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Arte e Ideas

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Bad Bunny y toda América Latina, en el Super Bowl

El cantante puertorriqueño hizo historia este domingo al convertirse en protagonista de uno de los momentos más emblemáticos de la cultura estadounidense. Nombró a todos los países de América Latina y el Caribe en un momento álgido para la migración en Estados Unidos.

Foto: Reuters

Fue un Super Bowl bilingüe. Hoy en día, el súper domingo es más que la gran final del futbol americano; es una efeméride de la cultura estadounidense. El artista elegido para encabezar el show del medio tiempo está destinado a marcar un hito. El turno de este año fue para un artista latinoamericano, el cantante en español más escuchado en el mundo: Bad Bunny.

“Somos latinos. Gracias, Benito, por hacer margaritas con ICE”. Este mensaje fue parte de la publicidad de una popular aplicación de delivery en el país, en una jornada buena para el marketing y para aquellos afines a la música del puertorriqueño, quien no se olvidó de las raíces musicales que el anteceden, pero también para emitir claros mensajes contra las medidas punitivas sobre las personas migrantes en territorio norteamericano.

Benito Antonio Martínez Ocasio, nacido en Vega Baja, Puerto Rico, en 1994, llevó consigo a toda América Latina. Nombró todos y cada uno de los países que integran el sur del río Bravo. En consecuencia, Bunny ofreció, en pocos minutos, quizás los minutos más escasos pero gloriosos para cualquier artista mundial y los aprovechó para mostrar la riqueza de los géneros latinos en el Levi's Stadium en San Francisco.

“Qué rico es ser latino”. Así se escuchó en el arranque del show de medio tiempo en el partido más importante de uno de los deportes de mayor tradición en la construcción del ideario cultural estadounidense. Allí, con ese entorno, un artista latino, uno que no ha renegado de sus influencias, se apoderó del escenario.

“Y si ahora estoy en el Super Bowl LX, es porque nunca dejé de creer en mí”, expresó el intérprete en el prime time de la televisión.

Los temas presentados fueron más bien ráfagas de su discografía. “Titi me preguntó”, se dejó escuchar en el estadio californiano. El cantante puertorriqueño cantó, sin playback y con todas sus dificultades, todos sus temas mientras se abría paso entre una escenografía habitada por puestos de tacos, raspados y negocios varios, todos típicos de la vida cotidiana en la región hispanohablante. Caminó entre boxeadores en pleno entrenamiento y se atrevió a evidenciar las brechas en la calidad de vida de sur global, particularmente el latinoamericano, frente a dilemas que rara vez enfrentaría el público del país sede, como los apagones de luz y la lucha diaria por dignificar el trabajo en territorio propio.

Pero también deleitó con una breve pero potente selección de su aclamada discografía: “Yo perreo sola”, “Safaera”, “EoO”, “Baile inolvidable”, “NUEVAYoL”, “El apagón”, “CAFé CON RON”, “DTMf”, “Voy a llevarte pa PR”, “LA MuDANZA”, “Party” y “Lo que le pasó a Hawaii”.

Sorpresiva fue la aparición de Lady Gaga cantando una inédita versión en ritmo de salsa de la canción “Die with a smile”, que Gaga canta originalmente con Bruno Mars.

Igual de épico fue aquel momento donde el “conejito malo” entregó uno de sus premios Grammy a un pequeño niño de rasgos latinos, vestido como peón de una plantación. Fue el reconocimiento de Bad Bunny a todos los géneros que le han llevado hasta donde está.

Ni qué decir de la actuación de uno de los artistas que abrieron brecha para la música latina en Estados Unidos durante las décadas pasadas, otro puertorriqueño, Ricky Martin.

Pero el show no podía terminar de otra manera sino con la canción del momento, “Debí tirar más más fotos”, que es parte de su último álbum el cual se llevó tres premios Grammy el fin de semana pasado en tres de sus categorías más importantes: Álbum del año, Mejor álbum de música urbana y Mejor interpretación de Música Global.

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