“El enemigo de mi enemigo es mi amigo” es la paráfrasis a un párrafo que versa sobre estrategia militar contenido en el Arthasastra, texto del siglo IV a. C., cuyo autor fue Kautilya, “el Maquiavelo hindú”. El voto táctico, término de clara influencia militar, es un conjunto de estrategias aplicadas a los sistemas de votación, que se distinguen del voto sincero —que expresa la preferencia real del elector— por ser cálculos para evitar que un candidato se alce con la victoria en las elecciones, que implican las más de las veces que el elector vote por una opción no deseada en pos de otro objetivo.

El voto útil es parte de los tipos de votación táctica. El elector emite un voto racional por una opción que tiene una mayor posibilidad de ganar diferente a la de su sincera preferencia, para lograr así que una agenda en particular sea impulsada —lo que supone que por quien se emite el voto es afín en algunos aspectos al candidato que en realidad se prefiere, pero que con menos posibilidades de triunfo—, o para evitar la victoria de un candidato ajeno o contrario a sus intereses.

Breve historia del voto útil en México

En las elecciones federales del 2000, Vicente Fox, entonces candidato presidencial de la coalición entre el PAN y el PVEM, instó al electorado al voto útil a su favor, para “sacar al PRI de Los Pinos”. Con Cuauhtémoc Cárdenas, candidato de la Alianza por México —que agrupaba a partidos de izquierda—, situado en las encuestas de intención del voto lejos del candidato oficial Francisco Labastida Ochoa, postulado por PRI, el llamado del candidato panista a los electores mexicanos obedecía a la lógica de lograr la alternancia en el poder, uno de los caros objetivos de la incipiente democracia mexicana.

Fox convocaba a ciudadanos de filiaciones ideológicas distintas —si no es que claramente contrarias— a las del partido por el que contendía a que votaran por él, dejando de lado las convicciones políticas en pos de acabar con 71 años de gobiernos sucesivos de un solo partido. El llamado fue exitoso, y Vicente Fox logró la victoria con 42.52% de la votación, 6 puntos porcentuales por encima de Francisco Labastida. Cárdenas, en un tercer lugar, alcanzó 16.64% de los votos emitidos.

El voto útil convocado por Ricardo Anaya

Las condiciones de los comicios actuales son distintas a las de los de hace 18 años. El conservador PAN va en coalición por la presidencia con dos partidos que conformaron un bloque de izquierdas —PRD y Movimiento Ciudadano— en el 2000, insólita alianza en la historia reciente de la democracia en México. Ricardo Anaya, militante panista y candidato presidencial de esta coalición, a vista de la opinión pública fue el artífice de esta alianza electoral entre partidos que se suponían de signos ideológicos irreconciliables. 

El 29 de abril, en un mitin en Puebla, Ricardo Anaya convocó al voto útil contra Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, y puntero en las encuestas de intención de voto. Otra diferencia con Fox y su “sacar al PRI de Los Pinos” es que López Obrador no pertenece al partido en el gobierno. Con una diferencia entre la primera posición y la segunda que fluctúa en torno a los 10 y 20 puntos porcentuales según las encuestas, el cálculo electoral del equipo de Anaya tiene la convicción de que la convergencia de quienes —a pesar de sus diferencias— coinciden en el rechazo a una eventual victoria del morenista, es suficiente para darles la victoria, con la presunción implícita de que el tercer lugar —José Antonio Meade, candidato oficialista de la coalición Todos por México— no tiene posibilidades reales de ganar.

El vocero de José Antonio Meade, Javier Lozano, y el de Margarita Zavala —entonces todavía candidata—, Jorge Camacho, coincidieron en declarar que los dichos de Anaya obedecían a posicionarse ante las “presiones” de un sector del empresariado que pugnaba por una candidatura única para oponerla a López Obrador.

El análisis realizado en los trabajos del sociólogo francés Maurice Duverger apuntan a que el voto útil prospera en sistemas electorales de sufragio directo, como el mexicano, favorecen un sistema bipartidista, a diferencia de los sistemas que contemplan una segunda vuelta, en el que prosperan los sistemas multipartidistas. Como el mecanismo implica la concentración del voto en sólo dos facciones, los partidos pequeños quedan en riesgo de obtener una baja votación que los puede poner en riesgo de perder el registro.

Sobre las alianzas de contrarios

“El rey que se encuentra en cualquier lugar colindante a la circunferencia del territorio del conquistador se considera enemigo. El que está también situado cerca del enemigo, pero separado del conquistador sólo por el enemigo, debe ser considerado amigo (del conquistador)”, es el texto al que corresponde la paráfrasis que abre este artículo. Kautilya, su autor, exponía así un principio útil para la guerra, que dos milenios después sería empleado en la Segunda Guerra Mundial por Reino Unido y Estados Unidos, al aliarse con la entonces Unión Soviética, a fin de vencer a Alemania. La alianza entre los tres países terminó tan pronto como acabó la guerra, y el mundo se dividió en dos bloques: el capitalista y el comunista, dando lugar a la Guerra Fría.

El principio táctico de “el Maquiavelo hindú” sería seguido con regularidad en la política exterior de Estados Unidos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, con graves consecuencias. El ejemplo más claro fue la alianza que el gobierno de Estados Unidos estableció con los talibanes a finales de la década de los 70 , a fin de expulsar a las fuerzas soviéticas de Afganistán. Tras el término de la ocupación soviética en 1989, de esta facción político-militar afgana se desprendió Al Qaeda, organización paramilitar acusada de estar detrás de los ataques terroristas a las Torres Gemelas en 2001.

A veces, el enemigo de mi enemigo sigue siendo el enemigo.

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