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Menstruación en el trabajo, un motivo de discriminación laboral en México
La salud menstrual sigue siendo un tema invisibilizado en el ámbito laboral en México; la falta de políticas públicas con perspectiva de género y los estigmas generan discriminación, afectan la productividad y limitan el desarrollo profesional de las mujeres.
La menstruación se ha convertido en uno de los motivos de discriminación laboral hacia las mujeres.
Las políticas y estructuras laborales en México no están diseñadas para impulsar la carrera profesional de las mujeres, y es que, aunque representan alrededor del 49% de la fuerza laboral, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), sus necesidades biológicas no han sido consideradas y eso ha marginado su desarrollo en el trabajo, como la menstruación
A través de comentarios estigmatizantes, falta de permisos, condiciones inadecuadas e insalubres y ante la ausencia de políticas que reconozcan las necesidades de salud menstrual en ambientes laborales, las mujeres enfrentan una discriminación que se hace presente solo por su género.
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De acuerdo con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la dismenorrea se hace presente entre el 45% y 90% de las mujeres, se trata de un dolor que aparece durante el ciclo menstrual en la parte inferior del abdomen y que puede afectar la calidad de vida de las mujeres, refiere la investigación Dismenorrea, publicada en StatPearls.
En esa línea, el reporte Menstruación y productividad laboral, el tabú que impacta el resultado del negocio, elaborado por Dalia Empower y Plenna, señala que existe una relación entre la menstruación, la discriminación y los despidos.
Mentruación, motivo de discriminación en el trabajo
El reporte de Dalia Empower y Plenna resalta que las molestias menstruales no son solo un problema de salud, sino un factor de riesgo para la estabilidad laboral. Por ejemplo, el 29% de las mujeres señala que sus malestares menstruales les han acarreado consecuencias negativas en su empleo, entre ellas se ubica la discriminación, despidos y hasta negativas de incrementos salariales.
El informe señala que la discriminación no se hace visible, pero se arraiga a percepciones sesgadas sobre la capacidad de las mujeres. Asimismo, la doctora Natalia Kanem, directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), resalta que, los estereotipos “estigmatizan a la menstruación como algo sucio”, lo cual las avergüenza.
“Violentas, irracionales, emocionalmente inestables, descontroladas y con problemas físicos o mentales”, son algunos de los estereotipos con lo que las mujeres son referidas cuando están en su periodo menstrual, detalla el Manual Palgrave de estudios críticos sobre la menstruación, del Centro Nacional de Información Biotecnológica.
La publicación destaca que, si así es como las mujeres son mencionadas o pensadas cuando están menstruando, no extraña que intenten ocultar esta condición, lo cual fomenta aún más los estigmas y limite las conversaciones sobre el tema, y con ende, los permisos y cuidados que requiere.
“Las charlas en privado transmiten la idea de que la menstruación es un acontecimiento vergonzoso que debe ocultarse y del que nunca se debe hablar abiertamente”, indica el Centro Nacional de Información Biotecnológica.
El reporte Menstruación y productividad laboral destaca que hay una percepción respecto a que el ciclo menstrual representa una falta de habilidad para liderar, tomar decisiones “sensatas” e incluso para desempeñarse profesionalmente.
“Una narrativa que perpetúa la discriminación y refuerza estigmas que colocan a las mujeres en desventaja. Este prejuicio no solo es falso, sino profundamente perjudicial para el avance de la equidad de género en el ámbito laboral.
Por todo lo anterior se entiende entonces por que el 47% de las mujeres que se ausenta por dismenorrea, teme informar la razón de su ausencia, ya que consideran serán juzgadas o incluso despedidas, ello especialmente en las empresas donde no existen políticas de salud menstrual.
Licencias menstruales, una necesidad de productividad laboral
Según refiere el reporte de Dalia, sólo 11% de las empresas en México ha implementado políticas como licencias menstruales, home office o flexibilidad horaria para las mujeres, la gran mayoría no ha adoptado ninguna medida y un 16% afirma que no son necesarias.
No obstante, esta falta de apoyo tiene incidencia en su productividad, en un ejercicio de autopercepción, el 91% de las mujeres considera que su rendimiento disminuye debido a las molestias de su periodo.
En ese contexto, un 45% se ve obligada a ausentarse por días u horas debido a los síntomas que presenta; no obstante, el estudio indica que cuando existen políticas de apoyo, el impacto cambia, ya que aquellas organizaciones con políticas menstruales permiten que las mujeres reciban mejores cuidados y ambientes, lo cual disminuye su ausentismo en un turno laboral de ocho horas menos al año que en sitios donde el tema es ignorado.
Si bien la Ley Federal del Trabajo (LFT) no considera permisos menstruales, el reporte de Dalia Empower y Plenna menciona que actualmente hay cuatro estados que ya cuentan con licencias menstruales para las trabajadoras.
En el caso de Colima, el estado pionero de estos permisos, la legislación local aprobó que las mujeres pudieran ausentarse de sus trabajos los días que fuesen necesarios, siempre y cuando quedaran respaldados por un certificado médico.
Mientras que, en Nuevo León, se prioriza el teletrabajo, pero en aquellos casos donde las labores no lo permitan, se conceden dos días con goce de sueldo, de igual forma con presentación de un justificante médico.
En Hidalgo se otorgan dos días exclusivamente a mujeres que trabajan en el gobierno y organismos descentralizados con justificante médico, al igual que en Michoacán, aunque en este caso el certificado médico debe acreditar que la trabajadora padece dismenorrea o endometriosis severa.
Si bien las licencias existen en estas entidades, el reporte destaca que el acceso a estos beneficios sigue siendo "difícil", tanto que el 75% de las mujeres reporta haber tenido problemas para tomarlos y sólo 9% los usó, la razón, los estigmas y prejuicios a los que se enfrentan.
Las políticas laborales con perspectiva de género son necesarias, pero también concientizar en los espacios de trabajo sobre los estigmas y prácticas discriminatorias que viven las mujeres cada día; por lo que, para avanzar hacia espacios laborales más equitativos implica no solo crear políticas específicas, sino también transformar las percepciones y eliminar prejuicios que históricamente han limitado la estabilidad y desarrollo profesional.