Acapulco, Gro. En el marco de la 81 Convención Bancaria, el presidente Enrique Peña Nieto promulgó la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech), siete días después de aprobada por el Congreso de la Unión.

La legislación, aprobada el pasado 1 de marzo por la Cámara de Diputados -previamente hizo lo propio el Senado-, tiene por objeto reglamentar los servicios que prestan las fintech a través de medios tecnológicos, además de su organización, operación y funcionamiento.

El documento modifica las leyes de Instituciones de Crédito; del Mercado de Valores; General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito; para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros, y para Regular las Sociedades de Información Crediticia.

Sólo unos minutos antes, el presidente de la Asociación de Bancos  de México, Marcos Martínez, había dado la bienvenida a la Ley Fintech y se comprometía a trabajar con los representantes del sector, a los que incluso señaló, diciendo que estaban afuera y que ésta sería benéfica para todos.

En su oportunidad, el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Bernardo González Rosas, confirmó que en seis meses estará lista la primera parte de la regulación, al tiempo que se trabajará en autorizar a las nuevas instituciones de tecnología financiera y se avanzará en la labor de supervisión, “trabajando todos de la mano”.

En su mensaje inaugural del evento, el presidente Peña Nieto estableció que la reforma hacendaria integral que se concretó en su gobierno permitió el crecimiento económico sostenido que hoy registra el país.

“Sé que ese fue un paso no muy popular, ni muy aplaudido, pero apenas indispensable y necesario. Ustedes saben muy bien que de no haberse hecho la reforma fiscal tan vapuleada —que entonces trataron con pamba china al presidente y a todos los (funcionarios) hacendarios, que entonces eran los encargados de cobrar impuestos—, de no haber sido por esa reforma, realmente el escenario tan adverso yo creo que hubiese deparado un destino mucho más difícil y trágico para la economía nacional”.

Ese cambio integral, detalló, permitió que México, como economía emergente, se pusiera en sintonía con otras economías que tienen ingresos para el Estado mucho más diversificados y ya no depender tanto de los ingresos petroleros.

“Logramos realmente compensar la renta petrolera que tenía 39% de los ingresos del Estado, al haberse convertido, el año pasado, en poco más de 16%, precisamente gracias a la reforma fiscal.

“Y hoy vamos en ruta de lo que ocurre en los países de mayor desarrollo, en los gobiernos que para cubrir los servicios que la población necesita requieren de ingresos. Los ingresos tributarios pasaron de representar 8.3%, tras la reforma fiscal hoy son de 13.2%, todavía muy por debajo de otros países y economías mucho más desarrolladas”.

A final de cuentas, resumió, la economía ha crecido constantemente, como nunca en un sexenio en los últimos más de 30 años.

“El acumulado ha sido de 13%, cifra superior a 7.4 y 6.8% de las dos administraciones anteriores y, sin duda, con las bases que se han sentado habremos de crecer más”.

Como parte del recuento que hizo de los 10 compromisos que asumió al llegar al poder, consideró que las siete rondas de negociaciones para la modernización del TLCAN realizadas acreditan, sin duda, la voluntad que hay de los tres países firmantes de poder alcanzar un acuerdo.

“Y estamos en ruta. Nos mantenemos firmes en la voluntad y en el optimismo de poder lograr algo muy bueno” para México, Estados Unidos y Canadá.