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Opinión

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La Captura, la desconfianza

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Miguel González Compeán | Columna invitada

Miguel González Compeán

El 8 de abril de 2016, nadie podía creer que habían agarrado al Chapo Guzmán. El público y hasta las burocracias de seguridad desconfiaban de la información. La noticia no sólo se difundía por medios abiertos y, lo que entonces eran incipientes redes; en los pasillos del gobierno tampoco nadie lo podía creer: al Chapo y su guardaespaldas, los habían detenido dos policías de la tan equivocadamente estigmatizada Policía Federal. Solos, sin despliegue, lo bajaron de un coche robado minutos atrás y él les dijo, se supo después: “¿saben a quién están deteniendo?” y los policías dijeron que , y que por eso mismo lo detenían. Héctor de Mauleon y Francisco González Compeán, supieron del hecho. Para ambos, a partir de entonces, el asunto se volvió una obsesión.

El Comisionado Nacional de Seguridad, entonces Renato Sales, les decía a sus amigos que, al principio, no lo podían creer. Hasta que el comisionado encargado de Mochis, se lo confirmó, se le dio parte al presidente Peña Nieto.

Ambos, de Mauleon y González Compeán trabajaron por un buen tiempo, hasta que la semana pasada la película que cuenta el hecho, se estrenó en Netflix. El productor de La Captura y de Mauleon lograron muchas cosas afortunadas. Primero el recuento de una historia que parece sencillamente inverosímil. Segundo, la recreación de un ambiente y un México creíble de hace 20 años y diálogos y escenas que nos mantienen a todos en el filo del asiento. Por lo que toca a la película en sí, no puedo más que celebrar su manufactura. Sin embargo, la película me dejó pensando en algo más, que los dos creadores apuntan, magistralmente, contando una historia que parece salida de las anécdotas más poco creíbles entonces y menos ahora. Esto es: que los buenos pueden ganar y existen o existieron en las instituciones que se crearon en el pasado, esplendidos funcionarios públicos que el día de hoy se extrañan ante la mediocridad y la estulticia generalizada del gobierno y sus distintas áreas.

El personaje principal, sin embargo, se la pasa recordándonos algo: desconfía del futuro ante el anuncio de que volverá a ser papá; desconfía de su nueva pareja de patrulla ante el señalamiento de su jefe de que tenga cuidado con el nuevo: “quién sabe que mañanas traiga”. Desconfía del resto de las corporaciones y, a veces, de la suya propia. Todo el mundo desconfía.

Cuando lo piensa uno, la desconfianza domina nuestra vida cotidiana. Desconfiamos de casi todo el mundo, incluidosalgunos que consideramos muy cercanos y, a veces, muy queridos. Desconfiamos de que nos den bien el cambio;desconfiamos de los servidores públicos; desconfiamos de nuestros hijos; desconfiamos de nuestros amigos; desconfiamos de los que nos dan servicios o nos venden algo, pensamos que nos están engañando; desconfiamos de las ONG´s y que harán con el dinero que les donamos; desconfiamos de lo que nos dicen en la fiscalía y lo que investigan otros y todo ello, por muy buenas razones.

A fuerza de frecuencia, hemos ido aprendiendo que, en México, el que no transa no avanza; que todos nos ponemos el pie y tenemos envidias. Y no es que en el resto del mundo esas cosas no sucedan, pero no son lo cotidiano, son lo sorpresivo y singular, no el día a día de nuestras vidas.

Además, hay reglas que fomentan la confianza: mentir en un juicio, es peor que el delito mismo y directo al bote. En las escuelas se premian los actos de honor y decencia. Existen decenas de organizaciones que desde la infancia fomentan la solidaridad y la ética, tanto en las iglesias como en instituciones laicas que hacen lo mismo. Falta sociedad que fomente y premie la confianza y la ética. Eso grita la película.

En vez de confiar en líderes mesiánicos, deberíamos confiar en los otros; en que un contrato habrá de cumplirse y, sobre todo,cuando alguien dé su palabra, eso debería bastar. Nada más, pero nada menos también.  

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Miguel González Compeán

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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