Lectura 4:00 min
¿Por qué nos gustan las series?
Han de saber combinar talento, tiempo, dinero y estrategia comercial.
En gran parte del mundo y a audiencias de todas las edades, las series nos tienen encantados, y en gran parte se debe a que los productores de las mismas han logrado entender perfectamente bien lo que las audiencias quieren, así como el tiempo y dinero que están dispuestos a invertir en ellas.
Si bien los pioneros de este formato fueron los estadounidenses con series como I love Lucy, Bonanza, o Dallas, otros países como España, Colombia y México han incursionado en este interesante negocio con bastante éxito. Una de las series en español más vista es El Cártel de los Sapos, producida por Caracol Televisión y que salió al aire en el 2008. A raíz de ésta, decenas de narcoseries han desfilado por las pantallas con gran aceptación.
A diferencia de las telenovelas, las series generalmente para su lanzamiento se presentan en exclusiva en ciertos canales o se venden los derechos para que el usuario la pueda ver. Esto puede ser vía digital o a por medio de DVD. Una vez transcurrido el tiempo que los estudios estipulan para que se venda cada temporada, generalmente se vende a algunos canales de TV abierta o de TV de cable para que puedan transmitirlas. Sin embargo, también hay algunas excepciones en las que las series se estrenan en canales de TV, como el reciente caso de Logout en Telehit. A continuación, algunas de las características que más influyen en el éxito de las series.
Nos atrapan
Una de las principales características de las series es que desde el primer capítulo nos enganchan con la promesa de que en los capítulos subsecuentes tendremos más adrenalina, chisme, morbo, o cualquiera que sea la emoción que despiertan y acarician en nosotros. Si bien no hay una estadística que pueda dar diagnóstico sobre el éxito o fracaso de la serie en el primer capítulo, los creadores de contenido saben que si las audiencias no son las esperadas a partir del séptimo capítulo, se tendrá que hacer una importante cirugía a la producción.
Son vigentes
Independientemente si es una serie histórica como en el caso de Los Tudors, o Los Borgia, un thriller como la española Grand Hotel o una comedia romántica como Friends, las miniseries de mayor éxito logran que las audiencias puedan ubicarse en el contexto temporal, histórico o social y aun ahí enganchan al público. Los grandes productores saben que un buen libreto es atemporal e incluso puede utilizarse varias veces si la adaptación es buena.
Están directamente relacionadas con nuestras emociones.
Cualquier novelista, director, actor o productor sabe que la característica más importante que su trabajo debe tener es la de poder llegar directamente a las emociones de las audiencias. Es decir, que el público se la crea . El grado de vivencialidad que un actor puede imprimir en el papel que esta representando quizá sea el factor independiente más importante para convencer al espectador sobre la veracidad de la escena. Imáginese House of Cards sin el maravilloso trabajo de Kevin Spacey o Friends sin Jennifer Anniston
Están bien comercializadas
Como en el caso de cualquier otro producto o servicio, de nada sirve algo bien logrado si no se comercializa bien. Aquí influyen factores que los programadores y televisoras deben ponderar, tales como horarios, audiencias, plataformas, alianzas, publicidad y promoción, etcétera. Para ejemplificar este punto, qué mejor que pensar en el último episodio de la serie M*A*S*H*, que estuvo en el aire entre 1972 y 1983. Este episodio es el más visto de una serie del cual se tenga registro en la historia de la televisión, con una audiencia de 125 millones de espectadores el 28 de febrero de 1983.
Probablemente si la CBS sacara al aire esta serie hoy en día, tener una audiencia de ese tamaño sería completamente imposible, considerando la diversidad de medios y de plataformas existentes; sin embargo, la estrategia que la televisora usó en 1983 fue perfecto para ese contexto.