La desgracia ocurrida en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, ocasionó un impacto en la imagen pública del presidente Andrés Manuel López Obrador, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Lo que no se tiene claro es cuánto o hasta cuando se manifieste y si eso se traducirá en un voto de castigo para Morena en las elecciones del 6 de junio próximo.

Para el director de la encuestadora Parametría, Francisco Abundis Luna, las mediciones de esa firma sobre la aprobación del presidente López Obrador no señalan que haya un cambio sustancial inmediato. En tanto, el director de Consulta Mitofsky, Roy Campos, señaló que el mandatario bajó 3.5 puntos en las encuestas que miden su aprobación. Es más, pasó de 60.5 el 3 de mayo a 56.6% el viernes pasado, es decir, disminuyó 3.9 puntos.

A su vez Heidi Osuna, directora de Enkoll, indicó que el mandatario bajó cuatro puntos al pasar de 55 a 51% de aprobación, en la capital del país.

Abundis Luna explicó que, si bien el jefe del Ejecutivo federal ha sido, por decir lo menos, indolente en su respuesta ante la tragedia, no está seguro de que el impacto en su popularidad o aprobación vaya a ocurrir de inmediato.

El experimentado encuestador consideró que estamos ante uno de esos sucesos que acaban manifestándose a largo plazo. Incluso señaló que se trata de un asunto que va a afectar al resto de su administración.

Sin embargo, dijo que no se tienen elementos que señalen que el electorado vaya a manifestarlo en las elecciones intermedias del próximo 6 de junio.

“De que va a tener un impacto, yo no tengo duda; de que éste sea inmediato, eso no sé”.

Desde su perspectiva, la afectación no necesariamente viene ahora; es un costo de largo plazo, porque la gente tarda en digerir este tipo de hechos.

Mencionó que la magnitud del impacto dependerá de la manera en que se desarrollen las investigaciones y de a quién se declare responsable de los hechos en los que perdieron la vida 26 personas y resultaron lesionados alrededor de 70.

Lo que sí, destacó, este suceso tiene todos los elementos para ser un evento de alto impacto, no solo por el número de muertos y lesionados, sino por el impacto visual del accidente, el impacto traumático que implica que se colapse una obra pública; es un hecho que genera empatía con las víctimas y por la enorme cantidad de personas que utiliza todos los días ese medio de transporte.

Por ello, consideró que, a la larga, el elemento más importante es la respuesta de las autoridades y saber quiénes son los responsables.

Por su parte, Roy Campos explicó que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene dos afectaciones directas: la primera en su popularidad y, en este caso es un efecto superior al que le generó la detención e inmediata liberación de Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, en Sinaloa.

Llamó la atención en que, ahora, lo interesante es ver si se trata de una afectación que siga o rebote en las mediciones.

El segundo efecto, y que puede ser más importante para el mandatario, es que, al menos durante los días inmediatamente posteriores al hecho, lo desvió totalmente de la agenda. No fue él quien colocó los temas a tratar en la discusión pública.

Es por ello por lo que pasaron prácticamente desapercibidos su encuentro virtual con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, su festejo del Día de las Madres, con todo y recital en Palacio Nacional, en el horario de la conferencia matutina y el inicio de la vacunación a personas de 50 años o más. Esos temas quedaron totalmente tapados con el asunto del Metro. Una semana de agenda en plena campaña electoral, relató.

El encuestador destacó que los hechos ocurrieron el lunes 3 de mayo y para el viernes 7, ya había caído aproximadamente un punto, pero ese día, se hizo viral parte de una declaración que realizó. 

Le preguntaron al mandatario por qué no se había presentado en el lugar de la tragedia, a lo que contestó: “Porque no es ese mi estilo. Eso tiene que ver más con lo espectacular, con lo que se hacía antes. No me gusta la hipocresía. Estoy pendiente, estoy solidarizándome con los familiares de las víctimas, me duele mucho, pero esto no es de irse a tomarse fotos. Eso ya también al carajo, ese estilo demagógico, hipócrita”. 

Roy Campos llamó la atención en que hubo una serie de reacciones durante el fin de semana, particularmente porque lo que se viralizó fue la parte de la frase donde dice “al carajo”. 

Por ser fin de semana, el presidente no usó sus conferencias matutinas para responder o para fijar agenda.

La expresión dolió, aunque haya sido sacada de contexto, ayudado porque la oposición difundió la idea de que mandó al carajo a las víctimas. Por eso le pegó.

Le ocurrió algo parecido a lo que le pasó al exprocurador general de la república en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, Jesús Murillo Karam, cuando, en una larga conferencia de prensa sobre los avances de las investigaciones del caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, dijo la frase “ya me cansé.”

El funcionario nunca dijo que ya se había cansado de investigar, pero la oposición lo difundió así. Lo que ocurrió, en el caso del presidente López Obrador, es que su reacción ante la tragedia no generó empatía.

Y eso ocurrió porque horas después del accidente, en lugar de tocar ese tema, habló de otra cosa, se fue de viaje a Oaxaca y culpó a los medios de comunicación de insistir en el suceso.

Roy Campos dijo que, evidentemente, para el presidente es estratégicamente correcto salirse del tema, porque él trata de hablar de asuntos que entran en su narrativa del pasado corrupto. 

El problema es que, en este caso, no hay forma de culpar a los gobiernos anteriores porque los directamente involucrados son ahora sus colaboradores.

Employees work at the site where an overpass for a metro partially collapsed with train cars on it, in Mexico City, Mexico May 12, 2021. REUTERS/Edgard Garrido
Foto: Reuters

Es un hecho de impacto local

Por su parte, Heidi Osuna, destacó que, después de la desgracia, bajó la aprobación del presidente, pero fue mínima y destacó que el mandatario ya experimentaba un descenso en su aceptación. Para la especialista, es un tema que va a afectar significativamente al presidente en la Ciudad de México. 

Para Osuna el presidente López Obrador de por sí no tenía una buena evaluación en la capital del país, respecto de otras entidades. “Es de los lugares en donde está peor evaluado. Esto le va a costar y le va a seguir costando mucho”. Sin embargo, opinó que, a escala nacional, esto no va a resultarle un problema. 

Expuso que, si bien ha bajado ligeramente la popularidad del mandatario en algunos estados, al parecer fuera de la Ciudad de México no ha tenido un impacto.

Desde su perspectiva, es un error decir que esto va a ser el Ayotzinapa del presidente López Obrador, como ya lo aseguran algunos sectores de la oposición.

Por otra parte, dijo que debe tomarse en cuenta que el caso del Metro es un hecho muy local de la Ciudad de México y el impacto en la popularidad del presidente lo vamos a ver en la capital del país.

Además, le pegará en la popularidad del presidente, porque hasta el momento no hay un responsable de la tragedia, lo cual, al parecer permanecerá así porque las autoridades han decidido que los resultados de la investigación se presentarán hasta después de las elecciones, añadió. 

Osuna dijo que a eso habrá que sumar el hecho de que las víctimas se están organizando, exigiendo renuncias de algunas figuras de la llamada cuarta transformación, como la propia jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum y el exjefe de gobierno, Marcelo Ebrard, e incluso el exjefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Afectaciones a Sheinbaum, Ebrard y Mancera

El director de Parametría, Francisco Abundis, comentó que hasta el momento la aprobación de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México no ha sufrido algún cambio, a pesar de que algunas encuestas señalan que bajó abruptamente.

“En lo poco que nosotros tenemos, no registramos cambio”; sin embargo, recalcó que eso no quiere decir que no lo vaya a haber.

Por su parte, Heidi Osuna mencionó que en Enkoll han realizado encuestas en al menos seis alcaldías que muestran una caída promedio de 8% y destacó que en la demarcación de Álvaro Obregón fue de 14 por ciento. Eso comparando la encuesta que se terminó de levantar el día 3 de mayo con la que se concluyó el 9 de mayo.

Dijo que, si bien la gente no tiene bien identificado un culpable, sí tiene claro que quien está al frente del gobierno es Claudia Sheinbaum, por eso ella ha sido la que ha sufrido todos los embates y la que ha dado la cara.

Osuna destacó que es muy probable que el exjefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera sea uno de los que ocupen los espacios de responsabilidades en la percepción de los ciudadanos.

Sin embargo, recalcó que ésta podría ser menor, debido a que no existe un conocimiento tan amplio de él, a pesar de haber sido jefe de Gobierno, comparado con lo que son Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard. “Normalmente la gente se va en contra del más conocido”.

A su vez, Roy Campos dijo que ha sido mucho mayor la afectación a la imagen del exjefe de Gobierno y actual secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, porque ya traía en su historia el asunto del Metro, además de que en el pasado reciente lo habían acusado de irregularidades en la Línea 12. Ahora, nuevamente aparece entre los involucrados y le pega directamente a él.

Abundó en que Claudia Sheinbaum tiene mucho más oportunidad y espacio de maniobra porque tiene sus conferencias diarias, puede atender víctimas, a la población afectada en términos de transporte y porque puede presentar dictámenes, corregir mantenimientos y otras áreas del Metro que no estén bien y las puede mostrar corregidas.

Dijo que la gran disyuntiva es si el dictamen final dice fue un problema estructural de diseño y de construcción, con lo cual, va a salir totalmente culpable la administración de Marcelo Ebrard, pero si resulta que el problema es por mantenimiento, la que saldrá afectada es la administración de Claudia Sheinbaum, ya sea que la jefa de gobierno resulte afectada o solo algunos de sus colaboradores.

Sin embargo, también puede ocurrir que las responsabilidades pasen por la construcción hasta el mantenimiento y entonces la afectación va a iniciar desde la administración de Marcelo Ebrard, pasando por las de Miguel Ángel Mancera y Claudia Sheinbaum y las empresas contratistas, pero el que más en riesgo está es Marcelo Ebrard.

Impacto en la elección, una incógnita

Roy Campos expuso que, ya pasados varios días de los hechos en la línea dorada, lo que parece que está pasando es que en la agenda pública disminuyó la mención del asunto en el Metro, porque ya estuvieron en ella temas como el de los candidatos de Nuevo León sobre los que presuntamente la Fiscalía General de la República se aprestaba a ejercer acción penal o del exgobernador desaforado de Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca.

Destacó que, ahora depende de la astucia de la oposición mantener vivo el tema del Metro y evitar que para el día de la elección ya sea tema pasado en la mente del ciudadano.

Opinó que sí puede haber una afectación fuerte en la Ciudad de México, porque sí afecta a los usuarios del Metro. Simplemente porque dicen me pudo pasar a mí, me han estado poniendo en riesgo permanentemente, porque lo construyeron más o porque no le dan mantenimiento.

Por eso, habría que ver qué pasa en las alcaldías Tláhuac e Iztapalapa y aquellas que estaban electoralmente reñidas, como Álvaro Obregón, Coyoacán y Miguel Hidalgo.

Recordó que a los hechos del pasado día 3, habría que sumarle que ha habido otros sucesos en el Metro desde inundaciones hasta alcance de trenes.

Heidi Osuna comentó que el impacto en el partido del presidente ha sido menor pues el cambio que ha registrado en las preferencias luego de la desgracia queda dentro del margen de error de las encuestas.

Dijo que, hasta el momento, no se ha visto un impacto muy significativo en las preferencias en la Ciudad de México, pero es muy pronto para hacerse uno una idea clara de eso.

Destacó que para que la disminución en la aprobación de la jefa de Gobierno y del presidente se manifieste en elecciones, el ciudadano debe de tener una opción, porque si nada más tiene en la cabeza que no van a votar por Morena, por el tema de la línea 12 del metro, pues solamente no van a salir a sufragar.

Si la oposición no tiene una campaña inteligente y no está pidiendo revisión de cuentas, sin subirse de una manera electorera al tema, sino de una manera responsable a la tragedia, es probable que sí lo puedan capitalizar.

Destacó que, de las primeras cosas que vimos en la tragedia del Metro fue que la oposición se comportó peor que el gobierno y que los funcionarios de la Ciudad de México.

Podría generar un revés electoral

Por su parte, José Pablo Abreu, director regional del Departamento de Derecho del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), dijo que, si hechos como la tragedia en el Metro tienen un impacto en las elecciones, querrá decir que la ciudadanía está entendiendo lo que es la rendición de cuentas.

Cuando las autoridades no están cumpliendo con su rol fundamental que es generar políticas públicas y si se afecta la vida de las personas, debe llamarnos la atención como ciudadanía y pensarlo dos veces si ese partido en el gobierno debe de recibir nuevamente la confianza ciudadana, abundó.

Dijo que, desde un ejercicio de rendición de cuentas, este tipo de acontecimientos debería tener consecuencias electorales, como lo tuvo en su momento la tragedia de la guardería ABC en Sonora.

Por su parte Alejandro Díaz, profesor de la escuela de gobierno del ITESM dijo que la literatura académica que hay respecto de tragedias ocurridas en diferentes países, señala que, si la respuesta de la autoridad no es expedita, una proporción importante del electorado no prefiere al partido que estaba en el poder en ese momento.

Además, apuntó que no necesariamente baja la participación electoral. “De hecho, la evidencia muestra que la participación electoral, aun cuando sean elecciones no tan atractivas sube un poquito”.

Lo cierto es que hoy es una incógnita si la tragedia en el metro se traducirá en un voto de castigo, sobre todo porque luego de las ocurridas en la Ciudad de México en la discoteca Lobohombo, el 20 de octubre del año 2000, con un saldo de 22 muertos y 40 heridos y en la discoteca New’s Divine donde murieron 13 jóvenes y 16 resultaron heridos graves, en junio de 2008, en ambos casos gobernaba el PRD y siguió gobernando.

diego.badillo@eleconomista.mx