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Opinión

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Van por gerentes y supervisores

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

La herramienta que descubrí ayer pone en riesgo de desaparición a supervisores y gerentes acostumbrados a estar en su escritorio.

Hay muchos que van a la fábrica o al almacén, hablan con el resto del equipo y a veces lo motivan. Ellos parecen estar a salvo, pero viene una pregunta para directores y dueños de negocios: ¿por qué pagar un sueldo superior, digamos, a 15 mil pesos a quienes suelen mandar solamente indicaciones por email, teléfono o WhatsApp? Ese trabajo puede hacerlo Elon Musk con su Grok Bot.

Se equivocan si piensan que este texto solamente tiene implicaciones para los negocios. Yo estaría ocupado revisando el asunto si fuera secretario de Hacienda. Los ingresos por ISR provenientes de las empresas son este año 5.6% menores que los del año pasado, reportó esa dependencia.

A esa recaudación también contribuyen los empleados formales inscritos en el IMSS, cuyo número sigue creciendo, pero apenas por arriba del 1 por ciento.

¿Qué pasará si se hace popular esa herramienta que menciono, lanzada apenas hace dos meses por xAI, la empresa del magnate estadounidense? Vaya, no es una startup. Sus competidores van tras él, literalmente.

Meta, de Mark Zuckerberg, lanzó la suya, llamada Muse, a principios de septiembre, y OpenAI hizo lo propio con su ChatGPT Dots el día 29 de ese mes, hace menos de 30 días.

¿Pues qué hace esa cosa llamada Grok Bot?

Imaginen la escena: llaman a su mano derecha a la oficina y le piden que contrate a un supervisor de ventas, a otro de envíos o logística, a uno más de recursos humanos y, finalmente, a otro de compras e ingresos o administración.

Todos deben trabajar 24 horas diarias y avisarles a ustedes de las tareas que deben hacerse, de modo que ustedes o su socio solamente decidan qué sí y qué no. Ellos se encargan de mandarles el mensaje a Juan y a Enrique, que administran las camionetas, y a Andrea, que hace los pagos. En fin, dan instrucciones y revisan que todo se haga en tiempo y forma; incluso aperciben a quienes no hacen bien las cosas. Repito: 24 horas al día, todo el año.

¿Cuánto va a costarles tener a todos esos supervisores? La tarifa empieza en unos 600 pesos mensuales.

Lo que me llamó la atención es que hasta yo puedo usar eso. Vaya, un tipo sin conocimientos de código computacional. Hablando como hablaría con ustedes, simplemente digo lo que quiero hacer y empiezo a generar “empleados” para mi trabajo diario, a los que incluso “bautizo” con nombres cantineros. Tú, Jacinto, revisa mi correo, avísame qué debo responder a cada quien y prepárame con contexto para las videoconferencias programadas. Lamento hacer todavía lo más básico, pero así empezamos todos con ChatGPT.

Si la eficiencia de trabajar con estas herramientas iguala o supera la de tener empleados, habrá otra vía de escape legal para quien paga la nómina y, por lo tanto, retiene el Impuesto sobre el Producto del Trabajo, o ISPT, a cada trabajador.

Ojo. Controlar la intensa actividad de Grok Bot, de Muse, de Dots y de las herramientas que se acumulen, tomar decisiones acertadas y poner en marcha la tarea más atinada al dar el OK requiere voluntad y talento. No todas las empresas cuentan con alguien así, y ahí hay una oportunidad de nuevos empleos para gente calificada que debe ser autodidacta y cobrar bien por ese trabajo.

Es el punto de vista de Mauricio Moreno, director del Centro de Inteligencia Artificial de Yucatán, quien impartió el seminario que me puso al día en estos asuntos e involuntariamente me hizo cliente de Musk.

Estamos en semanas de TechWeek y la próxima le toca a la Ciudad de México.

Pagar a Musk, a Zuckerberg, a Altman y a los demás representa un egreso nuevo que, en mi caso, debe compensarse con un recorte en el gasto personal o con un aumento de productividad que me permita generar ingresos suficientes para cubrirlo o superarlo.

Lo que aplica para mí aplica para un país. La suma de lo que todos estamos pagando por IA es un gasto creciente para México, que, en términos generales, sigue ofreciendo lo mismo que hace 20 años: horas hombre.

Si no tenemos nuestras propias marcas nuevas y exitosas de cosas que quieran otros países, tendremos que trabajar cada vez más para tener lo mismo. Innovar es el camino, no importa cuándo lean esto.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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