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Zelenski en Vogue, ¿Houellebecq en Televisa?
Asociar a Vogue con la guerra equivaldría a una telenovela de Televisa escrita por Michel Houellebecq. Las fronteras de la racionalidad ayudan a mantener el equilibrio mental.
Vogue es el mejor catálogo de ventas para Chanel, Cartier, Prada, Gucci o Hermès; es una eterna primavera del lujo asociada a Kate Moss, Marilyn Monroe, Carolina de Mónaco o Jennifer Lawrence.
El arte como medio de transporte; la fotografía como espejo donde uno puede observar el paraíso.
Es imposible generar emociones estéticas bélicas en Vogue. Por favor, es imposible. Incluso, es una trampa de la inmoralidad.
Pero tal parece que en la guerra y en el mundo de Anna Wintour todo se vale. Incluso, ya se puede observar a Volodímir Zelenski y a su esposa Olena Zelenska en la edición digital de Vogue retratados por Annie Leibovitz. En octubre la pareja será portada en la edición impresa.
En una de las fotografías posan Volodímir y Olena con rostros serios, tomados de la mano y sentados en una mesa de la oficina del presidente de Ucrania. Los ojos expresan más que sus bocas porque la lógica no permite risas en medio de la guerra. Leibovitz apuesta más por sus miradas. En ellas deben permanecer las miradas de los lectores de Vogue.
Zelenski, vestido con playera y pantalón colores verde militar, y su esposa con una camisa beige diseñada por Bettter, Six, Hvoya, The Coat, Kachorovska o Poustovit. Todos, diseñadores ucranianos descritos en una de las fotografías de Vogue.
En la que podría ser la fotografía de mayor impacto aparece Olena Zelenska rodeada por tres soldados mujeres con armas en la mano, y en el fondo una aeronave destruida en el aeropuerto Antonov, en Hostomel, Ucrania. Olena luce un vestido color azul marino y lo que parece ser un abrigo de tono similar.
¿Qué mensaje desea enviarnos el presidente de Ucrania y su esposa? La respuesta ayudaría a disipar diversos conflictos éticos sobre las páginas de Vogue.
Al finalizar la entrevista con Olena Zelenska aparece una especie de fe ética que dice: “Estilista: Julie Pelipas; asistente de estilo: Anastassiia Popadianets y Maria Hitcher; maquillaje: Svetlana Rymakova; peluquería: Igor Lomov (…)”
La estrategia de comunicación de Zelenski, como buen actor, fue buena desde que inició la guerra en su país, sin embargo, es un grave error aparecer en Vogue porque exhibe falta de oficio político.
No tendría que mediar la maquillista ni el estilista entre la guerra y Volodímir y Olena. Posar también es sinónimo de ficción, de actuación. La guerra no lo permite.
Que continúen Kim Kardashian y Dua Lipa buscando contratos con Cartier a través de Vogue. No es tarea de la pareja Zelenski.
El arte de mañana logrará inmortalizar a Alicia Vikander a través de la obra de Jeff Koons. ¿Houellebecq en Televisa?
@faustopretelin

