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El incómodo crecimiento de las exportaciones de Asia a México
México le vende más a EU pero le compra menos y la diferencia la llenan proveedores asiáticos a tasas explosivas; esa asimetría es políticamente inmanejable en Washington.

Gerardo Flores Ramírez | Ímpetu Económico
De acuerdo con la información de comercio exterior por país que publica el Inegi, los datos más recientes indican que durante los primeros dos meses de 2026, por primera vez en la historia reciente, las importaciones mexicanas provenientes de Asia superaron a las de Estados Unidos. Se trata de un comportamiento comercial que no tengo duda que estará en el centro de la revisión del T-MEC programada para julio.
No fue un cruce marginal. En el mismo período de 2025, ambas regiones estaban prácticamente empatadas: Asia acumulaba 38.8 mil millones de dólares (mmd) contra 39.3 mmd de EUA, una diferencia de apenas 500 millones. En el mismo período de 2026, la brecha se invirtió de golpe: Asia llegó a 53.0 mmd mientras EUA cayó a 38.3 mmd. En un solo año, la ventaja se cruzó en 14.7 mmd.
Ahora bien, no todos los componentes del bloque asiático cuentan la misma historia ni tienen las mismas implicaciones para la mesa de negociación.
Está el caso de Taiwán, cuyas exportaciones a México saltaron 308% en un año, de 3.2 a 12.9 mmd, pero el fenómeno tiene lectura específica. Refleja un efecto de anticipación (“front-loading”) de semiconductores y componentes electrónicos por parte de la industria instalada en México (Foxconn, Samsung, LG), anticipando restricciones arancelarias. No es triangulación; es una reacción racional de la cadena de suministro ante la incertidumbre. Y dado el acuerdo que Washington y Taipei firmaron en enero de 2026, que prevé que Taiwán invierta 250 mil millones de dólares en capacidad de chips en EUA a cambio de trato arancelario preferencial, este componente difícilmente figurará como punto de fricción en las negociaciones de julio.
Ahora, por lo que hace a Vietnam, sus exportaciones a México crecieron de 0.65 mmd en enero-febrero de 2018 a 4.9 mmd en 2026: una tasa media de crecimiento anual de 28%, la más alta del grupo analizado. El salto entre 2025 y 2026 ha sido de 73.5%. Bajo el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP), del que México y Vietnam son miembros, los productos de origen vietnamita gozan de acceso preferencial al mercado mexicano. Esa ventaja arancelaria crea un incentivo estructural para que manufacturas de origen chino sean mínimamente procesadas en Vietnam antes de llegar a México, eludiendo tanto los aranceles que Washington ha impuesto a China como las reglas de origen del T-MEC. Ocho años de crecimiento ininterrumpido y acelerado son estadísticamente consistentes con esa hipótesis, que en los círculos comerciales mexicanos ya no es novedad, pero que ahora tiene números más difíciles de ignorar.
El caso más relevante es de China, desde luego, con 21.1 mmd en enero-febrero de 2026, que sigue siendo el origen individual más relevante del bloque asiático, con un crecimiento anual sostenido de 7% desde 2018. Lo que resulta revelador no es solo el tamaño sino la persistencia: las importaciones desde China hacia México crecen de manera ininterrumpida incluso mientras EUA les impone aranceles escalonados.
Ahí está el núcleo del problema. Los datos de enero-febrero, de Inegi, le dan a la USTR los argumentos cuantitativos que necesita: México le vende más a EUA pero le compra menos, y la diferencia la llenan proveedores asiáticos a tasas explosivas. Esa asimetría es políticamente inmanejable en Washington, particularmente bajo una administración que ha hecho de la reciprocidad comercial su bandera y que ha señalado la triangulación como prioridad central en las negociaciones de julio.
Todo lo anterior nos obliga a preguntarnos si el equipo negociador de México tiene una argumentación que ayude a desvirtuar o atajar la presión de EUA. Para empezar, se requiere demostrar valor agregado nacional real, cadenas de trazabilidad auditables y un compromiso creíble de no funcionar como puerta de entrada para bienes de origen asiático. Se ve complicado.
Por lo pronto, conforme se acercan las fechas fatales, el equipo mexicano acumula evidencia frente a sí de que la decisión de incrementar los aranceles a China no ha tenido el efecto que se buscaba. Por el bien de México, espero que tengan una posición creativa y creíble, de lo contrario, una nueva reducción de las ventajas comerciales de México en el mercado de los EUA como resultado de la revisión del T-MEC sería una muy desalentadora noticia para la urgencia de lograr que se incremente la inversión y que el país pueda crecer.
*El autor es economista.

