Vida: movimiento, finta,

cautela .

Chou Lao

Han tenido lugar las elecciones. El domingo pasado, en casi la mitad de los estados, los ciudadanos votaron para elegir Gobernador. Faltan los trámites poselectorales. Se esperan tersos, pues con un promedio de 50% de participación, alto en relación con parámetros internacionales, los ciudadanos ratificaron que consideran el sufragio como el instrumento para hacer un mejor país por la vía de la alternancia de los gobernantes. Sin radicalismo de ninguna índole, sólo con paciencia.

Los partidos están ante los resultados. Salvo excepciones, los conocían previamente a través de sus encuestas internas, por lo que no hubo sorpresas. Ahora les corresponde, lo mismo que a instituciones electorales y gobiernos, observar algunos de los perfiles que, por lo pronto, presenta la democracia, la realmente existente , la que no admite ni loas, ni te deums, ni discursos piadosos.

Se está ante una democracia aritmética. No que no sea nada, pero es eso, aritmética. No tiene raíces en lo social ni en la materialidad económica ni en los modos de gobernar. Como faltan esas articulaciones, esa democracia carga un gran potencial de estrés que vierte en la sociedad: campañas negativas o guerra sucia, homicidios, leyes excesivamente elásticas y, por donde se vea, clientelismo hasta el tope.

¿Quién da más? ¿Quién promete dar más? Lo más grave: a cambio de nada.

Clientelismo y corporativización destrozan el intercambio que funda la democracia: derechos por obligaciones. El voto se responsabiliza, pide cuentas y los gobiernos elegidos tienen que rendirlas. Se ha llegado así no sólo a una democracia clientelar, sino a una democracia lastrada por un infantilismo generalizado.El PRI perdió en tres estados: Oaxaca pobre, Puebla en una posición media en lo económico y Sinaloa con un gran empuje. ¿A qué se comprometen ahora ciudadanos y gobiernos? Ganó en el mismo número entre los gobernados por la oposición: Aguascalientes, sin desempleo; Tlaxcala, estancado, y Zacatecas, que apenas inicia su industrialización. ¿Qué estrategias de cambios cualitativos se proponen?

Mientras no se articulen con eficacia resultados de gobierno y voto las cosas seguirán igual. Sólo un ejemplo: ¿en qué estado se ha reorganizado efectivamente la policía para garantizar la seguridad? Los triunfadores, unos y otros, se frotan ya las manos alegremente. Hacia el 2012, han encontrado la fórmula del triunfo o han identificado los errores que no deben cometer para ganar. Pero, la cuestión es: llega al gobierno, ¿para qué?