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Lecciones con Barry Gifford
El autor ofreció el jueves pasado una conferencia en la Cineteca sobre Bruno Traven, en el marco del fmx-Festival de México.
Gifford es uno de esos escritores ante los cuales hay que callar y poner atención. Es un hombre de experiencia, de mundo, que ha visto muchas cosas. Es un observador nato, cualidad sin la cual no podría entenderse su talento para escribir lo mismo poesía que novelas y guiones de cine. Escucharlo es como tomar clases de literatura. Pero en la vida misma. No, encerrado en cuatro paredes. El afamado escritor que ha colaborado con cineastas como David Lynch estuvo en México la semana pasada, en el marco del fms-Festival de México. Y nos dejó algunas lecciones.
Lección 1: Viajar
Desde niño viajó con su madre a bordo de un automóvil por las carreteras estadounidenses o a México, a las costas de Veracruz o Puerto Vallarta. A mi madre le encantaba manejar , comentó.
En las playas mexicanas todavía no se levantaba ningún complejo hotelero y pescaba ya a los 10 años con su familia. Siendo mayor, regresó a México para conocer el país más a fondo. Su curiosidad lo ha llevado a escribir una novela que trata sobre una tribu interracial que se estableció en Nacimiento, Coahuila, en 1851: los seminolas. La novela se publicará en 2012 y tendrá por nombre Black sun rising.
Acabo de terminar algo muy diferente: una ficción histórica, de algún modo, que ocurre en el siglo XIX, en 1851, toca a México. Es sobre los seminolas negros que vinieron del sur de California, de Oklahoma y Texas, esclavos fugitivos y algunos blancos. Todos ellos se establecieron en Nacimiento, Coahuila, y son la primera tribu interracial.
La historia me la contó un seminola y me parece un interesante periodo en la historia de México y Estados Unidos. La historia de México es muy valiosa. Pero lo que a mí más me importa es su frontera. De hecho, los límites en general me llaman mucho la atención: son como islas, están separados de los países que hay a sus lados. Hay tráfico de personas, de drogas, de armas. Existe una tensión natural en esos espacios.
La frontera me interesa mucho más que una ubicación geográfica. Me interesa el comportamiento de las personas: cómo es diferente al que yo conozco.
Yo crecí viajando. Teníamos a San Fracisco como base cuando niños. De mayor, también mi profesión me lo ha exigido. He filmado películas en los últimos 30 años, eso te obliga a que tienes que ir a donde es necesario. Pero siempre he estado acostumbrado a viajar , apuntó el autor de novelas como Corazón Salvaje y Perdita Durango, las cuales llevaron al cine, respectivamente, los reconocidos cineastas David Lynch y Alex de la Iglesia.
Lección 2: Observar
Barry Gifford no tiene prisa. Observa. Escucha. Palpa. Sentado en un confortable sillón en ellobby de un lujoso hotel de la Ciudad de México, toma café y responde con amabilidad a las preguntas que este entrevistador le formula: bueno pero es un poco absurdo que yo te hable de tu propia cultura , dice con una sonrisa en los labios.
El mejor regalo que puede tener un escritor es la posibilidad de ver, escuchar y conocer distintas culturas y lenguajes. Así es como aprendes: observando. Sí, es cierto que aprendes técnica de otros escritores, la perspectiva. Pero si no tienes algo que decir puedes imitar esos modelos toda la vida y eso no es bueno. Tienes que tener tu propia voz. Eso es por lo cual un escritor debe luchar.
Escritores como Kafka o Proust, son grandes porque tienen una voz única, y eso es lo más importante: encontrar tu propia voz. También estos escritores tienen una gran sensibilidad. Ellos logran atraparte de inmediato por el lenguaje que usan, sus pensamientos, sus sentimientos. Esos escritores ciertamente son buenos lectores: así logran entender las experiencias de otras personas. Eso es de lo que se trata ser un escritor , afirma el autor de más de treinta obras en diversos géneros.
Gifford se ubica en una larga tradición de escritores que han tomado a México como escenario de sus relatos, senda en la cual ubicamos a Malcolm Lowry, William Burroughs, Jack Kerouac, por nombrar a algunos de los más conocidos, también los más alegres. Gifford ve entre él y ellos una diferencia enorme y específica:
Ninguno de estos escritores tuvo una real y profunda comprensión de lo que es México porque sus propósitos para venir aquí eran muy egoístas, en un caso para sus propias fantasías y en peores casos con propósitos utilitarios.
Para Burroughs México representó un fácil acceso a las drogas. Lowry era un alcohólico y aquí se podía ser un alcohólico y nadie lo iba a criticar , comentó el escritor.
Lección 3: no tener miedo
Si hay un director de cine que es conocido por su capacidad de arriesgar en el discurso cinematográfico, explorando con los materiales de la imaginación, la fascinación y el sueño en un medio donde el fiel reflejo de la realidad es la pauta a seguir, este es David Lynch. Barry Gifford ha colaborado con Lynch en algunos capítulos de series televisivas (Hotel Room, producida por HBO en 1993) y en 1996 escribieron juntos el guión de una de las películas más conocidas del cineasta: Lost Highway (Por el lado oscuro del camino, 1996).
He sido muy afortunado por todos los cineastas con los que he trabajado. Sin duda alguna, David Lynch es el más diferente porque es un visionario. Nuestra capacidad de imaginar es parecida. Es increíble trabajar con él porque muy intenso. Sabe como integrar en el cine, el sonido, crear movimiento, tomarle el pulso a la escena, lo cual no saben hacerlo muchas personas.
Es un privilegio trabajar con gente como él. Porque como escritor puedes escribir las cosas pero con el aporte visual que el da estoy convencido de que al final tendré más dinero en mis bolsillos. Y eso para un periódico como el tuyo, es importante , dijo en tono bromista el escritor.
Nuestras estéticas se parecen en que no trazamos una línea entre la realidad y lo absurdo: son la misma cosa. Si miras la vida a tu alrededor es así: lo que ves no es siempre lo que tienes. Nosotros no tenemos miedo a romper las reglas ni a pensar más allá y de llevar las cosas a otro nivel de realidad. Aunque, al mismo tiempo, lo hacemos en una forma realista, porque si no lo haces así pierdes a tu audiencia. Tienes que ser veraz, y de ahí puedes hacer lo que quieras , dijo Gifford, quien ofreció el jueves pasado una conferencia en la Cineteca nacional, en la cual, en el papel, hablaría de la relación de su trabajo con la vida del enigmático escritor de origen alemán Bruno Traven, otro viajero.
aflores@eleconomista.com.mx