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“Persisten resistencias... reminiscencias del pasado” en el PJF
Terminada su alocución, el anfitrión Aguilar Ortiz acompañó a la mandataria hasta la salida para despedirse.

El presidente del Poder Judicial agradeció la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum quien apenas en agosto pasado criticó a la Corte por buscar restituir los seguros de gastos médicos mayores para sus integrantes.
Hugo Aguilar Ortiz saludó de mano y beso a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al pie de la escalera que conduce al interior de la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); con la izquierda sostenía el bastón de mando y servicio que recibió de representantes indígenas oaxaqueños, sus paisanos, el 1 de septiembre del año pasado al asumir el cargo de presidente del máximo tribunal constitucional del país.
“Hermanas y hermanos:
Hoy conmemoramos el paso fundamental que México ha dado para transformar su justicia y para consolidar nuestra democracia. En ejercicio pleno de su soberanía, nuestro país decidió romper la inercia que había hecho de la justicia el privilegio para un pequeño sector de la sociedad; también decidió cerrar los métodos que hicieron del Poder Judicial, el espacio al que solo accedían los más acomodados de nuestra sociedad, el reducto donde el derecho se convirtió en obstáculo para el cambio y el foro desde el cual, con lenguaje elegante y elitista, se le daba la espalda al pueblo” inició su mensaje con motivo de la presentación de su primer informe de labores.
Titulado “Un año de justicia real y verdadera. Una nueva forma de entender y hacer justicia”, el ministro presidente aprovechó el evento para enfatizar que el Poder Judicial trabaja para que los cambios que impulsa la reforma judicial beneficien a las personas, pueblos, comunidades y todos los sectores del país.
“Hoy es el Poder Judicial el que se acerca a la gente, porque el lugar donde una persona nace no debe determinar la justicia que recibe. La reforma judicial nos recordó algo esencial: la justicia no puede ser distante ni indiferente, tiene que ser una herramienta real de protección de derechos, tiene que ser cercana, tiene que ser humanista. Hablar de acceso efectivo a la justicia no es hablar de trámites ni de expedientes, es hablar de vidas, de realidades desiguales, de presentes y futuros; es hablar de personas, comunidades, pueblos y sectores que esperan gozar plenamente de sus derechos”, afirmó.
Y que el Poder Judicial tiene el firme compromiso de analizar los asuntos con perspectiva de género e infancia para asegurar un acceso real a la justicia, especialmente para mujeres, jóvenes, niñas y niños, víctimas de violencia.
“En este sentido, la Suprema Corte ha resuelto diversos asuntos en los que se tutela el derecho de las mujeres en contextos de violencia vicaria o, bien, para decidir y contar con políticas públicas que garanticen un aborto seguro; los derechos de las y los niños con discapacidad para contar con servicios de salud adecuados y a una vida digna; se fijó criterio acerca de los derechos de la familia, en donde se involucra la gestación por sustitución, el derecho a heredar, la adopción y los derechos de las personas cuidadoras”, relató, y que también se han tutelado derechos de personas de la diversidad sexual analizando las normas que establecen como delito las terapias de conversión.
Aseguró que “el Poder Judicial es independiente de los otros poderes, sin que esto implique ser distante; que sigue siendo una instancia técnica y además ha recuperado su sensibilidad y visión humanista; que es autónomo y firme en la defensa de la Constitución, sin dejar de tender puentes de diálogo y entendimiento con todos los sectores del país”.
“En suma, estamos convencidos que Estado de derecho debe significar justicia, dignidad y paz construido en una adecuada coordinación con los otros poderes”, resumió.
Admitió que la transformación del “nuevo” Poder Judicial “no ocurre de un día para otro, ni se agota con la aprobación de nuevas reglas o con la renovación de sus integrantes”.
“Persisten resistencias, actitudes, entendimientos y formas de hacer justicia con reminiscencias del pasado”, reconoció, aunque aclaró que “la independencia del Poder Judicial no está entredicho; se ejerce con firmeza y de cara al pueblo de México”.
Por último, anunció que “el Poder Judicial no atiende encargos, no sigue el pulso de las coyunturas; ninguna agenda ajena al texto constitucional encuentra cabida en el Poder Judicial”.
Terminada su alocución, el anfitrión Aguilar Ortiz acompañó a la mandataria mexicana hasta la salida para despedirse.
Al evento también acudieron la fiscal General de la República, Ernestina Godoy, así como los miembros del Tribunal de Disciplina Judicial, así como magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

