Reducir la pobreza ha sido una preocupación constante del Estado mexicano, ya desde 1875, Ignacio Ramírez, el Nigromante, uno de los principales pensadores liberales mexicanos del Siglo XIX, se hacía la pregunta: “Qué hacemos con los pobres”.

Sin duda el principal problema de México sigue siendo que más de 50% de la gente viva en situación pobreza, sin embargo, hasta ahora la economía y los programas asistenciales, no han dado los resultados para eliminarla y aun para reducirla en forma permanente.

Con base al informe del Coneval: “Diez años de medición de la pobreza, 2008-2018”, la población que vivía en condiciones de precariedad (51.9 millones de personas) se mantuvo prácticamente sin cambios al pasar, de 44.4 al 41.9% o sea una disminución anual de sólo 0.25 por ciento. En el caso de la pobreza extrema (8.7 millones de personas) la reducción anual fue de 0.3%, al pasar de 11.0 al 7.0 por ciento.

Esta situación se agravó en estos últimos dos años por la pandemia y la caída de la economía y los ingresos, según el último informe de la Coneval, 2018-2020; 43.9% de la población o sea 55.7 millones viven en pobreza, 3.8 millones personas más que en el 2018 y 2.1 millones más en pobreza extrema, 8.5% de la población, 10.8 millones de personas.

La principal causa de este aumento del número de pobres es que en este periodo se redujo el empleo y el ingreso laboral y que casi 67 millones de personas no tienen un ingreso suficiente para adquirir la canasta básica, 5.1 millones más y 21.9 millones para la canasta alimentaria, 4.5 millones más que en el 2018.

Históricamente más de 40% de la población ha carecido del ingreso básico suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria y la pandemia sólo agravó la situación. Debe quedarnos claro que la raíz estructural histórica de la pobreza en nuestro país está en la falta de crecimiento económico, generación de empleos e ingresos suficientes de la población.

A pesar de que en estos años el gasto social ha aumentado en forma acelerada, la pobreza no ha disminuido. En 1990 el gasto social representaba 38.2% del gasto programable y actualmente es más de 61%, y representa 9.2% del PIB contra 6% en 1990. El gasto del gobierno se ha ido canalizando cada día más a programas de apoyo directo a la gente, disminuyendo la inversión pública y el gasto en educación, salud y desarrollo rural.

Si bien en este gobierno se están canalizando más recursos, la política social sigue siendo la misma, antes Progresa y hoy becas a niños y jóvenes, antes Seguro Popular y ahora Insabi, pero en el fondo es la misma política de dar apoyos directos para subsidiar la pobreza.

No hemos aprendido que para reducir la pobreza la política social tiene que ir de la mano de un fuerte crecimiento económico y del empleo y para lograrlo, tiene que haber confianza para que haya inversión, algo que no ha logrado entender López Obrador en estos ya casi 3 años de gobierno.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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