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Bárcena dice adiós a la ONU

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
Finalmente llegó el día. El gobierno de la presidenta Sheinbaum desistió de promover la candidatura de Alicia Bárcena como Secretaria General de Naciones Unidas.
México y Brasil terminaron por apoyar la candidatura de la chilena Michelle Bachelet. Ayer, el presidente Gabriel Boric, en sus últimas semanas de gobierno, agradeció a los dos países por apoyar a la expresidenta.
Dos fueron las razones del fracaso de la candidatura nonata.
La primera de ellas es el estado anémico de la política exterior mexicana. El presidente López Obrador apostó por gobiernos latinoamericanos afines a su ideología, pero la realidad se le escapó de las manos.
En 2018 su gobierno tenía más aliados que enemigos dogmáticos. Hoy, la presidenta Sheinbaum tiene más enemigos dogmáticos que aliados.
Y no solo dominan los enemigos dogmáticos, también hay países con los que simplemente México no tiene relaciones diplomáticas: Ecuador y Perú.
La semana pasada, México no envió a ningún representante al Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe. Los panameños, organizadores del evento, no dejaron de sorprenderse. En el evento, Lula y Kast se tomaron la foto. Izquierda y derecha. Brasil y Chile, presentes. ¿Y México?
En un entorno regional sin la presencia de México resultó, para Alicia Bárcena, una misión imposible la búsqueda de la Secretaría General de Naciones Unidas. La presidenta mexicana midió la falta de apoyo que tendría México y prefirió bajar a Bárcena de la contienda donde Rebeca Gynspan y Rafael Grossi tratarán de sumar más votos que Bachelet.
El problema para la expresidenta chilena son las posturas radicales que tienen varios países, y que no estarían dispuestos a apoyar a una política socialdemócrata.
La segunda razón por la candidatura nonata de Bárcena tiene que ver con elementos endógenos. El caso del diplomático Martín Borrego fue blanco de fuego amigo, y el fin último no era la destitución de Borrego como número dos de Bárcena en la Semarnat, sino dejar mal parada a la exsecretaria de Relaciones Exteriores.
En 2024 Borrego se casó con un diplomático rumano en el Museo Nacional de Arte (Munal), pero el evento fue disfrazado como un aniversario de la relación bilateral.
Borrego tropezó al encubrir su evento personal con objetivos institucionales, y un grupo de enemigos de Relaciones Exteriores se encargó de grabar el brindis de los novios para dinamitar su ascenso meteórico.
Un embajador me confirma que ni Ebrard ni De la Fuente ni Velasco apoyaron a Bárcena en su intento de buscar la candidatura de la ONU. Por el contrario, me dice, la relación de Ebrard y De la Fuente con Bárcena es mala.
Así concluye la aspiración legítima de Bárcena por ir a la ONU. La diplomacia dogmática terminó por arrollar su aspiración.


