben cumplir sus obligaciones, más que un modelo punitivo en primera instancia.
- En caso de incumplimiento o de represalias del patrón contra la trabajadora, acompañarla en el proceso que corresponda, ya sea una conciliación por despido injustificado o presentar quejas por discriminación ante las instancias correspondientes.
El SINACTRAHO ofrece un centro de orientación vía WhatsApp, en el número 5519663613, para capacitar tanto a las trabajadoras del hogar como a los empleadores interesados en regular estas relaciones laborales, comparte María de la Luz Padua Orihuela.