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Cómo funciona la vacuna contra el cáncer de Merck/Moderna y posibles obstáculos para su uso amplio
Una vacuna personalizada contra el cáncer desarrollada por Moderna y Merck mostró resultados prometedores al reducir el riesgo de recurrencia del melanoma.

La vacuna experimental de Moderna y Merck, combinada con Keytruda, mostró resultados alentadores contra la recurrencia y diseminación del melanoma.
La vacuna personalizada contra el cáncer que están desarrollando Moderna y Merck ha avivado las esperanzas de que la tecnología del ARNm pueda abrir una nueva vía de tratamiento, pero los datos disponibles siguen siendo limitados.
Los datos provisionales de un amplio ensayo clínico mostraron que la vacuna experimental, cuando se combinaba con Keytruda, la exitosa inmunoterapia de Merck, ayudaba a reducir el riesgo de recurrencia y diseminación del melanoma en pacientes a los que se les habían extirpado quirúrgicamente los tumores.
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¿Cómo funciona la vacuna?
Conocida como intismeran autogene, la vacuna está diseñada para actuar sobre mutaciones específicas del tumor de cada paciente.
Una vez que los cirujanos extirpan un tumor o una lesión cancerosa, las empresas lo secuencian en busca de mutaciones cancerosas específicas. A partir de ellas, crean una vacuna personalizada que se dirige a hasta 34 mutaciones específicas del cáncer de ese paciente concreto.
Con hasta nueve dosis de Keytruda, administradas cada seis semanas, más hasta nueve dosis de la vacuna de ARNm personalizada, el tratamiento entrena al sistema inmunitario para que reconozca y ataque las células cancerosas.
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¿Para qué otras enfermedades se está probando?
Los expertos creen que el tratamiento podría funcionar mejor en cánceres con un alto grado de mutación, como el melanoma, en los que la abundancia de mutaciones específicas del tumor proporciona más dianas que la vacuna puede atacar.
Los cánceres con altas tasas de mutación, como el de pulmón y el de colon, podrían ser objetivos prometedores, ya que el sistema inmunitario podría reconocerlos más fácilmente, afirmó el Dr. Michael Atkins, subdirector del Centro Oncológico Integral Lombardi de Georgetown.
Añadió que no está claro si la tecnología de la vacuna funcionará contra otros tipos de cáncer. Merck y Moderna tienen en marcha varios ensayos a gran escala en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico cuyos tumores han sido extirpados quirúrgicamente.
Moderna también está estudiando la combinación de intismeran y Keytruda en ensayos en fase intermedia con pacientes con cáncer de vejiga y de riñón, así como en ensayos en fase inicial con pacientes con cáncer de páncreas y de estómago. Según la empresa, se espera que los resultados de numerosos ensayos estén disponibles en el próximo año o en los dos siguientes.
¿Cuáles son los obstáculos de la fabricación?
La vacuna de cada paciente debe diseñarse y fabricarse a partir de los datos de su propio tumor, lo que hace que la producción sea mucho más compleja que la de las vacunas tradicionales producidas en grandes lotes.
Es necesario realizar un seguimiento de las muestras tumorales a lo largo de todo el proceso —desde la secuenciación, pasando por el diseño de la vacuna y su fabricación, hasta su administración— para garantizar que la vacuna correcta llegue al paciente adecuado, explicó el Dr. Ryan Sullivan, director del Centro de Melanoma del Mass General Brigham Cancer Institute.
Ese proceso deberá ampliarse entre 10 y 100 veces una vez que se convierta en un producto comercial, añadió. El presidente de Moderna, Stephen Hoge, declaró en una entrevista que la empresa puede ampliar la producción para satisfacer la demanda durante los próximos años.
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A la espera de más datos
Los resultados provisionales del estudio en curso, publicados el 19 de agosto, revelaron que la combinación de Keytruda e intismeran cumplió tanto su objetivo principal —reducir la recurrencia del cáncer— como su objetivo secundario —evitar que los tumores se extendieran a otras partes del cuerpo—, en comparación con el uso de Keytruda en monoterapia.
Sin embargo, el alcance del beneficio sigue sin estar claro a la espera de que se publiquen los resultados detallados. Tampoco se disponía aún de datos sobre la supervivencia global, que permitirán determinar si el tratamiento combinado permite a los pacientes vivir más tiempo.
Los datos a cinco años de un ensayo anterior en fase intermedia, presentados a principios de este año, mostraron que la vacuna reducía a la mitad el riesgo de recaída del cáncer y disminuía en un 59% el riesgo de que este se extendiera a nuevas localizaciones, en comparación con el tratamiento solo con Keytruda.





