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Registro electrónico de la jornada laboral pone en riesgo lo poco que queda de home office
El registro electrónico del horario de trabajo usado como mecanismo de vigilancia en esquemas remotos o híbridos pone en riesgo la poca flexibilidad laboral que queda, advierten especialistas.
El registro electrónico del horario de trabajo usado como mecanismo de vigilancia en esquemas remotos o híbridos pone en riesgo la poca flexibilidad laboral que queda.
El registro electrónico de la jornada laboral pone en riesgo lo poco que queda del home office y la flexibilidad laboral si se utiliza como una herramienta de control y vigilancia, advierten especialistas.
“Definitivamente creo que si se empiezan a poner más requisitos al teletrabajo o al esquema de trabajo híbrido como el registro electrónico de asistencia, definitivamente vamos a caer en desuso del trabajo remoto por completo”, advierte Estefanía Rueda, abogada y socia en Littler.
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La reforma de jornada laboral adicionó al artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) la obligación patronal de registrar electrónicamente el horario de trabajo de cada empleado y proporcionar la información si la autoridad se lo requiere.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) tiene pendiente publicar los lineamientos que detallarán cómo se implementará esta obligación. Entre las dudas y pendientes está el cómo se utilizará el registro en el teletrabajo.
“Muchas situaciones aún están pendientes, este es otro tema que no está claro. Es una de las zonas grises y habremos de navegar en no perder esa flexibilidad, pero estar conscientes de que estar trabajando es eso, estar trabajando y no ir al super tres horas y ya regresé y ver qué tengo de trabajo, ahí va a haber un gran reto”, menciona Carlos Ferran Martínez, socio director de Ferran Martínez Abogados.
Rueda recuerda que la Norma 037 de teletrabajo, vigente desde diciembre de 2023, creó nuevas obligaciones para los patrones y comenzó a desincentivar esquema laborales flexibles y la migración a esquemas híbridos.
Registro electrónico en home office, una presión más para la flexibilidad
Un registro electrónico para los trabajadores a distancia implicaría una obligación adicional y una inversión en recursos para instalar mecanismos en los dispositivos.
“Al final les vamos a requerir a los empleadores un nuevo gasto en estos sistemas (...) pero como quiera implica hacer esta erogación y modificar nuevamente un presupuesto para el último trimestre del año que corporativamente es un poco complicado”, destaca Estefanía Rueda.
Al factor económico, se suma “tensión jurídica y empresarial” al solicitar una herramienta para que dé certeza del tiempo laborado y cumplir con la jornada reducida y que termine incentivando una gestión más rígida del trabajo, menciona Carlos Ferran Martínez.
“El registro electrónico no debería por sí mismo eliminar la flexibilidad del teletrabajo. El problema podría aparecer cuando la empresa lo utilice como un mecanismo de control de la presencialidad, de vigilancia y no como un instrumento de acreditación de la jornada”, menciona el especialista.
Evitar la tentación de usarlo como “un reloj checador” requiere poner en la mesa cómo se quiere medir la productividad a partir de esta reforma: con el número de horas de presencialidad o con un enfoque en resultados y flexibilidad.
“Genera inquietud en (...) el trabajador que no está acostumbrado a ese orden estricto, si lo queremos ver así, por se les mide por resultados, por ejemplo en los puestos directivos o gerenciales”, menciona Rueda.
Las vacantes que ofrecen teletrabajo han disminuido tras el fin de la pandemia de Covid-19 y representan sólo 3% del total publicadas en línea en América Latina, cuando en su mayor nivel eran el 5.4%, de acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe ¿Qué trabajos se están creando en América Latina?
En México, 50% de las organizaciones no ofrece teletrabajo por temor a bajas en la productividad y por ausencia de mecanismos de medición y seguimiento, según un estudio de la Asociación de Recursos Humanos de Occidente (ARIOAC).
Registro electrónico: ¿control o flexibilidad?
La nueva regulación debería apostar a no tener que elegir entre control y libertad sino a aprender a medir el trabajo sin destruir la autonomía que dan las nuevas formas de trabajo, sostiene Ferran Martínez.
“El gran reto va a ser no perder los beneficios de la flexibilidad que ya se tienen”, advierte.
Si la obligatoriedad del registro electrónico aplica para el teletrabajo se abre la puerta a que la flexibilidad laboral quede en el pasado.
“Al final si se comienza a generar esa obligatoriedad del registro electrónico también para los trabajadores remotos, pues tenemos este riesgo que comencemos otra vez a ir hacia atrás en lugar de ir hacia adelante en nuestros esquemas de trabajo”, sostiene Rueda.
La convivencia entre del reloj checador, como esa certeza de la jornada laboral, y la flexibilidad son posibles, opina Carlos Ferran Martínez.
“El problema viene cuando la gente termina trabajando siendo menos productiva en un esquema híbrido o de teletrabajo a propósito de que siente una libertad excesiva para la jornada de trabajo, entonces, no debería ser un problema”, menciona.