Los fuertes estímulos fiscales y monetarios que implementaron las autoridades de Estados Unidos permitieron mitigar el efecto de una crisis que pudo haber sido peor

Es cierto que existen factores de incertidumbre. Pero no podemos negar que existe también una recuperación económica sostenida por políticas monetarias y fiscales fuertemente expansionistas y que no van a cambiar bajo ninguna circunstancia en los próximos meses.

Es por eso que nos parece un ejercicio poco útil anticipar el regreso a una recesión. A ojos de los mercados, éste es el factor relevante, máxime si los principales focos de temor se toman con mucha calma. Vea usted.

Las noticias destacan el rebrote de Covid-19, principalmente en Europa. Sin embargo, los mercados no parecen descontar un suceso adverso.

Si acaso hay reservas con relación al tamaño de la recuperación en los siguientes meses, parece que el tema de la pandemia no tendría efectos como los de marzo a menos que se anuncie el fracaso de la consecución de la vacuna. Los gobiernos no impondrán un confinamiento como el de hace seis meses.

La evolución en el tratamiento contra la enfermedad ha sido favorable.

Asimismo, el protocolo de atención médica sigue mejorando y es más eficiente, lo que ha estabilizado la tasa de mortalidad del virus. Las hospitalizaciones han aumentado, si bien a un ritmo no tan elevado como el registrado durante los primeros meses de la pandemia.

Con relación al tema de las elecciones en Estados Unidos, el margen de error de las encuestas es un factor que motiva un análisis un poco más exigente, sobre todo después del resultado observado en 2016.

No obstante, a diferencia de lo observado en las elecciones pasadas, el partido demócrata muestra una importante ventaja en estados clave y probablemente no sólo gane la presidencia, pero también el Senado y la Cámara de Representantes.

En caso de concretarse una oleada demócrata, algunas variables económicas podrían mostrar ajustes. En particular, de aprobarse un elevado estímulo fiscal que hasta ahora no se ha acordado, las tasas de largo plazo podrían aumentar por mayores expectativas de crecimiento y un repunte en las expectativas de inflación.

Asimismo, el posible incremento del déficit podría generar un debilitamiento adicional del dólar.

Detrás de ambos aspectos que generan incertidumbre parece que la tendencia de recuperación que hay pinta a seguir arrojando buenos números.

El FMI ajustó al alza sus estimados de crecimiento para la mayoría de las economías del mundo.

En comparación con lo reportado en junio, el organismo internacional estima una contracción de (-)4.3% en el PIB de Estados Unidos en 2020 (-8% cifra anterior) y de (-)9% para México (-10.5% anterior).

Como ejemplo, las ventas al menudeo registraron un sólido avance de 1.9% a tasa mensual en septiembre, por encima del 0.6% m/m anticipado por el consenso del mercado. El sorpresivo aumento de las ventas reflejó, en gran medida, un incremento en la movilidad de las personas en Estados Unidos. Categorías como artículos deportivos y de esparcimiento, ropa y accesorios, tiendas departamentales e incluso vehículos repuntaron de forma importante.

Los fuertes estímulos fiscales y monetarios que implementaron las autoridades de Estados Unidos permitieron mitigar el efecto de una crisis que pudo haber sido peor. A pesar que en México no se registraron estímulos de esta magnitud, la reactivación del sector externo ha generado una fuerte recuperación de las exportaciones y la producción manufacturera nacional (principalmente autos), así como la actividad turística.

Asimismo, algunas otras variables de actividad interna como transportación de pasajeros, servicios al consumidor, comercio e incluso construcción han mostrado fuertes rebotes. Una vez que concluya este ajuste, el crecimiento hacia adelante podría ser moderado por varios trimestres.

En resumen, incluso en México, a pesar de los eventos de preocupación y de las noticias de corte político, será difícil que se revierta la dinámica de mejora en la actividad económica. Aquí debemos de pensar también en que la posibilidad de una recesión en 2021 es menor. Aunque el ritmo de recuperación sea mucho más lento que en el exterior.

*Rodolfo Campuzano Meza es director General de Invex Operadora de Sociedades de Inversión.

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