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Exhibe Museo del Virreinato óleos sobre devoción religiosa
¿La exposición Íntima devoción. Entre lo divino y el arte se compone de 40 pinturas de autores anónimos de los siglos XVIII y XIX.
El imaginario popular en torno a la esencia divina de Jesús, que prevaleció a finales del siglo XVIII y principios del XIX, fue tema de inspiración de numerosos pintores anónimos novohispanos y mexicanos que plasmaron en su obra, con gran habilidad en el oficio, su propio sentimiento de devoción.
Ejemplo de este tipo producción plástica es la colección de más de 40 pinturas, que se presenta en el Museo Nacional del Virreinato (MNV) mediante la exposición Íntima devoción. Entre lo divino y el arte, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).
Este rico acervo de arte popular, conformado durante más de 40 años por el ingeniero y coleccionista Alfredo Vergara Casas, y entregado en comodato al Museo Franz Mayer, llega ahora a este museo de Tepotzotlán, en el Estado de México, para mostrar el quehacer artístico que produjeron gran cantidad de pintores de esa época para complacer el sentimiento religioso de las familias que deseaban tener alguna de estas imágenes en su hogar.
Alicia Martínez, jefa de Servicios Educativos del MNV y colaboradora del trabajo de curaduría, comentó que la colección integrada a lo largo de varios años, es producto del interés que tenía el ingeniero Vargas de contar a través de estas obras la vida de Jesucristo, desde su nacimiento hasta su muerte. No obstante, la mayoría de las piezas se enfocan en el tema del Vía Crucis.
La exposición se divide en seis unidades temáticas, que comienzan con la denominada Dios encarnado, en la cual se humaniza la figura de Cristo y se le ve como un ser mortal. De este modo, se muestran piezas que representan a Jesús en su etapa de recién nacido, alimentándose del pecho de su madre, en el acto de la circuncisión, hasta llegar al momento del Calvario, la Crucifixión y, con ello, el sufrimiento, el dolor, la sangre y la muerte.
La segunda parte, dedicada a los Exvotos, se refiere al sentimiento de gratitud de los fieles hacia la imagen de Dios o algún santo por los favores recibidos. Los maestros de la pintura novohispana trabajaban para las grandes catedrales e iglesias, pero también estaba este grupo de artistas anónimos, que plasmaba con más libertad este sentimiento de devoción y abastecía con sus obras las necesidades de un mercado de arte sacro en crecimiento .
La tercera unidad, Vida cotidiana, integra pinturas en las que se puede observar a Dios o a los santos en actitudes habituales, como reflejo del sentir de una sociedad que en los albores del siglo XIX encontraba en estas imágenes un modelo de comportamiento a seguir.
Los núcleos Sensibilidad e imaginación y Autor anónimo muestran el ingenio de los pintores, quienes trascienden lo académico al realizar composiciones de gran originalidad y en las que plasman también su devoción religiosa.
Si bien, este grupo de artistas no tuvo la formación de los grandes pintores de los gremios, su imaginación enriqueció mucho cada una de sus creaciones, que además, muestran una buena factura. Hay una pieza, por ejemplo, en la que se ve a Santa Ana enseñando a leer a la Virgen María. Ese acontecimiento nunca pasó, no hay documentos bíblicos ni de otro tipo en donde aparezca este suceso, pero el pintor se da la libertad de recrearlo como si hubiera ocurrido .
Alicia Martínez añadió que la parte correspondiente a Autor anónimo, rinde tributo a aquellos pintores que no firmaban sus obras como un rasgo de humildad. A pesar de que ninguna obra está firmada, la mayoría revela una buena factura, se nota un buen trabajo pictórico, y el uso de diferentes técnicas y soportes, ya sea lámina, madera o tela .
En la última sala, correspondiente a la Historia de una obra de arte, se muestra al público el proceso de elaboración de una pieza artística y se explica además cómo el deterioro es parte de su historia.
Esta sección es muy interesante porque nos adentramos en las técnicas, los pigmentos, los soportes y otros elementos que utilizaban los artistas en su creación. Para ejemplificar esto elegimos la obra titulada El buen pastor, de pequeño formato y de una composición excepcional, con buen manejo del color y buena perspectiva. Al analizar la pieza encontramos 27 colores diferentes, tanto fríos como cálidos, que enriquece su calidad cromática. Todos estos detalles técnicos se explican en una cédula, con el fin de que el público pueda entender y apreciar este acervo pictórico .
Íntima devoción. Entre lo divino y el arte permanecerá abierta al público hasta el 10 de julio, de martes a domingo de 9:00 a 18:00 horas, en el área de exposiciones temporales del Claustro de Naranjos del Museo Nacional del Virreinato, que se ubica en Plaza Hidalgo 99, Barrio San Martín, Tepotzotlán, Estado de México. Entrada con el mismo boleto de ingreso al museo.