Hay 11% de probabilidades de que yo sea un bot de Twitter. La cuenta del candidato presidencial de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, tiene 3% de probabilidades de ser la de un bot y la de Ricardo Anaya, del Frente por México, y Andrés Manuel López Obrador, de Morena, tienen 4 y 5% de probabilidades de ser bots de Twitter respectivamente, de acuerdo con la nueva herramienta Atrapabot.

En términos generales, las cuentas bot comprenden entre 9 y 15% de todas las cuentas activas en Twitter, según Paola Ricaurte, miembro de OpenLabs del Tecnológico de Monterrey y creadora de Atrapabot, una aplicación que analiza el historial de mensajes de un perfil de Twitter.

Dicho análisis está basado en patrones de comportamiento que sirven para identificar si quien utiliza una cuenta dentro de la red social es un humano o un programa automatizado (bot). Atrapabot examina el tiempo entre la publicación de entradas; la frecuencia y el estilo o personalidad que ostenta cada tuit y ofrece un porcentaje de probabilidad de que la cuenta sea controlada por un bot.

De esta forma, si una cuenta publica dos tuits con un intervalo de diferencia menor a un segundo; sus entradas siempre son publicadas a las 12 del día y el formato de sus tuits siempre es el mismo, es muy probable que dicha cuenta sea la de un bot.   

La herramienta se basa en características como el contenido lingüístico y emocional de los tuits; el perfil del usuario y de la red de la que forma parte y la distribución del tiempo en el que se utiliza la cuenta. Es por esta razón que Atrapabot no puede ofrecer una conclusión definitiva sobre si una cuenta es utilizada por un programa automatizado.  

Atrapabot es la versión en español de Pegabot, el cual fue desarrollado por el Instituto de Tecnología & Equidad (IT & E) y el Instituto de Tecnología y Sociedad de Río de Janeiro (ITS Rio), a partir de Botometer, un proyecto desarrollado entre la Indiana University Network Science Institute (IUNI) y el Center for Complex Networks and Systems Research (CNetS). El proyecto también contó con la colaboración de Seminario de Cultura del Colegio de México, AppCívico, el Centro de Estudios Sociológicos y Enjambre Digital.    

“Internet se ha vuelto un espacio para la contienda política, por esta razón esta es una herramienta para combatir la desinformación en el espacio digital”, dijo Jesús Robles Maloof, director de Enjambre Digital, organización que ayudó a que el Atrapabot estuviera disponible en español.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx