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Opinión

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Los héroes y heroínas abandonados

Los mexicanos en Estados Unidos viven miedo y abandono, víctimas de ICE y traficantes; el gobierno mexicano ignora sus necesidades, priorizando remesas y demagogia sobre protección, derechos y oportunidades laborales.

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Juan María Naveja | Al margen

Juan María Naveja

Los mexicanos en Estados Unidos están apanicados y desamparados; ante los operativos de ICE se refugian en sus viviendas, santuarios, los mayores dejan de ir al trabajo o al supermercado y los niños a la escuela.

El clima de terror ya no es solo de los casi cinco millones de indocumentados, se extiende a los residentes que poseen una green card, quienes han adquirido la ciudadanía y hasta los nacidos en Estados Unidos; la causa es la persecución por rasgos raciales de los agentes migratorios.

El gobierno de Trump está en lo suyo: quiere expulsar la mayor cantidad de migrantes y, si supera el millón al año, cuánto mejor.

El gobierno de México en la indiferencia y la sumisión. Incapaz de hacer algo, vaya cualquier cosa. ¿Sabes que en los siete años del obradorato López Obrador y Claudia Sheinbaum no se han reunido con ninguna comunidad ni con los jaliscienses, guanajuatenses o zacatecanos en California, Texas o Illinois, tampoco con los poblanos, mexiquenses o oaxaqueños en Nueva York?

Pero claro, la demagogia es su respuesta; uno y otro han dicho que, “Las mexicanas y mexicanos en Estados Unidos, nuestros paisanos y paisanas son héroes y heroínas de la patria, trabajadores que apoyan a sus familias y a la economía de México”.

Falso, la gran mayoría de ellos son migrantes de sangre; a lo largo de los caminos son incontables quienes han sufrido las vejaciones a manos de los traficantes de personas, quienes los secuestran, roban, prostituyen o hasta los matan con la complicidad de agentes del gobierno.

La mayoría de los mexicanos que dejan sus ranchos, comunidades, pueblos o ciudades no lo hacen por gusto; se van por la falta de oportunidades, la pobreza y, en los últimos tiempos, por la inseguridad. Hoy se pueden encontrar pueblos fantasma en varios estados de la república, porque los habitantes huyeron de los criminales que atentaban contra ellos o sus familias.

En su infinita incapacidad, el obradorato solo tiene ojos para ver el flujo de las remesas, que para desgracia de la economía nacional, el año pasado bajaron en 4.56%, la mayor caída en 16 años; aun así, llegaron 61,719 millones de dólares, casi 4% del PIB y más de lo que se recibe por petróleo, turismo o inversión extranjera.

El abandono del gobierno es total: los consulados tienen menos personal y presupuesto; por lo tanto, los servicios son lentos y malos; conseguir citas y tramitar documentos se puede convertir en un calvario.

No existe ningún cabildeo ante las legislaturas nacional y las estatales para establecer negociaciones que pudieran llevar a mejores condiciones, por ejemplo, acuerdos laborales, porque sí, Estados Unidos necesita trabajadores, pero en el marco de las leyes.

La señora Sheinbaum soltó un embuste monumental hace unos días, cuando se atrevió a decir que California es una potencia gracias a los mexicanos. Sin demeritar la aportación de los paisanos, la potencia económica del llamado estado dorado viene de las empresas tecnológicas, el entretenimiento, las financieras, la construcción, el turismo y la agricultura; en estos últimos tres sectores son muy importantes los mexicanos, pero por la mano de obra.

México es también el paraíso de las oportunidades perdidas, porque miles de trabajadores han desarrollado habilidades, se han capacitado en las más diversas labores y tienen sus ahorros. Si los municipios y los estados expulsores, junto con el gobierno federal, hubiesen desarrollado proyectos bien apuntalados, abundarían los que se atreverían a regresar para crear fuentes de empleo.

Basta de demagogía; son millones de mexicanos que merecen atención, pero atención profesional. Si no pueden, como dijera Martí: renuncien o cállense.

Juan María Naveja

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.

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