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Factores de inquietud y alerta máxima

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Cuando comprendas que nadie te ofende diciéndote la verdad huirás de las adulaciones. Maquiavelo
Ha sido un día que marca un antes y un después en la vida democrática de México, pero tampoco estamos ajenos a la tragedia en Toledo, España; por la irresponsabilidad, la desatención, ahí donde el discurso, lo hemos señalado puntualmente, no repara vías de trenes, no suple la inacción ante hechos consumados hace unos meses, que ponen en jaque a todo un gobierno, el de Pedro Sánchez.
Enfrascados en la lucha del poder, ese que Cuauhtémoc Cárdenas tuvo a su alcance, desde la rebelión ante el aparato avasallador en las urnas, que ahora solo dispone de memes ante otra gran catástrofe, la destrucción del Instituto Nacional Electoral, porque por más que se asegure que no se dañaron las estructuras, se perdió la credibilidad en las urnas.
Falleció el ingeniero Cárdenas, y con él se han ido pensamientos de esa inteligencia a favor de las mayorías, lo recordamos gobernando Michoacán, lo emblemático que nos resulta la historia de su padre el General Lázaro Cárdenas con la recuperación de la industria petrolera para los mexicanos, que por supuesto han abusado los políticos en su ambición por el dinero y han saqueado a esta industria.
Jefe de gobierno por elección en la Ciudad de México, un gran parteaguas en la democracia participativa, en la transparencia de lo que el país le urgía tener, instituciones con certidumbre, trabajo político y también resultados al margen de las profundas diferencias en un México dividido por colores maquillados de oposición.
Reconocer a Cuauhtémoc Cárdenas en las nuevas generaciones, porque la gran transformación no se entiende sino se leen sus acciones, sus convicciones, su compromiso con la democracia en el diálogo de frente, sin cortapisas.
Han sido un par de semanas difíciles, complejas, en el quehacer de hacer política, en el ánimo que se transforma en desilusión, en las conquistas que se tambalean, porque el discurso no puede ni debe sustituir a la memoria, porque las acciones en las luchas por la democracia, con Porfirio Muñoz Ledo no deben olvidarse, no es la muerte el final de la vida, cuando se aportó tanto para el equilibrio en un país de leyes, fincada su fortaleza en el derecho a disentir, como lo hizo el ingeniero Cárdenas.
Y es que el país se le conoce y se le reconoce por aceptar sus problemas, sus profundas diferencias de pensamiento, pero son pocos los que se atreven a desafiar al poder, quienes son los protagonistas desde finales del siglo pasado de los cambios a las instituciones como ese Instituto Federal Electoral convertido en un INE en la corrupción y la desgracia.
Habrá que reflexionar de lo que se está yendo por la naturaleza de la vida, por los años que no son pocos en los políticos pensantes de este México, en la siembra de una democracia perfectible, en el conocimiento y el convencimiento de lo que deseamos para las futuras generaciones en la educación, la salud pública y la seguridad entre otros rubros de importancia mayúscula, sino además con quienes lo vamos a construir, sin el poder y la ambición para unos cuantos, con colores o sin colores partidistas, en una sociedad plural desde el ciudadano que no divide, sino que multiplica con las dificultades por el modelo que se edificó entre distractores y opacidad en décadas, para servirse unos cuantos.
Cuauhtémoc Cárdenas sí deja un gran legado de luchas, respuestas a muchas interrogantes, pero sobre todo de formación y conformación de cuadros políticos en la democracia incluyente, que nacieron desde su pensamiento y que están hoy en ese luto que México vive con pocas heridas abiertas, por cierto
ENTRE LÍNEAS
España también transita hoy en la adversidad, con tres días de luto no se resuelven los trabajos inacabados, los sensores, las fallas humanas que derivaron en tragedia de más de cien muertes y decenas de heridos, muchos graves; nuestra solidaridad en estos días por lo que se dejó de hacer bien en un país fuerte, que saldrá adelante a pesar de la incompetencia política de quien lo “gobierna”.

