No hubo novedad en el primer debate entre los candidatos a la Presidencia de México realizado en el edificio del Palacio de Minería de la Ciudad de México. En una reproducción de lo que sucede con la regulación electoral, que pareciera estar equipada más para evitar ardides de los partidos que vulneren el juego democrático antes que para dar confianza en los procesos a los ciudadanos, el formato del primer debate que buscaba obligar al examen del ideas, no pudo evitar que los candidatos encontraran formas de hacer uso de las reglas para evadir lo incómodo y buscar asentar golpes efectistas sobre los adversarios.

Las cámaras, no obstante, registraron puntualmente fortalezas y debilidades de los contendientes. Así, se pudo ver a una Margarita Zavala que se comunicaba con atropellos ocasionados por una oratoria enérgica y desbordada, pero que ponía en su condición de mujer —en un país con graves problemas en equidad de género— su diferenciación con el resto de los candidatos; a Ricardo Anaya, apurado por que los números de las encuestas no le ayudan a salir de la segunda posición desde el arranque de su campaña, pero el más dotado en oratoria; con Andrés Manuel López Obrador, evadiendo respuestas a cuestionamientos incómodos y claramente contenido para no prodigar descalificativos a sus adversarios por —seguramente— recomendaciones encarecidas de su esquina, pero con ventaja en ser puntero y el único en este debate con tres elecciones por la presidencia en su currículum; a un José Antonio Meade, que al plantearse como la opción clara ante las actuales zozobras del país debía aludir al gobierno del partido que lo postuló, pero con una eficiencia en el decir digna de un alto funcionario de oficio y su condición de no militante partidista o un Jaime Rodríguez sin más plataforma de la sola consigna que el sistema de partidos es el origen de todo mal, que es su fortaleza hasta que plantea una propuesta clara.

A casi 24 años del primer debate entre candidatos a la Presidencia de la República, se reitera que la actuación del entonces candidato del PAN, Diego Fernández de Cevallos, marcó el derrotero de estos eventos en México. Para el histórico debate del 12 de mayo de 1994 se esperaba una confrontación de propuestas, replicando las formas de los debates presidenciales en Estados Unidos. Esta no fue la vía adoptada por Fernández de Cevallos. En su lugar, echó mano de ataques personales y descalificaciones. Y la opinión pública lo proclamó vencedor de aquél debate, por encima de Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas.

Una de las diferencias marcadas de este debate presidencial con respecto a los anteriores fue que en cada uno de los tres bloques temáticos en que se dividió el diseño de este debate —maquinaria compleja que los moderadores no supieron operar con fluidez—, los cuatro candidatos a la zaga de López Obrador cuestionaron al morenista su propuesta más controversial relacionada con el bloque en turno, lo que hizo que en el formato pareciera por momentos que habían siete moderadores y no los tres dispuestos por el INE. Pero hay que señalar que por lo menos en las últimas tres procesos electorales no se había presentado una diferencia en las encuestas tan abultada, y que tiene al candidato de Morena, y que según sus dichos, es de 48% en las preferencias del electorado.

Si bien se echó en falta la confrontación de ideas —en la que los argumentos y contraargumentos fueran los protagonistas—, los candidatos presentaron entre recarga y recarga de descalificaciones y cuestionamientos, sus propuestas, que van como siguen:

Seguridad pública y violencia

Margarita Zavala, candidata por la vía independiente

La candidata Zavala reiteró sus propuestas en materia de seguridad presentadas ya en su campaña. No hubo novedad. Las propuestas fueron fortalecer a la policía, haciendo uso —sin dar detalles— de la tecnología, y prometió mano dura contra la impunidad.

Dijo que en su mandato eliminaría la violencia a través de los valores, la educación, el deporte y la cultura. Siguiendo la estrategia de los últimos dos sexenios, dijo que dará continuidad al uso de fuerzas armadas en tareas del combate al crimen. Añadió que creará una Secretaría de Seguridad Ciudadana, para involucrar a la población en la política pública en materia de seguridad.

Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente

Desmantelar a las organizaciones criminales, no descabezarlas, fue el posicionamiento del candidato Anaya, crítico frente a la estrategia actual, y que inició con el gobierno de Felipe Calderón.

Para lograrlo, expuso que duplicará número de policías, que someterá a procesos de certificación. Su estrategia contempla el apoyo de la Marina y el Ejército, mientras se avanza en el proceso de depuración y conformación de la Policía.

Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos haremos historia

“Amnistía no significa impunidad”, dijo el candidato de Morena, ante los cuestionamientos de los otros candidatos y de la moderadora sobre su propuesta de ofrecer amnistía a los miembros del crimen organizado. No obstante, explicó el mecanismo; en su lugar, dijo que convocará a un panel de expertos internacionales —entre los que se encuentran el Papa Francisco, según dijo— a un Foro para definir la forma a adoptar para este proceso. Otra de sus propuestas es combatir la inseguridad por sus causas, y entre las que identificó a la pobreza.

José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México

El candidato Meade propuso un Código Penal único para que —explicó— los crímenes reciban las mismas penas en todos los estados de la Federación. Habló también de la creación de una Agencia de Investigación Especializada en los delitos de mayor incidencia, prometió cuadruplicar la capacidad de investigación del Estado, y de impedir que lleguen armas y dinero al crimen organizado.

Jaime Rodríguez Calderón, candidato por la vía independiente

Para el independiente Rodríguez Calderón, la inseguridad se abatirá con la contratación de expertos en la materia, la creación de una Policía cibernética y de una Agencia de Investigación semejante —dijo— al FBI, institución que dependa directamente del presidente. Propuso también un Mando único, mejorar la percepción de los policías entre la ciudadanía y escuelas militarizadas a nivel medio superior.

Combate a la corrupción e impunidad

Margarita Zavala, candidata por la vía independiente

La principal propuesta de Zavala en este rubro temático fue el fortalecimiento de la cultura de legalidad. Su paquete de propuestas contempló también consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción, una Fiscalía General independiente y una Fiscalía Anticorrupción.

Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente

Para combatir la corrupción en el país, el otrora presidente del PAN prometió “cárcel y muerte civil a corruptos”, eliminar el fuero del Presidente de la República reformando el artículo 108 de la Constitución, la eliminación del uso de efectivo por parte del gobierno. Como parte del conjunto de sus propuestas están comprendidas una Fiscalía General y de Anticorrupción autónomas.

Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos haremos historia

López Obrador prometió terminar con privilegios de funcionarios, reducir los sueldos de los altos mandos del gobierno, vender el avión presidencial y las flotillas aéreas del gobierno federal, medidas todas para abatir la corrupción. Aseveró que acabar con la corrupción y la impunidad es una cuestión de voluntad política del presidente. Ante los cuestionamientos, que le exigieron posicionarse frente al tema, aseguró que el Fiscal General Anticorrupción sería propuesto por el Presidente al Congreso para su consideración, como parte de una terna de personas de probada calidad moral.

José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México

Meade hizo también eco de la propuesta de acabar con el fuero a presidente, para que pueda ser procesado en caso de haber caído en corrupción. Propuso también la autonomía de los Ministerios Públicos, la declaración patrimonial 7de7 para los funcionarios y que el SAT y el INE formen parte del Sistema Nacional Anticorrupción. Añadió al paquete de propuestas que los contratos celebrados por el gobierno sean abiertos y transparentes, y recuperar lo robado por actos de corrupción.

Jaime Rodríguez Calderón, candidato por la vía independiente

Ecuánime, el exgobernador de Nuevo León propuso un Fiscal autónomo, electo por la ciudadanía. Luego cambió a un estilo prepotente, proponiendo el cortar las manos a funcionarios que roben del erario público, como forma de castigo ejemplar.

Democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad

Margarita Zavala, candidata por la vía independiente

Para fiscalizar el cumplimiento de sus propuestas de campaña durante su gobierno, Zavala propuso la creación de un Observatorio ciudadano que evaluara su gestión. No obstante, evadió hablar de sanciones en caso de incumplimiento.

Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente

Prensa libre, fortalecimiento de la sociedad civil y revocación de mandato, fueron las propuestas para asegurar el cumplimiento puntual de su plataforma de campaña.

Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos haremos historia

Someterse a una consulta a la ciudadanía para la revocación del mandato cada dos años, prometió López Obrador.

José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México

Meade aseguró que el sistema actual en el que el Ejecutivo y el Legislativo vigilan el cumplimiento de las programas de gobierno, es más que suficiente.

Jaime Rodríguez Calderón, candidato por la vía independiente

No tuvo propuesta en este rubro.