En los últimos cinco años la producción de algodón en Chihuahua ha crecido cerca de 58%, debido a una mayor superficie cultivada, impulsada principalmente por el desarrollo de nuevas zonas agrícolas, en su mayoría de la comunidad menonita

Este crecimiento de la superficie sembrada ha traído consigo una serie de retos, principalmente de tipo comercial, por lo que el precio internacional de la fibra regido por la Bolsa de Nueva York ha sido un detonador importante en la producción, así como para el acceso a herramientas de mitigación de riesgo (futuros y opciones).

Sin embargo, esto no ha sido igual en la semilla de algodón, la cual tiene un mercado local regido por la oferta y la demanda que junto con su estacionalidad productiva ha hecho que la industria de despepites de algodón tenga que enfrentar variaciones de precio abruptas y ambientes comerciales de negociación desigual.

Esta desarticulación comercial y un mercado en manos de intermediarios motivaron a los productores, en coordinación con FIRA, a diseñar un nuevo modelo de operación que diera soporte legal, comercial y sobretodo representara los intereses de los productores de algodón de Chihuahua.

El principal objetivo es que las empresas se vean como aliadas y eviten conflictos comerciales entre ellas por la comercialización de la semilla, situación que sólo beneficia a los intermediarios al abaratar el precio.

Como resultado de este trabajo en septiembre del 2019 se logró constituir la empresa Fibras y Semillas de Chihuahua, Sociedad Anónima Promotora de Inversión, (SAPI), con la participación de 23 empresas algodoneras propietarias de 28 plantas despepitadoras, involucrando a más de 1,180 productores de algodón que producen 90 % de la fibra y semilla del estado de Chihuahua.

Con la constitución de la SAPI se busca que las empresas que la integran tengan una consolidación sólida en la sistematización e integración comercial de los productores primarios con la industria. El modelo de negocio se basa en la creación de un fideicomiso de administración, garantía y pago denominado Fisechi, el cual permitirá dar sustento legal y comercial a las empresas adheridas.

Por la dinámica comercial de la fibra y la semilla de algodón, la operación de un fideicomiso normal sería sumamente compleja. Sin embargo, la estrategia está basada en la operación a través de una plataforma fiduciaria digital proporcionada por la empresa Credix Thrust, una de las siete empresas en México con autorización de la Secretaría de Economía para brindar servicios digitales con absoluta validez legal.

En este sentido, todas las transacciones se realizarán de manera digital, en tiempo real, con absoluta transparencia para todas las partes, incluyendo pagos referenciados, contratos digitales automatizados, firmas digitales con validez oficial, alertas, archivo digital, trazabilidad de la operación y reportes personalizados de dichas operaciones.

Con este modelo los despepites de algodón entregan a Fisechi los productos en consignación para su venta a través de la plataforma fiduciaria digital; el modelo sustentado en un contrato de venta a consignación y en la emisión de posturas de venta a través de certificados de mercancía en consignación.

Fisechi, a través de la plataforma, pondrá en venta los productos y establecerá los contratos de compra-venta con los consumidores finales, y en este proceso, el fiduciario se encargará de dar la certeza legal a toda la operación.

Con lo anterior, los productores algodoneros de Chihuahua y FIRA sientan así las bases para la modernización de la operación comercial de los productos del sector agroalimentario mexicano.

*Armando Caldera Orozco y Fernando Páez Carnero son residente estatal en la Residencia Estatal Chihuahua y agente en la Agencia Nuevo Casas Grandes de FIRA, respectivamente. La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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