Lectura 4:00 min
Metamorfosis simultánea

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Cumple con tu deber sin esperar recompensa. Marco Aurelio
Quizá encontremos pensamientos al vuelo, en algunos perfiles de la competitividad, menos improvisación, el desarrollo gerencial, lo que distingue y se contrapone ante la irresponsabilidad de servidores públicos, electos vía las urnas o designados por superiores jerárquicos, más por recomendaciones que por cualidades para cumplir funciones de manera correcta.
Hace tres años con cuatro meses más, aterrizamos literalmente hablando, en un espacio de atenciones e intenciones diferentes, a lo largo de más de cuatro décadas desde nuestros inicios en la UNAM en 1982, con examen para ocupar un interinato de cinco veces, que vivimos en una huelga que marcó el antes y el después en la administración pública; siendo estudiantes.
Lo más complicado en el sector educativo nacional se cuestiona a diario, hay demasiados intereses en juego, como en lo energético, entre la emisión, producción y distribución de energía eléctrica, como las gasolinas, lo que tiene que asignarse o concursar para dar paso a contratos multimillonarios que logren los servicios de calidad que demanda el país.
Así, en esa fotografía del momento, un quince de mayo, día de las y los maestros de este México de enormes contrastes en las desigualdades sociales, nos queda la palabra, las libertades en desencuentro por momentos y hasta la quietud de un cuento corto, en la displicente salvedad de soltar riendas y correr aprisa de pronto.
Concursos y medidas, premios y viajes por doquier, para mostrar avances importantes en varios rubros, son los estudiantes sobresalientes, son los que no reclaman, utilizan de manera práctica las herramientas a su alcance, donde las calificaciones son extraordinarias, motivo de orgullo y satisfacción nacional.
Ríos de personas en la entrada y salida de un edificio que antes albergó a un banco, cientos de temáticas distantes y no tanto de lo que a diario son las tareas elementales, ahí donde la población, el empleo y el desempeño debieran sobresalir, en el desarrollo humano para con los indicadores de gestión.
Encausar procesos que no estaban, rezagos y malas prácticas, encausar con objetivos claros actividades en la confianza, entre quienes prestamos servicios y quienes reciben, sin tiempos muertos de espera, soluciones tangibles a las problemáticas que eran parte de ese marasmo de dejar hacer, dejar pasar, en la irresponsabilidad sin sanción de por medio.
Nunca antes la ausencia nos había colocado en el análisis de lo que piensan los otros, aquellos que deambulan por doquier, con conocimiento de causa, de los daños colaterales por la tardía solución, porque el diseño pareciera está para no evaluarnos, no solo en el desarrollo de los conocimientos, sino de la respuesta más puntual a las exigencias, con un modelo educativo que permee en una sociedad sin riesgos.
Vamos en la transformación de la vida pública, con dudas y certezas, con liderazgos en esa metamorfosis simultánea, con perfiles acotados, en la identificación de las salvedades, sin los privilegios de otros años, porque estamos ante una comunidad más estudiada, más aplicada en fiscalización y la transparencia de los procesos.
Fundamentos básicos serán siempre el compromiso a las actualizaciones, porque los tiempos demandan metas a corto plazo, en una Secretaría de Educación Pública, donde la autonomía de gestión, la dirección y el desempeño de los servidores públicos, están en constante escrutinio.
ENTRE LÍNEAS
Crecimiento de la deuda pública de México, continuidad en el T-MEC con los Estados Unidos y Canadá, más ingresos para la hacienda pública, estabilidad en los montos de las remesas de los connacionales a México, con una inflación tolerable, la economía gira en torno a fechas y compromisos, sin alarmarse, con números en las cifras que deben transparentarse, como la fortuna del ex director de Pemex.

