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Arte e Ideas

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El feudo

Las elecciones en el Estado de México ejemplifican el grado de descomposición del sistema político y la dificultad para encontrar salidas reales desde la ciudadanía.

Las elecciones en el Estado de México ejemplifican el grado de descomposición del sistema político y la dificultad para encontrar salidas reales desde la ciudadanía. Para quienes nos ocupamos y preocupamos por la vida?y los derechos de las mujeres en el país, resulta desalentador que la entidad que mejor ejemplifica la degradación de las condiciones de vida de las mexicanas, parezca condenada a seguir siendo feudo del partido que la ha gobernado casi 90 años.

Los resultados de esta continuidad autoritaria son evidentes: pobreza de la mitad de la población, inseguridad creciente, corrupción, impunidad y violencia que afectan a hombres, mujeres y niñas, debilidad de la sociedad civil. En las últimas dos décadas, el feminicidio y la desaparición de niñas y adolescentes, sobre todo, ha sacado a la luz una violencia estructural, que afecta a familias y comunidades ya agobiadas por la desigualdad, la falta de transporte, la ausencia de opciones laborales y la amenaza de despojo, por robo o extorsión.

Parece de sobra conocida la situación de violencia continua y extrema que viven las mexiquenses. Sin embargo, no ha bastado para encender la alarma nacional o internacional. Pese a las investigaciones de periodistas como Humberto Padgett y de los esfuerzos de colectivos y grupos organizados que demandan un cambio real que garantice el derecho a la vida, la dignidad, la libertad y la justicia para las mujeres, pareciera que feminicidio, violaciones y desapariciones fueran casos aislados. Lejos estamos del movimiento #NiUnaMenos de Argentina, aunque aquí los crímenes sean igualmente atroces y en México mueran asesinadas siete mujeres al día.

La gravedad de la violencia feminicida, que preocupa a muchas mexiquenses, aunque no las movilice en masa, tampoco mereció la suficiente atención de candidatos y candidatas en esta elección. Cada quien hizo propuestas aisladas, y nadie llevó el tema al centro de la discusión. En vez de tratar con seriedad este asunto de interés público, de salud y seguridad públicas, optaron por quedarse en la periferia y evitar la mirada hacia el pasado, estatal y nacional, que exigiría una mínima rendición de cuentas respecto de las políticas de prevención y el sistema de justicia.

Proponer seguridad en el transporte como lo hizo el PRI o una Fiscalía especializada, como sugirió Morena o asegurar resultados en seis meses como asegurara el PAN, son palabras al viento. Lo que se requiere es una política integral de seguridad humana, con perspectiva de género, que privilegie la prevención y la profesionalización de quienes se encargan de la justicia y de la atención a víctimas. En este sentido, la idea de ampliar la alerta de violencia de género (AVG), vigente desde el 2015, de 11 a los 125 municipios, que hiciera Delfina Gómez, sugiere una mejor comprensión del problema.

La AVG tampoco basta. Mientras no se eliminen la corrupción y las complicidades, mientras no se castigue a funcionarios omisos, no se limpie el sistema de (in)justicia y no se transforme la educación formal e informal que reproduce la desigualdad, la justicia seguirá ausente y de poco servirán medidas de prevención, que suelen reducirse a campañas mal diseñadas.

La reciente desaparición, violación y asesinato de Valeria Gutiérrez, de sólo 11 años, pone en duda la calidad de la instrumentación de la AVG en Nezahualcóyotl, y en todo el feudo. ¿Qué clase de capacitación recibió el agente que sugirió que se fue con el novio ? ¿Por qué no la buscaron enseguida? ¿Cómo se aplica el protocolo Alba? Sin duda, la Conavim deberá considerar este caso al evaluar la AVG.

Nada bueno auguran las campañas rosas que inundaron el estado con estereotipos paternalistas o maternalistas para ocultar la sangre y el dolor de las víctimas y rehuir el fondo del problema. Quien gobierne a partir de diciembre tendrá que reconsiderar su diagnóstico y darles a las mujeres y a la violencia que enfrentan la importancia que merecen. Tendrá que escuchar a quienes, pese al autoritarismo y al miedo, están exigiendo justicia, libertad y seguridad.

lucia.melgar@gmail.com

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