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Arte e Ideas

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Enséñale a un niño cómo ser empático y cambias el mundo

Con el programa Escuela Amiga, Marcela Páramo está enseñándoles a niños y adolescentes que entre ellos y sus pares con discapacidad no hay fronteras.

Marcela Páramo es bajita, muy bajita. Cuando me veo en el espejo, de verdad me doy cuenta de que estoy muy chiquita. Pero de niña ni de adolescente me sentí diferente porque ni en mi casa ni en la escuela se marcaron diferencias .Recuerda con cariño a la Directora de su jardín de niños. Cuando Marcela entró a la escuela tenía que usar un aparato que la hacía caminar con las piernas abiertas. La Directora reunió a sus compañeritos y les dijo: ¿Ya vieron qué padre lo que trae Marcela? La ayuda a caminar mejor , y todos los niños se acercaron y admiraron la pieza ortopédica. Me decían ‘oye, ¿cuándo me lo prestas?’ y lo que pudo ser algo que me excluyera, se convirtió en algo para admirar .

Quizá gracias a aquella maestra tan inteligente es que ahora Marcela es maestra y entiende de manera tan íntima lo definitorias que son las experiencias infantiles.

Marcela mide 1.30 metros y usa muletas para caminar. Nació con raquitismo hipofosfatémico, una deficiencia para procesar el calcio y el fósforo, lo que significa que sus huesos son cortos, frágiles y curvos.

Páramo será pequeña de estatura, pero cuando habla de sus proyectos eso no se nota: sus ambiciones son de muy largo alcance. Como Directora del Centro Psicoeducativo Freire en Guadalajara, Jalisco, donde atiende a niños con todo tipo de discapacidad (intelectual o física, no importa: en Freire se acepta a todos), Páramo tiene un objetivo muy claro: que ya no haya un concepto de persona en el que la discapacidad no esté incluida.

Somos personas, ciudadanos, con los mismos derechos. Suena muy repetido pero hay que decirlo hasta que le quede claro a la última persona: es una cuestión de derechos. La discapacidad no es una enfermedad, sino una situación social. A ver, ¿quién está a salvo de la discapacidad? Nadie .

México, explica Páramo, debe estar a la vanguardia en la inclusión de personas con discapacidad, pues fue nuestro país el que propuso ante la ONU la creación de la Convención por los derechos de las personas con discapacidad en el 2001.

Y no puede ser que en el país que propuso la Convención haya tan poco entendimiento de la discapacidad, que haya tan pocas opciones de salud y educativas. Tenemos que cambiar ya , dice con determinación.

UNA ESCUELA AMIGA DE TODOS

Leyes y tratados internacionales aparte, lo que importa es lo que la sociedad mexicana puede hacer para ser más inclusiva y más empática con la discapacidad. Y para Marcela Páramo, quien es pedagoga pero, sobre todo, es maestra, el trabajo comienza con los niños.

Soy muy pragmática. Y cuando hace 28 años comenzamos Freire, me di cuenta de que los niños educan a los padres. Cada niño y papá en Freire es un ejemplo de tenacidad y esfuerzo; han tenido que tolerar muchas faltas sociales. Pero estos errores de la sociedad son más fáciles de corregir si empezamos desde abajo , comenta.

Además del Centro Freire, Páramo encabeza el programa Escuela Amiga, donde niños con discapacidad visitan de manera frecuente escuelas regulares para convivir con los niños que llamamos normales. (Es que ésa es la idea: que ya no haya niños que no sean considerados normales).

Antes de que una escuela reciba la primera visita, Páramo les da una charla a los niños para explicarles todo lo que necesitan saber sobre la discapacidad para que la curiosidad natural no se vuelva ofensiva. La verdad es que después de que platicas de manera sincera con los niños, las cosas fluyen naturalmente. Al final los niños me dicen que ya quieren conocer a sus nuevos amigos. Están muy entusiasmados .

Niños regulares y niños con discapacidad comparten el patio de recreo, platican, están juntos y aprenden de sus diferencias. Es lo que se llama educación empática.

¿Por qué no trabajar por la inclusión educativa total, que no sean sólo visitas, sino que los niños con discapacidad estén todo el tiempo en la escuela con los regulares? Porque la inclusión tiene que ir más allá de la escuela. No estamos en contra de la inclusión educativa, pero tiene sus asegunes: hay niños con discapacidad que necesitan atención especial que no pueden recibir en la escuela regular. Nosotros lo que trabajamos es una inclusión social .

Es decir, por crear un mundo diferente para todos los niños. Cuando tú a un niño lo expones a una experiencia altamente significativa, motivante, inspiradora le enseñas un mundo nuevo. Los niños son generosos y aprenden la empatía de manera muy natural. Puede sonar cursi pero son estas experiencias del corazón las que forman a las personas .

Estos corazones cambiados se multiplican, según la cadena de hechos que Páramo y sus compañeros de misión han observado: el niño aprende a convivir con otros con discapacidad en terreno de igualdad, luego va y platica la experiencia en casa y la familia acaba cambiando su perspectiva sobre la discapacidad. Cuando el cambio es social, los cambios a nivel de políticas públicas también se empiezan a dar. Estamos trabajando ya con los DIF municipales para educar en la inclusión . El programa Escuela Amiga ha resultado un éxito en Guadalajara y en municipios conurbados de Jalisco. Quien entra ya no se quiere salir , dice con mucho orgullo Páramo, y por eso el programa ha ido creciendo más rápido de lo que esperábamos .

TRES AÑOS PARA CRECER

El logro más reciente de Marcela Páramo y del Centro Freire ha sido conseguir el apoyo de Ashoka, gran incubadora internacional de empresas con causa social.

Ashoka evalúa los proyectos, ve su viabilidad y una vez que los acepta (después de pasar un filtro muy exigente) los ayuda a crecer. Un apoyo importante es darles una fellowship o beca que dura tres años.

Páramo tiene muy claras sus metas para esos tres años con la ayuda de Ashoka: Primer año, queremos extendernos por Jalisco. Lo vamos a hacer primero por los municipios de la Ruta del Tequila porque son municipios bien emprendedores. Segundo, queremos replicar el modelo de Escuela Amiga a nivel nacional. Y tercero, y esa es la gran ventaja de ser fellow de Ashoka, irnos a nivel internacional y no es nada imposible porque ya hemos recibido propuestas .

Pero el apoyo de Ashoka no lo es todo. La mecánica de la beca es que su monto se reduce cada año para que la Asociación Civil apoyada busque sus propias vías de financiamiento. Entre otros proyectos ya se desarrolla un videojuego que eduque en la inclusión y sea fuente de ingresos.

Otra fuente de ingresos son los donativos, que se reciben en la cuenta de Banamex 936 98 8586 a nombre del Centro Psicoeducativo Freire.

Creo que quien vive la discapacidad de cerca y quien convive con una persona con discapacidad se da cuenta que todos estamos obligados a ayudar. La sociedad no puede ser espectadora y actora de una situación tan dolorosa e injusta como la discriminación , dice Páramo, sin perder el entusiasmo.

concepcion.moreno@eleconomista.mx

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