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Contingencia ambiental: ¿Cómo proteger tu salud y qué riesgos tiene respirar aire contaminado?
Estudios indican que la mala calidad del aire asociada a partículas y ozono incrementa la incidencia de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y metabolismo alterado.

Autoridades sanitarias advierten que la mala calidad del aire puede causar daños respiratorios y cardiovasculares; recomiendan limitar actividades al aire libre y reforzar medidas de protección.
Ante episodios de alta contaminación, autoridades ambientales y de salud han reforzado el llamado a la población para tomar precauciones y reducir riesgos, ya que la exposición a contaminantes atmosféricos puede afectar desde las vías respiratorias hasta el sistema cardiovascular, especialmente en grupos vulnerables.
La Comisión Ambiental de la Megalópolis explica que una contingencia ambiental se declara cuando los niveles de contaminantes superan los límites seguros y representan un riesgo para la salud. Durante estos episodios, factores meteorológicos como radiación solar intensa, viento débil y estabilidad atmosférica favorecen la acumulación de ozono y partículas nocivas.
La mala calidad del aire no sólo afecta al ambiente, también tiene efectos directos en el organismo. La gravedad depende de variables como el tiempo de exposición, la edad, el estado de salud y la nutrición de cada persona.
Principales contaminantes y sus efectos
Diversas sustancias presentes en el aire pueden provocar daños significativos:
- Ozono: irrita vías respiratorias, reduce la función pulmonar y agrava enfermedades como el asma.
- Monóxido de carbono: disminuye el transporte de oxígeno en la sangre y puede causar mareos, dolor de cabeza o pérdida de conciencia.
- Plomo: se acumula en el organismo y puede generar alteraciones neurológicas, sobre todo en menores.
- Benceno: asociado a enfermedades hematológicas como la leucemia.
- Óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre: irritan nariz y garganta y aumentan la susceptibilidad a infecciones respiratorias.
Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire está vinculada a millones de muertes prematuras al año y puede detonar enfermedades respiratorias, cardiacas y metabólicas tanto a corto como a largo plazo.
Grupos más vulnerables
Aunque toda la población puede verse afectada, especialistas advierten que los siguientes sectores deben extremar precauciones:
- Niñas y niños, por el desarrollo de su sistema respiratorio.
- Adultos mayores, debido al deterioro natural de sus funciones orgánicas.
- Personas con asma, alergias u otros padecimientos pulmonares o cardiacos.
- Mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
En regiones urbanas densamente pobladas como la Zona Metropolitana del Valle de México, que incluye la Ciudad de México y el Estado de México, estos episodios suelen intensificarse en temporadas cálidas.
Índice de Calidad del Aire (semáforo): ¿Cómo interpretarlo?
El Índice de Calidad del Aire, conocido como “semáforo ambiental”, es un sistema que informa a la población sobre el nivel de contaminación y sus riesgos para la salud mediante colores.
El nivel verde indica aire limpio y riesgo bajo; el amarillo, calidad aceptable con riesgo moderado; el naranja, aire malo con riesgo alto; el rojo, muy mala calidad con riesgo muy alto; y el morado, contaminación extremadamente alta con riesgo extremo.
Esta clasificación se determina con base en la concentración de contaminantes como ozono, partículas finas y monóxido de carbono, y se actualiza constantemente para orientar a la ciudadanía sobre las precauciones que debe tomar.
Recomendaciones para cuidar la salud
Autoridades sanitarias recomiendan adoptar medidas preventivas durante contingencias:
- Reducir exposición
- Evitar actividades físicas al aire libre, sobre todo entre 13:00 y 19:00 horas.
- Posponer eventos deportivos o recreativos en exteriores.
- Limitar traslados innecesarios.
- Proteger vías respiratorias
- Usar cubrebocas en exteriores.
- Mantenerse hidratado y consumir alimentos ricos en vitamina C.
- Lavar cara y manos tras regresar de la calle.
- Prevenir contaminantes en casa
- No fumar en interiores.
- Revisar instalaciones de gas.
- Evitar aerosoles, solventes o pinturas.
- Cargar gasolina en horarios de menor evaporación (mañana temprano o noche).
- Impacto ambiental adicional
Además del daño a la salud humana, altas concentraciones de ozono afectan cultivos, bosques y biodiversidad, alterando procesos como la fotosíntesis y el desarrollo de especies vegetales, lo que agrava el deterioro ecológico.
Impacto económico y social de la contaminación
La mala calidad del aire no solo afecta la salud, también tiene un costo socioeconómico importante:
- Aumento de gastos en salud pública y atención médica por enfermedades pulmonares y cardiovasculares.
- Reducción de productividad laboral por ausentismo y enfermedades crónicas.
- Impacto negativo en agricultura, biodiversidad y ecosistemas, lo que afecta sectores productivos relacionados con el ambiente.
Las emisiones de vehículos, fábricas e industria representan una parte significativa de los contaminantes urbanos y están directamente vinculadas a costos sanitarios y económicos crecientes para las grandes ciudades.
Síntomas de alerta: cuándo preocuparse por tu salud
La exposición a aire contaminado puede generar síntomas que deben ser tomados en serio, especialmente durante contingencias ambientales:
- Síntomas leves a moderados
- Tos persistente
- Irritación en ojos, nariz o garganta
- Producción de flemas
- Dificultad leve para respirar
- Sensación de opresión en el pecho
- Síntomas de alerta (acudir a médico)
- Dificultad marcada para respirar
- Sibilancias o respiración muy agitada
- Dolor intenso en el pecho
- Mareos o desorientación
- Palpitaciones fuertes
- Empeoramiento de asma o bronquitis
Estos síntomas pueden indicar efectos agudos de contaminantes como ozono o partículas finas, que inflaman las vías respiratorias y dificultan el intercambio de oxígeno.
Especialistas coinciden en que mantenerse informado sobre la calidad del aire y seguir las recomendaciones oficiales es clave para reducir riesgos durante contingencias, ya que pequeñas acciones preventivas pueden marcar la diferencia entre una exposición controlada y afectaciones graves a la salud.


