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¿Qué hacemos con el circo?

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
No hay viento favorable para el que no sabe adónde va. Séneca
Las problemáticas están expuestas, poco a poco los frentes se van abriendo paso, por las equivocaciones y evocaciones del lastimoso pasado reciente, que empieza a cobrar las facturas en la actual administración federal, sobre todo en los cambios bruscos de las políticas públicas.
Un seguro popular que, si bien no llegaba a la población vulnerable, cumplía con la mayor parte de los objetivos planteados, pero no estamos ni cerca de lo que fue, atención y disponibilidad en el suministro de medicamentos, porque la transformación implica más que un discurso.
Reflectores por demás necesarios y urgente respuesta a un sector salud aniquilado por el futurismo de promesas en desencuentro, que no llegarán a surtir las recetas, los incrementos salariales son insuficientes, las afores en duda, y las quejas, manifestaciones, protestas, se dan en gran parte del país, y no es el gobierno federal la ventanilla única.
Jalisco y la represión de un gobierno de Movimiento Ciudadano insensible a las demandas de una población en vilo, el agua contaminada contrasta con los chorros de agua contra los manifestantes, que por supuesto tienen razón.
Hoy martes trece, una mega protesta que incrementa seguramente sus peticiones, el “tendido de la cama” a Zoé Robledo, el director del IMSS no es nuevo, cuando iniciaba el actual sexenio, era el servidor público más “atacado” por los medios convencionales de comunicación y las redes sociales, y no se ha ido, cuenta con el respaldo de la presidenta Sheinbaum, pero además los casos aislados de eventos extraordinarios como Durango, no pueden cargarse a su gestión como único responsable.
La discusión se tornó ríspida, entre los comensales, también con la población afectada, pero los servicios de salud y atención en el Seguro Social han mejorado, falta de credibilidad en las cifras quizá, medicamentos que no están en las farmacias de los centros hospitalarios, un fracaso el tema de la salud con López Obrador, con la consigna de acabar con la corrupción, mezclada con la pandemia, ha sido una constante lo negativo.
Ahora habría que replantearse soluciones de fondo y de forma, no maquillar las cifras, los políticos son muy dados a creer en asesores que no asesoran, tarjetas informativas recicladas, pero eso sí, enlistados para puestos o cargos de elección popular en la familia que asaltó palacio nacional y ahora es cuestionada por el pueblo bueno y sabio.
No sabemos hasta donde la protesta pueda llegar más alto, en lo álgido de manifestaciones con distintos propósitos, ahí donde sacan raja liderazgos también cuestionables, ese sindicalismo que puede irse con estos problemas, con soluciones, pero a propósito de alargar los tiempos en las respuestas, puede estar el embrujo seductor de ese reclamo reciclado.
Vamos hoy a darle todo el interés a lo fundamental, los trabajadores que dan el máximo, las inconformidades sustentadas en la falta de equipo e instrumental, pero también dar cuenta de todo lo que se ha adquirido en los últimos dos años, las mejores en los servicios al derechohabiente, y un comparativo de lo que le dejaron y con lo cual había que hacer frente, cuando en los dos años de la pandemia se dejó de producir medicamentos para dar paso a las vacunas.
No hay reflexiones a la ligera, pocas líneas para todo un tema, donde la afectación será mayúscula en el tráfico vehicular, y estar muy atentos de, aeropuerto, un foco rojo en lo que es estratégico para el país y sus habitantes que viajan por todo tipo de asuntos.
ENTRE LÍNEAS
La geopolítica a la mexicana tendrá a partir de diciembre mayor exposición, porque no hay dinero que alcance para convencer a los indecisos, con una elección resuelta en los Estados Unidos después del primer martes de noviembre, habrá seguramente quienes se bajen de la contienda en México. Al tiempo.

