Ana Botín, presidenta de Santander, refuerza su posición en el capital del banco. Botín adquirió 3.281 millones de títulos de la entidad, con una inversión de 12.1 millones de euros.

Las compras se realizaron la semana pasada (11 y 13 de diciembre), según la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El precio de las operaciones, realizadas a través de su sociedad patrimonial Cronje, osciló entre 3.54 y 3.75 euros por título. Los papeles de Santander ganaron 2.36% con una cotización de 3.80 euros y en el año acumula una caída de 4.9 por ciento.

La inversión es la mayor compra de acciones realizada por Botín desde que accedió al cargo en septiembre del 2014. Hasta ahora, su desembolso de más cuantía se produjo en el 2017, en el marco de la ampliación de 7,000 millones que Santander acometió para absorber a Popular. Entonces, la presidenta de la entidad destinó cerca de 9 millones de euros para no ver diluido su peso en el accionariado.

Tras la operación, la participación de Botín en el capital del banco ha aumentado de 0.142 a 0.161%, que incluyen acciones pendientes de recibir como bonus diferido. Se consolida como el miembro del consejo que tiene, a título individual, la mayor cartera de títulos: 26.79 millones de acciones con un valor de mercado de más de 100 millones de euros.

Hace mes y medio, Botín adquirió 1 millón de acciones de Santander con un desembolso de 3.5 millones de euros. La operación se enmarcó dentro de una adquisición en bloque por parte de toda la familia Botín de 10 millones de títulos. Tras las últimas compras, la familia controla ahora 0.56% del capital.  Si se consideran además los títulos en manos de la Fundación Botín, el porcentaje ronda en 1 por ciento. Javier Botín, quien también se sienta en el consejo de Santander en calidad de vocal externo, agrupa la representación de las acciones integradas en el pacto de sindicación de la familia así como las de la fundación.

Señal de confianza

Tradicionalmente, las adquisiciones de títulos por parte de los gestores de las compañías se interpretan como una señal de confianza sobre la evolución futura de la empresa y de la acción.

Santander cotiza en la actualidad en 3.77 euros. Desde que Botín asumió las riendas del grupo en el 2014, la acción sólo ha estado en niveles más bajos en febrero del 2016, cuando cayó por debajo de tres euros.

Ante la debilidad de la acción, Botín viene reiterando varios mensajes desde hace tiempo. Por una parte, la presidenta de Santander argumenta que el mercado penaliza al grupo por catalogarlo como banca europea, que presenta una rentabilidad en mínimos por, entre otros motivos, las tasas de interés negativos. Según Botín, el mercado no está poniendo en valor la diversificación geográfica de Santander y que la mitad de sus ganancias las genera fuera de Europa.

La presidenta de Santander también viene insistiendo en el mejor comportamiento relativo de Santander frente al resto del sector bancario europeo. Además, desvincula el rumbo de la acción del desempeño de la cúpula. “Todo lo que está bajo control del equipo gestor se ha hecho”, señaló Botín ante los accionistas en la última junta celebrada.

En la actualidad, 53.1% de los analistas consultados por Bloomberg tiene un consejo de compra. de los expertos, 31.3% aconseja mantener y 15.6% la venta.