El presupuesto que se destina cada año al pago de pensiones y jubilaciones es regresivo, debido a que beneficia más a las personas de mayores ingresos que se encuentran en los deciles IX y X de la población que a los deciles I y III, que son los trabajadores que perciben menores ingresos, indicó la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

“El gasto orientado a cubrir el déficit pensionario se destina a los deciles más altos. Los últimos dos deciles concentran 65.2% del gasto total en pensiones en el 2016, aunque dicha medida se redujo con respecto al 2014, cuando concentraban 70.9% de las transferencias”, explica.

En un análisis sobre la “Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público por deciles de hogares y personas”, expone que lo anterior se debe principalmente a que las aportaciones gubernamentales a los afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) corresponden, la mayoría, a trabajadores formales de mayores ingresos.

“Los deciles más altos, por lo general, suelen ocupar una posición más alta en la escala de ingresos del país respecto de quienes laboran fuera de la formalidad”, refiere.

En el caso del IMSS, 59% de los afiliados se encuentra entre el decil VII y el X; 31% de los afiliados está entre el decil IV y el VI, mientras que 10% de los afiliados está entre el decil I y el III.

En el ISSSTE, 81% de los afiliados se encuentra entre el decil VII y el X; 16% entre el decil IV y el VI; mientras que sólo 3% de los afiliados se encuentra entre el decil I y el III.

Generación de transición, la más beneficiada

La Consar enfatizó que, en el caso de la generación de transición (aquellos que se jubilarán con el régimen de la Ley de 1973), la mayor parte del gasto en pensiones se concentra en los tres deciles de mayores ingresos del país (70% de las transferencias en el caso de IMSS y cerca de 90% de este gasto en el caso de ISSSTE).

“El creciente gasto en pensiones de la generación de transición y regresividad del mismo son temas que deberán ser considerados en la evaluación futura de la situación de las pensiones en el país”, reiteró el organismo regulador de las afores.

Indica que una persona que recibe una pensión de 40,000 pesos mensuales bajo el régimen de beneficio definido, 90%, que son alrededor de 32,036 pesos mensuales, está subsidiado con impuestos; mientras que 10%, que son 4,000 pesos, proviene de las aportaciones que realizó el trabajador para el ahorro de su retiro.

Menciona que las aportaciones gubernamentales a los trabajadores del IMSS son medianamente regresivas, ya que se encuentran distribuidas principalmente en los deciles VI al X, las cuales concentran 70.5% del total de las aportaciones; mientras que entre los trabajadores del ISSSTE los mismos deciles concentran 72.4% de las aportaciones totales del organismo público.

La Consar destaca que el pago de pensiones de la generación de transición perdurará por varias décadas, incluso calcula que se dejarán de pagar hasta el 2080, pues considera no sólo a los trabajadores de este régimen sino a los beneficiarios que lo elijan.

Al cierre del 2017, el pago de pensiones de la generación de transición fue del IMSS con 1.1% del Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, señala que este gasto llegaría a 2.2% del PIB en 20 años. Ello, sin considerar las aportaciones que hace el gobierno a las personas que se retiren bajo el esquema de afores.