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Trump, ¿preso o candidato?

Señoras y señores, regresa a esta columna, el hombre anaranjado, el pelos de muñeca antigua, el constructor del muro de la ignominia, el rey de la cama de bronceado, el misógino de las manos pequeñas, el payaso neoyorkino, el supremo supremacista, el azote de los migrantes, el verdadero bad hombre: Donald Trump.
Resulta inexplicable para una mente que tiene el propósito de ser plural y objetiva, lo que sucede en el país que propaga por el mundo la idea de ser el más demócrata y respetuoso de las leyes; y, no sólo eso, el que se encarga —sin que nadie se lo haya pedido— de cuidar que los demás países cumplan con su concepto de sistema político y social.
El expresidente de Estados Unidos de América —muy respetuosos de las leyes, pero se apropiaron el nombre de todo el continente, Donald Trump, antes de ayer, fue acusado ante un tribunal de Washington, por el fiscal federal especial del Departamento de Justicia, de cuatro delitos formales: conspiración para defraudar a la nación, mediante el uso de la deshonestidad, el fraude y el engaño, cargo que implica cinco años de prisión; complot para obstruir la certificación de la victoria electoral de Joe Biden, que equivale a 20 años de cárcel; otros 20 años por el intento de conspiración para obstaculizar dicho procedimiento oficial; además de 10 años tras las rejas por violar los derechos civiles. (Y a petición de la banda chicana, seis meses más por mamón).
El juicio se llevará a cabo el día de hoy —3 de agosto— a las 16 horas. En caso que la justicia triunfara en este asunto, cosa difícil puesto que “el más grande vendedor de humo” va a echar toda la carne de la jurisprudencia a su favor, la máxima penalidad para el explotador de la violencia y el caos sería de 55 años; tiempo suficiente —si fuera inmortal como él supone— para escribir un libro que podría titularse: From the White House to the Big House.
Así mismo el demencial xenófobo enfrenta dos temas legales más: el presunto soborno a la actriz Stormy Daniels para ocultar una supuesta relación extramarital; y una investigación sobre la retención de documentos clasificados en su casa de vacaciones Mar-a-Lago después de mudarse de la Casa Blanca en el 2021. Probablemente de la última imputación el megalómano de Manhattan pueda salir airoso: bastará que su equipo de abogados demuestre al jurado la impericia del acusado para leer.
Pero lo que a mi me causa sorpresa es que a 15 meses de las elecciones para el periodo presidencial 2025-2029, una encuesta, cuya pregunta fue, ¿si las elecciones fueran el día de hoy por quién votarías? Dio por resultado que Donald Trump y el actual presidente Joe Biden, empataran con el 43% en la preferencia de votos. Mas aun, ese mismo estudio de opinión arrojó que el 83% de los demócratas están a favor del octogenario (81 años) Biden y el 88 % de los republicanos a favor del septuagenario (77 años) Trump.
Por otro lado, un sondeo de The New York Times/Siena College, reveló que el magnate fascista sería elegido en las elecciones primarias del Partido Republicano por el 54% de los votos, dejando al gobernador de Florida, Ron DeSantis, muy atrás con el 17% de partidarios; razón por la cual, en busca de popularidad, el nada decente DeSantis, se dispone a emitir sendas leyes, una para que los negros paguen una tenencia económica por el uso de su piel; y otra donde se contemplarán sanciones penales para aquellas personas que tengan, hasta la quinta generación, parientes gays; además todos los migrantes serán capacitados (los van a citar para caparlos).
Punto final (para norteños)
Dada su preferencia por las mujeres jóvenes, Donald Trump, en caso de llegar a una prisión puede decir como dijo el Chapo Guzmán en las mismas circunstancias: a mi déjenme la más morra.

